Tlaxcala, Tlax. Hoy es día de las madres y como las formas de vivir la maternidad son tan diversas como las mujeres, entrevistamos a la actriz tlaxcalteca Ana Reyes, que está a la vuelta de la esquina de convertirse en mamá.

Ser madre joven en Tlaxcala, las tradiciones, tabúes y situaciones de discriminación son algunos de los temas que tuvimos la oportunidad de dialogar con ella.

¿Cuál es la frase típica que te decía tu mamá y que te recuerda que eres de Tlaxcala? ¿Se las dirías a tu hijo?

Pues lo más cercano era hija de la tostada.

Respecto al famoso dicho “si no comes lo que se te antoja, tu hijo saldrá con cara de”, ¿has tenido algún antojo extraño de la gastronomía tlaxcalteca o de algo que no puedas comer?

Lo que más se me antojaba eran las quesadillas de zetas en esa etapa. Yo casi no tuve antojos, entonces a las personas que me rodeaban se les antojaban muchas cosas raras como el yogur con chocolate mezclado; era muy raro pero a mí nunca se me antojaron cosas raras. Lo más raro eran las zetas que quería comerlas todo el día.

¿Qué regla típica tlaxcalteca debía obedecerse en tu casa mientras crecías y que piensas aplicar con tu hijo?

Me quedo solo con el beso de las buenas noches. Aunque si me decían que lo hiciera, pero yo era muy rebelde y decía ‘no, no me gusta hacerlo’, entonces no se si sea tlaxcalteca pero eso de generar un asunto de buena comunicación entre padres e hijos y terminar el día con un beso de buenas noches, así como abrazarlos y eso, creo que sí sería maravilloso.

Sobre algunas otras reglas muy frecuentes en el estado como saludar a tus mayores de beso en la mano, ir los domingos al mercado a cargar las bolsas del mandado, ir a misa todos los domingos, compartió que nunca las hizo y sus papás jamás la obligaron a hacerlo.

Cuéntame sobre un momento en tu vida que haya cambiado tu perspectiva del mundo o tu actitud durante tu embarazo

Pues yo no pensaba tener hijos, o no al menos ahora o a esta edad, porque pienso que soy chica aunque tengo 29 años, pero cuando comencé el proceso del embarazo y vi que era muy complejo a nivel emocional y físico, me pregunté porque las mujeres anteriormente tenían muchos hijos. Eso me sigue dando vueltas en la cabeza porque realmente es complicado estar embarazada, y es incómodo para dormir, para vestirte, hasta para bañarse. Y no digo que sea como un mal tránsito, pero pues cambian muchas cosas también, hormonalmente en tu cuerpo, como el que tu ropa ya no te quede o como el que estés siempre sujeta a un baño ya los últimos meses que es lo que a mí me pasa en este último mes. Si tomo mucha agua es como ‘¡oh no, tengo que ir al baño a cada rato!’.

¿Qué hay de peculiar con ser madre joven? ¿Y siendo del ambiente teatral?

Pues es que yo todavía me siento joven, aún no pienso que soy chava ruca pero siento que también se me ha cortado una parte de mi libertad, de andar viajando, porque yo antes viajaba mucho, por cuestiones de gira o porque me gustaba viajar, y lo cierto es que la mayoría de los jóvenes de ahora nos resistimos a dejar esa libertad.

Sobre ser una mamá que hace teatro, no lo sé por ahora. Pero simplemente puedes llevar a tu hijo a todos lados y no te limita en ninguna circunstancia, bueno solo para actuar.

¿Qué consejo de madre tlaxcalteca escuchaste por ahí e intentarías seguir cuando te conviertas en mamá?

De acuerdo a los típicos consejos que se han seguido durante años por las mamás tlaxcaltecas, aplicaría darle golpecitos al bebé para que repita, tronar el empacho, curarle la mollera, en algún momento lo haría porque soy primeriza y no sé. Seguramente exploraré apenas pise los terrenos escabrosos de la maternidad.

¿Te han discriminado por tu embarazo? ¿En qué contextos locales?

Sí, la discriminación está al día, no en todos lados pero en Tlaxcala donde hay una cultura donde el patriarcado está imperante y al ser totalmente feminista, muchas veces me he topado con opiniones donde me creen inservible para hacer algunas cosas o simplemente me dicen que no voy a poder hacer o pensar ciertas actividades.

¿Qué es lo más difícil de viajar en los transportes públicos del estado?

No sé porque culturalmente en Tlaxcala es un poquito más complicado. Me ha tocado que en la combi me he ido parada porque nadie te cede el asiento. Cuando tengo la oportunidad de ir a México, allí inmediatamente te dan el lugar, creo que en la ciudad aunque es ciudad recibe un poquito más la conciencia sobre los tránsitos de un embarazo pero aquí no, no sé a que se deba, yo creo que es una cosa cultural. Quizás piensan que las mujeres somos como de otro planeta, las mujeres embarazadas en específico.

Al finalizar la charla, demostrando que el embarazo no le impide actividad alguna, logró subirse a un muro frente a unas jacarandas para darnos la foto ideal para vestir el encuentro.