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#Historias Molcajete: Símbolo de la cultura gastronómica tlaxcalteca

Utilizado desde la época prehispánica, el molcajete es un mortero de piedra soportado con tres pies. Símbolo de la cultura gastronómica mexicana, su elaboración es de piedra volcánica (basalto). El molcajete desde hace seis mil años fue inventado en Mesoamérica. No han cambiado mucho y pocas han sido las variantes (Fuente: Universal)

Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la palabra molcajete proviene de las palabras náhuatl mollicaxtli y temolcaxitl que significan “cajete para la salsa o cajete de piedra para el mole”, ha sido empleado en la elaboración de alimentos desde la época de los egipcios (1550 a.C.)

A pesar de que el avance de la tecnología, que ha dado a los hogares aparatos como licuadoras, procesadores de alimentos y molinos electrónicos, el molcajete nunca será excluido, sin embargo, son muy pocas las casas que le dan uso diario. Los artesanos reconocen que la batalla por mantener vigente esta actividad es ardua y va más allá de escavar dos metros de profundidad en el suelo para extraer la piedra.

Certificado por Guinnes World Records, el molcajete más grande del mundo se encuentra al interior del restaurante “El molcajete” en Mascota, Jalisco. Fue elaborada en Yahualica y adquirido por el municipio de Mascota por 35 mil dólares, pesa 3.5 toneladas y mide 1.75 metros de diámetro y 1.10 de ancho, y tiene la capacidad para almacenar 350 litros de salsa.

Pero, ya sea un molcajete con esas dimensiones u otros más pequeños, todos pasan por los mismos procesos. Uno de ellos, es la curación.

Antes de ser usados los molcajetes deben curarse, es decir, tapar los poros donde pueda salir polvo. Para esto, se muelen semillas dentro del molcajete y se enjuaga constantemente hasta que el agua se ve clara. Después de que se seque, estará listo para hacer salsas.

En el pueblo de la Cruz, camino a San Miguel Báez muy cerca de la Malintzi, Huamantla, se encuentra el Museo de Taller del Metlatl, dirigido por el señor Trinidad Altamirano Hernández, agricultor del sector primario y artesano desde hace 8 años elaborando molcajetes y metates.

Existen diferentes tipos de molcajetes, el más importante es el arcaico; uno de los primeros en existir y emblemático en la cultura tlaxcalteca. Con el paso del tiempo ha ido evolucionando y los modelos han ido cambiando. El más común el de 3 patas, uno de las más interesantes, es el que tiene la forma de cochino, como también puedes encontrarlo por separado.

“Estar concentrado es lo más difícil al elaborar un molcajete, es peligroso porque se está haciendo con máquina”, explicaba el señor Trinidad al equipo de Escenario Tlaxcala mientras mostraba la diversidad de molcajetes en su taller. Entre cinco y seis horas son las que trabaja cada artesano para elaborar uno, y el costo promedio va desde los $30 hasta los $300 dependiendo del tamaño y el diseño, con un peso de 100 gramos y hasta 7 kilos.

La señora Rosa Hernández Pérez, esposa del señor Trinidad y dedicada a la cocina, platicó que “el molcajete nos vincula con la tierra; nuestras manos se conectan a ella, y el sabor que se da en las salsas es único”. En las familias tlaxcaltecas, la gastronomía es fundamental para compartir cultura y desarrollar vínculos afectivos. Los molcajetes, como las recetas, pasan de mano a mano de madre a hija. Es un símbolo dentro de los hogares y se ha convertido en una tradición a lo largo del tiempo; lamentablemente, debido a la globalización se ha ido perdiendo, pues estos productos se han reemplazado.

Un gran problema que viven los artesanos a pesar de la dedicación, pasión y amor que se le da al elaborar un molcajete, es la escasez de ventas en sus productos; a la sociedad hoy en día no le interesa comprar productos hechos a mano y prefieren productos de forma industrial.

La palabra molcajete para don Trinidad se remota a su infancia, la unión familiar, el sabor único que le da a la salsa y las texturas. Cuando se cocina en molcajete, las legumbres se integran con mayor delicadeza, a diferencia de cuando se hace en una licuadora.

Más que una herramienta, es una artesanía que ha facilitado la vida de mucha gente, no solo en la cocina si no en la industria gastronómica. La venta de molcajetes de don Trinidad los fines de semana no es regular. La feria del molcajete que se lleva a cabo en Morelia del 15 al 17 de diciembre, es una gran oportunidad para el señor Trinidad. Allí puede vender y promover sus productos

Actualmente, diversos lugares los están incorporando, “hoy en día los restaurantes lo están implementando ya que están viendo que es un atractivo”, platicó Don Trinidad cuando comíamos las delicias preparadas por su esposa Rosita. De momento, se encuentra ofreciendo sus productos en el centro de Huamantla los sábados y domingos.

 

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