Huamantla es uno de los municipios más conocidos del Estado por la diversidad cultural y tradiciones que tiene; La huamantlada, La noche que nadie duerme; sus alfombras, su arquitectura, los títeres y Carlos Rivera hacen que este Pueblo Mágico sea uno de los principales focos turísticos, pero en esta ocasión les vamos a compartir el fragmento de un libro que entre sus líneas tiene como objetivo rescatar una tradición que hasta hace algunos años era crucial para anunciar la llegada de las fiestas patronales, estamos hablando de la danza de Los Matachines.

José Luis Ramírez Macías, que durante más de 27 años se ha dedicado a la artesanía, comenzó en 2014 un proyecto beneficiario por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias  (PACMyC) en el cual realizó vestimenta y se generó un nuevo grupo de danzantes de Los Matachines, posteriormente con otro estímulo del mismo programa se realizó un tríptico como estrategia de difusión, además se dignificó la indumentaria, ayudándolos con uniformes, máscaras y fundas para profesionalizar su trabajo. En la tercera etapa de este proyecto se generaron cursos y talleres que exitosamente han recibido a gente del municipio interesada en participar así como conservar la danza, por lo que ya existe más de una agrupación.

Anteriormente, Los Matachines bailaban alrededor del fuego que los lugareños prendían, con un teponaxtle que marcaba el ritmo  y salían a las calles los últimos días de julio para anunciar el inicio de la Feria de Huamantla. Su indumentaria consiste en unas cabezas de cartón o fibra de vidrio de grandes proporciones que representan personajes como el diablo, gente del pueblo, animales, entre otros. Actualmente sólo se ven en algunos desfiles de la comuna, pero ya no tienen la misma presencia que antes.

Para seguir con este proyecto y ya que los trípticos no eran suficientes por la cantidad de información, decidieron realizar la publicación del libro de Los Matachines, que también surge ante la necesidad de darle permanencia y vigencia a esta danza tradicional que se baila en Huamantla, la cual hace alrededor de 50 años tenía mucho auge entre los pobladores. El municipio aún era pequeño, por lo que las tradiciones se reproducían fácilmente. Cuando éste comenzó a tener popularidad por otras festividades y la atención se fijó en otras prácticas de importancia cultural; con el paso de los años, la danza de Los Matachines perdió reputación, motivo por el que José Luis Ramírez decidió generar alternativas para rescatarla; se acercó con la única agrupación de danzantes que existía; su representante dijo que ya no había personas interesadas en participar.

Una de las principales razones que motiva a la publicación de este libro es que las nuevas generaciones conozcan la danza y se involucren en sus tradiciones para que permanezcan vigentes, por lo que nosotros te compartimos un contenido exclusivo del libro para que te piques, te animes a adquirirlo y puedas conocer más sobre esta interesante danza.

La presentación se realizará en el mes de octubre en el Centro Cultural de Huamantla, nosotros te daremos más datos muy pronto, de momento, te invitamos a leer un poco de la obra.

 

 

  1. Elementos que componen la danza de matachines

…no hay  pasos a seguir,

 solo el retumbar del tambor…

2.1 La coreografía

La danza de matachines se ejecuta por un grupo de personas que porta un traje de matachín. El espectáculo comienza en el momento mismo en que se parte del lugar donde la comparsa se ha engalanado con diferentes trajes; a su paso va generando el disfrute y la alegría de los espectadores que tienen la oportunidad de apreciar la indumentaria de los distintos personajes.

Esta danza es de estilo libre, o es decir, no se realiza con pasos ni movimientos de un formato predeterminado, sino que cada danzante imprime su personal sentido del ritmo a todos los movimientos que efectúa; así, unos danzantes se agitan sin parar con viveza y energía mientras que otros lo hacen de manera más acompasada.

Todos golpetean el piso con los pies y sus pasos pueden ser largos o cortos, simultáneamente efectúan movimientos de vaivén con la cabeza a la manera de un péndulo.

Algunos giran sobre su propio eje en un sentido para después hacerlo en el sentido opuesto; aunque muchos solo lo hacen en una sola dirección generando con ello cierta uniformidad en la danza.

Parte importante de la coreografía es la forma circular en que se organizan los danzantes. Esta formación empieza a rotar, y el sentido del giro en que se mueve cambia a placer de los matachines danzarines, ya que en cualquier momento puede suceder que alguno de ellos cambie la dirección de su desplazamiento, ocasionando que los demás tengan que seguir ese movimiento para evitar choques entre sí.

En la parte central del corro formado por los danzantes se ubica el músico que toca el huéhuetl y, en caso de que la danza tenga lugar por la tarde-noche, una fogata que ha sido encendida previamente por algún vecino.