Cuántas veces hemos dicho “no, gracias” a los artesanos que se nos acercan a enseñarnos sus piezas, o cuántas veces hemos comprado esa pulserita para el novio, para la novia, para la amiga. ¿Qué hay detrás de esa bisutería que tanto nos gusta mirar cuando damos el rol por el parque Xicohténcatl?

Entrevistamos a José Emilio López Rosales, a quien puedes encontrar en la esquina del portal chico vendiendo sus artesanías; tiene más de 20 años haciéndolas, y su base es la filigrana de alambre, que consiste en hacer cosas en miniatura y es una técnica tradicional que viene de Oaxaca y Guerrero, generalmente se hace utilizando hilos de oro o plata. Él nos contó que hace una especie de artesanía contemporánea que es bien recibida en las ciudades grandes del país, usa filigrana hecha de acero inoxidable en latón o níquel, lo que disminuye los costos y se hace más accesible para la población. Además complementa esta técnica con piedras pulidas y gracias a algunos contactos, consigue gemas de todo el mundo, sobre todo cuando le hacen pedidos especiales personas que aprecian cierto tipo de gemas; “El filigrana de alambre consiste en hacer piezas pequeñas representativas del mundo en que vivimos: flores, animales, figuras humanas, instrumentos musicales y en alguna parte del diseño se le inserta la gema, dando como resultado piezas de bisutería únicas como anillos, aretes y pulseras”. Además del alambre también trabaja el macramé que consiste en una especie de punto de shakira pero más resistente porque es hecho a base nudos y es un hilo encerado.

Emilio comenzó a tener interés por la artesanía desde que era adolescente, ya que tuvo la oportunidad de conocer gente que le obsequió algunas piezas, posteriormente decidió salir a la calle para estar en contacto con las personas, por lo que comenzó a exhibir artesanías que compraba en una mercado en Ciudad de México donde llegaban importaciones de Perú, Bolivia y Ecuador, ya que en ese momento aún no era artesano. Tras cinco años fue teniendo trato con otro tipo de técnicas, y la que llamó su atención por su practicidad fue el alambre, por lo que comenzó a vender sus propias creaciones. Afirma que en el momento de intercambiar su artesanía por una moneda se cierra un ciclo en el cual se reafirma que estás haciendo lo que te gusta, entonces se vuelve parte de tu vida cotidiana.

A diferencia de los empleos, los oficios o los trabajos; el ser artesano para Emilio, involucra las 24 horas de manera inconsciente, “aunque no estés trabajando piensas en lo que vas a hacer cuando tengas tu herramienta, todo el tiempo fluyen ideas de las cosas que ves o de las que no ves. Vivir de hacer artesanía es algo muy sencillo; si lo que haces te gusta no es un trabajo, además no tienes un horario ni un patrón, no tienes muchas cosas que te estresen y esa es la parte más atractiva de hacer artesanía; el saber que podrás llegar a algún lugar, exhibirás tu trabajo y en ese sentido podrás pertenecer, saber dónde vender lo que fabricas y entonces todo estará resuelto; conseguirás hospedaje, alimentos, comodidad”.

Vivir de la artesanía para Emilio es más que redituable, porque los artesanos ganan dinero en cualquier lugar a donde vayan, lo que te hace la vida mucho más sencilla y también eso hace que seas mucho más desprendido de las cosas, no tienes que permanecer en ningún lugar ni estás atado a nada; donde la vida te pone puedes generar bienes materiales y puedes conocer diferentes lugares.

Para Emilio, la importancia del artesano y la artesanía en la cultura se trata de un acercamiento a las técnicas que vienen de una tradición, de generaciones; y ellos las replican, “es nuestra responsabilidad explicar a la gente que somos algo diferente a un vendedor ambulante; desafortunadamente en México muchas cosas no están reguladas, entonces el artesano es aquel que sale a la calle y exhibe algo. Lo importante viene en el contacto con la gente de cualquier edad, situación económica, política o religiosa”.

Cabe mencionar que su esposa se dedica también a hacer artesanías, menciona que ella es la cereza en el pastel; tiene un don y trabaja mucho más bonito, su amor por la artesanía y el talento la han llevado al punto de trabajar bajo pedido, tiene clientes esperando a ver qué es lo nuevo que hará, eso es algo que los complementa. Además menciona que se siente orgulloso al ver que sus hijas viven en un contexto donde la artesanía forma parte de su educación, de su contexto familiar, incluso entre juegos llegan a imitarlos y es algo bueno, pues la artesanía les ha enseñado a jugar con texturas y cosas naturales.

En torno a la idea común de un artesano, Emilio comenta que existe un estigma que de alguna manera se han ganado; aunque enfatiza que estar en la mira del otro es más fácil, pero que nadie está exento de “ser un borracho”, por lo que explica que para los artesanos no hay un gerente de recursos humanos que te haga un examen y te coloque en un lugar, menciona que cuando eres joven y tienes la oportunidad de estar en la calle, parece que eres dueño de muchas cosas, lo cual puede llegar a confundirse con el libertinaje; entonces, cuando empiezas a apreciar lo que la vida te da también aprendes a respetar la calle, sobre todo con el paso de años; “El artesano aprende a trabajar la calle sin necesariamente ser una persona de la calle, pero eso es parte de una evolución, primero debes zambullirte y luego encontrar el salvavidas; para mí fue la artesanía. La llegas a apreciar tanto que puedes administrarte; pagas tu hospedaje, comida, cubres necesidades, sólo es diferente a esperar la quincena. Creo que esto tiene que ver con una situación personal”.

A nivel social la gente piensa que si eres artesano es porque estás pasando por una mala racha, que no encontraste trabajo, pero es importante saber que los artesanos de muchos años tienen vocación. “A mí me parece que esto me convenció cuando estaba estudiando Biología en la UAM y al mismo tiempo comenzaba con la artesanía, entonces el sistema educativo en México me dejó con un mal sabor, existe mucha corrupción; a pesar de que hayas estudiado gran parte de tu vida, se me hace más honesto, más leal el salir a la calle y convivir con la gente; es como la lotería sin comprar boleto, en la calle está todo”.

Nuestro entrevistado cree que la diferencia entre el arte y la artesanía es que la segunda se usa, la vistes: aretes, collares, pulseras, y ésta se convierte en arte cuando hay un discurso detrás, cuando se hace una pieza única o cuando se replica algo de valor cultural;  “me queda claro que la artesanía es algo más cotidiano, más de la población, y el arte involucra otros aspectos o procesos intelectuales”.

Para Emilio, México es un país de puntos energéticos; la gente llega sola, la encuentras en algún punto turístico del país, es ahí cuando se da cuenta que la artesanía le puede dar la vida económica, la vida moral, el aprendizaje diario, y es lo que más le gusta: despertarse y saber que puede pasar cualquier cosa.