Las personas que practican skate sufren estigmas sociales que conducen al pensamiento colectivo de que son vagos, drogadictos, buenosparanada, pero no, es una idea errada, este deporte incluso ya es olímpico y existe una industria muy grande alrededor de él.

Pachi tiene 33 años, lleva 17 años patinando y comenzó a hacerlo porque en tercero de secundaria bajaba todos los viernes al centro de Tlaxcala, donde veía practicar a otros jóvenes, pero un día la niña que le gustaba hizo un comentario sobre lo guapos que eran los skatos; ya que él quería ser visible para ella fue el primer motivo que le metió la espinita de comenzar a practicar; “La otra es que cuando eres joven encuentras algo arriesgado en lo que puedes resaltar y te motiva”. Saliendo de la secundaria se fue de vacaciones a Mazatlán, ahí compró una patineta; “Yo no tenía idea de nada; llegué al acuario a ver a unos chicos patinar y comencé a imitarlos, me sorprendí porque pude hacer lo que ellos. Cuando me preguntaron cuánto tiempo llevaba patinando, les dije que unas horas; ahí supe que tenía talento”.

Posteriormente al regresar a Tlaxcala patinaba afuera de su casa, a donde llegaron otros dos chicos, se pusieron a practicar y se hicieron amigos.

Para Pachi, hace 16 años el skate era algo de gente con recursos porque el equipo era muy caro: desde tenis hasta llantas; “Era algo muy de moda y sobresaliente, sin embargo, aquí no había muchos lugares donde patinar, lo que se sabía del skate era por videos que llegaban del gabacho y por lo que veíamos en MTV, creo que ese canal influenció mucho al skate en Tlaxcala, hizo que tuviera un gran impacto”. Ahora ve a este deporte más formal, algo en lo que la gente puede hacer carrera; “Ya hay muchas marcas que como en toda la onda capitalista le venden a un target que es bastante amplio, hay skate para quien tiene y no recursos”.

Asimismo comentó que el nivel es mucho mayor gracias a que el deporte se ha formalizado y existe más accesibilidad; “Una tabla hace 16 años te costaba 3000 y ahora te cuesta 800, la forma de acceder al deporte es muy fácil ahora. En cuanto al nivel, pues el internet ayuda mucho con los tutoriales, antes aprendías un truco en una semana, ahora todo es mucho más rápido”.
Anteriormente en Tlaxcala no había lugares donde patinar, los jóvenes se concentraban en el kiosko del centro de Tlaxcala, en el auditorio de Santa Ana, el auditorio del Sabinal, la plaza de Tlapancalco, Soriana Apizaco, el parque de Huamantla y las gradas del Colegio Tlaxcala; que ahora alberga la Casa de Cultura de Tlaxcala; “Eran lugares donde se patinaba porque había escaleritas o un espacio liso”. Poco a poco comenzaron a juntarse para comprar rampas, hasta que un partido político se acercó a ellos para hacer eventos y promover este deporte alternativo; los motivaron a hacer una lista de personas para que firmaran una solicitud de cosas que necesitaban.

En 2004 hicieron una organización llamada Panteras Negras, cuya sede se encontraba frente al Colegio Tlaxcala, juntaron alrededor de 100 personas que firmaron el acta dirigida al gobierno del estado; “Nos dieron un par de rampas y pintura, nos dijeron que iban a dar más cosas a cambio de que nosotros embelleciéramos el lugar, por lo que nos dedicamos a pintar, a acomodar todo; resanar el piso, cositas que ya habíamos desgastado”. Esa organización duró un tiempo hasta que la mayoría de los que patinaban comenzaron a estudiar la universidad y de repente todo se volvió desértico; “Los que practicaban BMX es decir en las bicis, literal se robaron las rampas y una la tiraron al Río Zahuapan, y así poco a poco se fueron desapareciendo las cosas”.

En aquella época, los ahora veteranos de la patineta, realizaban varios eventos; “Los impulsores de fueron los dueños de las tiendas como Infected en Apizaco, que hacían eventos cada determinado tiempo; regalaban cosas y traían a patinadores de otros lugares, en Santa Ana había una tienda de un chico que le decían Osbi; tenía una tienda de grafiti y skate, él también hizo varios. Un evento de skate antes consistía en poner varias rampas, te daban unos minutos, hacías un recorrido tratando de llevar una línea donde todos tus trucos te salieran, la otra categoría era hacer un truco muy arriesgado, como el mejor truco. Actualmente los concursos son muy diferentes, hay uno donde se combate con trucos de piso contra otro oponente y debes igualarlo hasta que uno vaya perdiendo, el otro es el mismo juego de categoría donde hacen una línea y completan los trucos”.
Cuando Pachi tenía 16 años patinaba de forma poco pensada, arriesgándose a todo. Un día se aventó de un techo, perdió el conocimiento y la memoria, no recordaba cómo llegar a su casa, patinaba por arriesgarse y sentir la adrenalina de aventarse de todos lados; “Ahora que tengo 33 he logrado hacer trucos que antes no podía, siento que mi mente ahora es más consciente de lo que quiero lograr cuando patino, ya sólo debo practicar hasta que me salga el truco”.

