El náhuatl es la lengua que más prevalece entre los 86 mil indígenas del estado de Tlaxcala, en su mayoría los hablantes de ésta se concentran en Contla de Juan Cuamatzi, Teolocholco, San Pablo del Monte y Tetlanohcan.

La lengua materna de Eusebia Texis es el náhuatl, ella es de la comunidad de Acxotla del Monte, perteneciente al municipio de San Luis Teolocholco. Sus abuelos y padres mantienen viva esta lengua en el contexto familiar, sin embargo, a ella, como a muchos nahuahablantes se le inculcó la idea que para converger con la sociedad no debía usarla, pues es el español el idioma que domina afuera de su entorno.

Estudió en la Universidad Pedagógica Nacional, donde uno de los requisitos es hablar una lengua indígena, ahí les enseñan la parte gramatical y fue donde aprendió a ver sus raíces desde otra perspectiva. Durante su carrera tomó un diplomado sobre el método inductivo intercultural, en éste se aborda la investigación desde la inducción a una comunidad para conocer sus actividades, contexto, lengua, costumbres, tradiciones y a partir de ello establecen un vínculo para poder enseñar.

Actualmente trabaja como intérprete de lenguas indígenas en el Programa Salud Materna y Perinatal, además enseña náhuatl a niños de su comunidad, “Venir de una familia que conserva su lengua materna, el náhuatl, es un poco difícil y complejo. Estuve trabajando en la Secretaría de Educación Pública de Puebla, la relación con gente de otro nivel académico a veces es un reto para una persona nahuahablante y más porque no se domina bien el español, sobre todo porque algunas palabras las pronunciamos mal, representa una dificultad en el entorno laboral y social”.

La importancia que tiene su lengua materna no estuvo siempre presente, inclusive sus dos hijas hasta ahora comienzan a aprenderla. Ella menciona que actualmente es consciente de la relevancia que tienen las lenguas indígenas como parte de nuestra historia y cultura, algo crucial para la identidad de los tlaxcaltecas y mexicanos, por lo que decidió comenzar hace tres años a impartir clases de náhuatl a niños de su comunidad, “mi propósito al enseñar es que la valoren, porque en la lengua está la historia de nuestros orígenes, eso es algo muy importante, por eso es mi interés de que los niños la aprendan y no la pierdan. Además en Tlaxcala se sigue hablando; en Contla se habla mucho, en San Isidro Buensuceso, ahí todavía los jóvenes y los niños se resisten a dejar su lengua, pero en muchos lugares se ha dejado de hablar”.

Las estratégicas pedagógicas que aplica es in situ; “a partir de una actividad cotidiana yo les hablo en la lengua indígena para que ellos vayan entendiendo un poco de las cosas y los objetos que ocupamos para hacer cierta actividad. Para los alumnos no es difícil aprenderlo porque al trabajar con situaciones cotidianas es fácil memorizar, pero lo cierto es que son los niños quienes aprenden más rápido que los adultos, a quienes se les hace más difícil, e incluso a algunos les da vergüenza”.

Estas clases Eusebia las realiza con un grupo pequeño de su comunidad, es una iniciativa personal de la que no recibe ingresos. Los lugares donde imparte las clases son en su casa, un cuarto que le presta su mamá, en el campo, en casa de vecinas mientras hacen tortillas, “nos movemos mucho y lo hacemos cuando tenemos tiempo libre, nos ponemos de acuerdo con los vecinos y con los niños”.

En cuanto a los resultados, afirma que los niños son los más beneficiados, “valoran hasta lo que se comen, por ejemplo, hemos ido a sembrar y cuando cortan un elote ellos disfrutan lo que sembraron, sus cosechas, eso es la satisfacción que tengo, al final ellos valoran su entorno”.

Asimismo para ella es muy importante ver cómo personas de entornos más urbanos y alejados de sus raíces indígenas le dan demasiada importancia e intentan rescatar desde las tradiciones hasta la lengua, “esa gente le da más importancia y valor, eso nos ayuda a nosotros los hablantes a motivarnos, que gente ajena quiera aprender. Recién terminó un curso en el Museo de Arte de Tlaxcala, que impartió un compañero, a donde llegaron abogados, lingüistas, antropólogos, jóvenes y adultos, incluso un extranjero y ellos tiene a veces mucha conciencia de nuestras lenguas indígenas, les dan importancia y por eso quieren aprender, por eso también para mi es importante enseñar y compartir a otras personas que te muestran otra visión”. Es así como Eusebia cree que existe una tendencia que “de a poquito” se orienta hacia el rescate y la conservación de las lenguas indígenas.