Dalia Luna Meléndez tiene 23 años, vive en La Magdalena Tlaltelulco y es una persona que no para de sonreír, desde que comienzas a escucharla podrás notar su ser tan filántropo, ella nació sin su antebrazo derecho, pero eso nunca ha sido impedimento para lograr todo lo que se propone, al contrario, es una mujer activa que absorbe y aprende de todas las experiencias.

Su discapacidad es de nacimiento y nunca la vio como una limitante, solamente al ingresar al preescolar, al ver a otros niños jugar en el pasamanos se dio cuenta que ella no podía hacerlo; esa fue la única vez que cuestionó su mamá por ser diferente, “Siempre conté con el apoyo incondicional de mis papás, siempre estuvieron conmigo en todos los aspectos, obviamente mi mamá cuando me vio por primera vez se cuestionó por qué había nacido así, los doctores no dieron un diagnostico especifico”.

Dalia nunca recibió ayuda psicológica o fue a alguna terapia, siempre fue muy sana y nunca sintió la necesidad de ayuda, ni se sintió limitada porque nació así, “tuve un infancia normal, también adolescencia, ni en los quehaceres de la casa, mi familia siempre me incluyó, creo que si hubiese nacido con la mano y después perderla sería diferente, eso sería un proceso más difícil, al final desde la psicología es un proceso de pérdida, uno que yo no tuve porque mi condición es de nacimiento, pero siento que si hubiese sido así, aceptarlo sería más difícil; desde la manera en que hubiese perdido el brazo, entonces yo siento que ahí si vendría la ayuda para aceptar la condición que tenías y la que ahora tienes, pero ya también depende de tu propia manera de afrontar las circunstancias”. Ella nunca se ha sentido como una persona con una discapacidad porque nunca ha tenido limitaciones, cuando tenía 13 años su mamá intentó ponerle una prótesis que usó tres veces porque le pesaba y estorbaba, “no sentía que me ayudara, de hecho la usaba para molestar a mis hermanos”, dijo entre risas.

Asimismo, nunca se ha sentido discriminada, “hasta cierto punto siempre me he desenvuelto en ambientes de inclusión y si no, pues yo me meto, pero nunca he tenido un episodio así”. A partir de los 13 años comenzó a practicar atletismo, es velocista de 100, 200 y 400 metros planos, tiene alrededor de 33 medallas de oro, plata y bronce tanto de competiciones estatales como nacionales.

Este año ganó el Premio Estatal de la Juventud en la categoría Discapacidad e Integración, “Fue algo inesperado porque creí que no tenía las cualidades para recibirlo, pero varias personas me motivaron a inscribirme, yo estaba en aquellos días saliendo de la universidad, lo vi complicado y difícil pero las personas a mi alrededor me motivaron y gané. Es algo muy padre, que valoras cuando personas externas creen en ti, eso es el principal motivante, además del apoyo de tu familia”.

Dalia concluyó hace poco la licenciatura es psicología, estudió en la Universidad del Valle de Tlaxcala (UVT), donde el Instituto Tlaxcalteca para Personas con Discapacidad (ITPCD) le ayudó a obtener una beca escolar del periódico Síntesis. Actualmente Dalia se encuentra haciendo sus prácticas en el Servicio Nacional de Empleo, en un área llamada Abriendo Espacios, que vincula a personas con discapacidades, enfermedades crónicas o en situaciones vulnerables al campo laboral, sobre todo en empresas privadas, este centro de evaluación ayuda a las personas a través de diversas pruebas que simulan el trabajo y determinan sus cualidades, tomando en cuenta las condiciones óptimas para la persona.

En el futuro Dalia quiere poner en práctica su carrera desde el área de la educación, siempre ha sido una persona interesada en ayudar a personas en situaciones vulnerables, pero no es algo que nace desde su discapacidad, sino desde la vocación de ayudar a los demás, “A mí me gustaría decirle a una persona que no existen limitantes para salir adelante, las pone cada quien, y solo tú eres capaz de buscar maneras para salir, dicen que nosotros mismos somos nuestra propia fuerza y al final van a influir muchas cosas en tu vida, desde la condición hasta nuestra forma de pensar, debemos estar dispuestos a pasar obstáculos”.