El skate es un gran deporte; los jóvenes tienen la oportunidad de verlo como algo sano y que aporta muchas cosas en sus vidas, del cual pueden hacer carrera; “Tal vez lo único que faltaría es educar a los chicos, que se siga quitando el estigma de que patinar es de vagos o gente que anda en la calle”. Pachi cree que se debe dar más profesionalismo; “De hecho apenas fueron los Juegos Olímpicos y ya se incluyó el skate, tuve también la oportunidad de participar en el acta para poder hacer el equipo tlaxcalteca que fue a competir a los juegos. Me llamó la atención porque los organizadores de esto son Osvaldo, dueño de una tienda llamada Reo Street Wear, y Yael Rodríguez, el dueño de una marca de patinetas y ropa llamada Mazorca Skate, los dos habían hecho esta solicitud en el Instituto del Deporte, pero no les hacían caso porque ellos llegaban vestidos como normalmente se viste un patinador: tenis, pantalón de mezclilla, sudadera, gorrita. Se veían ante los ojos de ellos como vagos e informales, como gente que no es un deportista y no les hacían caso. Mi trabajo es ser maestro y a veces visto muy formal por eso. Un día de esos me pidieron que fuera al IDET a gestionar lo del equipo que se iba, entonces fui un lunes justamente vestido de traje y me atendieron a la primera, eso fue decepcionante; me atendieron por mi apariencia, pero no depende de tu imagen practicar un deporte, tener virtudes o conocimiento, eso estuvo muy mal”.

Para Pachi, en el Estado existe en muchas personas la mentalidad de envidia en torno a los talentos; “Cuando alguien hace algo importante, sobresale y tiene un gran talento se vuelve en el secreto mejor guardado, como que se lo guardan para ellos, o luego alrededor hay envidia, falta de seguimiento, falta de apoyo, por lo que no existe un crecimiento. Por ejemplo en Guadalajara se ha creado una industria gigante del skate. Anualmente hacen un showroom, donde hay expositores de marcas de ropa, productos hechos para la moda, acogen muy bien el skate y presentan con modelos cosas de este deporte; se venden, se ve ese respeto hacia industrializar y hacer crecer un producto… ese es un problema en Tlaxcala, el no impulsar al talento, no creer en él, no confiar en un producto, no abrir los canales para que el producto se mueva a todos lados”.

Agrego también que actualmente existe desinterés por parte de los institutos gubernamentales; “De manera personal tengo una crítica con los gobiernos locales, por ejemplo, hace una administración el Instituto de Juventud de Tlaxcala tenía apertura para que los patinadores hicieran concursos, era un lugar con apertura y constancia, igualmente en la pasada administración el Instituto Tlaxcalteca de la Juventud tenía la misma actitud, y ambos colaboraban aunque un instituto era panista y el otro priista, pero el fin único era que la juventud tuviera espacios de expresión en relación a este deporte. En la actual administración veo una cosa terrible, se ha preocupado por dar recursos para toreros, pero la tauromaquia ni siquiera está reconocida como deporte, es una tradición, pero hay tanta gente talentosa que practica skate que no tienen apoyo, ni aquellos que tienen tiendas los incluyen a ferias de emprendedores que organizan. Aunque es bien cierto que el gobierno no debe darle todo a la gente porque muchas veces no valoran lo que no les cuesta, sí debe haber un apoyo y apertura para que las cosas funcionen, si hay un directivo del deporte debe decirle a los deportistas: yo te doy esto pero tú debes esforzarte, hacer algo diferente, pero no hay ni intenciones de trabajo colaborativo.

Ahorita por ejemplo donde está el Instituto de Juventud, que alberga el skate park, hay un buen de cosas averiadas y no las han arreglado”.

Por último, desde el lado más romántico nos contó que hace diez años dejó de patinar, pero lo buscaron para un documental sobre skate, por lo que tomó su patineta otra vez, y comenta que siempre encuentra motivos para reafirmar su pasión por el deporte; incluso aunque se vio en un conflicto por su edad, pues se sentía viejo a sus 33 años para retomar ese deporte que está muy asociado a los adolescentes; “Pero recordé que hay gente que juega fútbol con 50 o 60 años y cada domingo lo hace con gusto; no tiene nada de malo practicar un deporte u otro. Apenas me pasó algo muy chido, que me recuerda por qué patino y por qué me hace tan feliz, hace dos semanas que fui a patinar, traía mis audífonos, andaba en mi patineta entrando al parque. Me sentía muy feliz; sentía el aire en mi casa, escuchaba las ruedas en el piso y de repente había un obstaculito que brinqué, entonces una niña que estaba con su hermano hizo un expresión de asombro; yo sentí muy bonito porque simplemente estaba siendo feliz. Creo que ser feliz en cualquier actividad que hagas que no afecte a nadie siempre es inspirador para que alguien más sea feliz. Después la niña nos fue a ver patinar; estaba encantada diciendo que ella también lo quería hacer, estaba conmocionada. Esto es un deporte; si lo practica te va a traer salud y felicidad”.