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Fue a punto del feminicidio cuando Laura decidió terminar su relación de 25 años Featured

Tlaxcala, Tlax. No recuerda cuándo fue la primera vez que su pareja la agredió, pero Laura es una superviviente de la violencia feminicida. “Seguro fueron insultos…, seguramente siempre hubo violencia, pero de esas violencias sutiles que normalizamos, ahora lo entiendo”, dice en entrevista para Escenario Tlaxcala.

Laura es cocinera, le gustan las manualidades y es madre de dos hijos. No quiere especificar su edad y pide salir con nombre ficticio porque aún queda temor a su ex pareja.

Aunque tuvo una familia disfuncional con un padre ausente y una madre enferma que normalizó el maltrato, Laura dice que si bien la historia de vida marca un poco el perfil de la víctima, el victimario “no tiene, por ninguna razón, el derecho de ejercer violencia contra otra u otro”.

Fue a punto del feminicidio cuando Laura decidió terminar su relación de 25 años. El violentador había tejido redes de apoyo: amigos, familiares de ella y de él y hasta sus propios hijos cuestionaron su decisión. “Para que te dejas”, “parece que no puedes perdonar una infidelidad”, “te lo mereces”.

Cuando ella decidió dejarlo, él cayó en su red de apoyo y ella se quedó sola, re victimizada por la familia y la sociedad.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) refieren que en los últimos 10 años fueron asesinadas 22 mil 428 mujeres, niñas y adolescentes en el país, de las cuales las procuradurías y fiscalías estatales solo iniciaron 2 mil 735 carpetas de investigación. Estos datos reflejan que cada 4 horas una niña o una mujer es asesinada en cualquiera de los estados de la república.

 

¿Cuándo te diste cuenta que eras víctima de violencia?

Siempre, siempre fue acoso, abuso, coaccionar, chantajear, pero la violencia manifiesta fue cuando me embaracé de mi primer hijo, ahí fue en su inicio más feo, fueron aventones, insultos pese a mi estado.

Ana, la psicóloga clínica que acompaña el caso de Laura, refiere que ella fue diagnosticada con trastorno mixto ansioso-depresivo, una mezcla de síntomas propios de la ansiedad y del estado de ánimo depresivo causado por el maltrato que duró aproximadamente 20 años. Antes de las terapias y de haber solicitado ayuda especializada, Laura se perdía a dos cuadras de su casa, no sabía cómo regresar, la angustia le enfriaba el cuerpo, empezaba a llorar y a temer que su ex pareja la asesinara.

Sus dos hijos nunca se dieron cuenta de la violencia. Después de las golpizas ella iba al doctor justificando cualquier achaque menor. Incluso, la primera vez que denunció a su pareja la juez le dijo que la veía bien, que no tenía moretones y que mejor regresara a su casa y platicara con su pareja.

Ana comenta que el perfil del violentador pareciera el de un psicópata integrado: son personalidades que en apariencia son productivas pero manipuladoras, enmascaran sus relaciones personales para abusar y maltratar sin un ápice de remordimiento sincero, puede llegar a ser funcional en el trabajo y se camuflan de carisma, puede llegar a ser amable, carismático y se relaciona bien en público pero es violento a punto de ejercer todas las violencias.

El año pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el 38 por ciento de los asesinatos de mujeres en el mundo son cometidos por esposos o parejas, y que ningún lugar es seguro para las mujeres: ni el hogar, el parque, el trabajo o el transporte público.

Asimismo, el Colectivo Mujer y Utopía halló que, en cuanto al ámbito de la violencia contra mujeres en los municipios de Tlaxcala, el 86 por ciento fue en el hogar y la familia; mientras que en 2017 la cifra de casos se elevó a 90 por ciento.

Laura decidió que en el momento en que su último hijo terminara de estudiar, “que yo sentía que esas eran sus alas, las fuertes, la de la no dependencia y que con eso tuviera una historia diferente a la mía, en ese momento me iba a ir. Desde muchos años antes me había planteado la posibilidad de salir del ciclo de la violencia que yo veía inalcanzable”.

 

¿Qué sucedió cuando decidiste salir, denunciar y pedir ayuda?

Recibí las críticas de todos, el rechazo y ahí se me complicó mucho este silencio porque ahí me quedé con esto de que “ella es la mala”; ellos suponen que era una infidelidad, entonces yo me quede como la mala del cuento, “pobre de mi papa, todos cometemos errores” me decían y que yo no sabía perdonar, era todo lo que me decían.

 

¿Y ahora cómo te sientes?

Ya no me importa.

En 2016 Laura empezó su proceso de acompañamiento que incluye asesoría jurídica, psicológica y psiquiátrica. Con este proceso ha recuperado facultades como volver a mirar y percibir el mundo sin temor, salir a la calle, mantener firme las manos sin temblores ni sensaciones de ahogo. Rompió con el “deber ser” cultural de la mujer sumisa y sobrepuso su dignidad y su vida.

El violentador fue su novio; después de muchos años su pareja. Con él tuvo dos hijos y vivieron juntos cuando estaba embarazada del segundo hijo a los 19 años.

Hay una tremenda brecha de muchos años, ya después algo me pasó y en el deber ser me quedé pues por los hijos, nunca les dije nada, nunca se dieron cuenta de toda la violencia, psicológica, económica y física que yo trataba de ocultar, la psicológica era mía nada más, de la física, de los golpes tampoco nunca me quejé. Pensé que la familia me iba a dar el beneficio de la duda, pero nada de eso pasó; ahora lo veo con mucha filosofía, ya no me afecta. Yo no lo hice para que me reconocieran. No quise sacrificarme más, finalmente ahora veo el resultado que imaginé; sé que es mucho el costo, pero es mucho mejor el resultado.

 

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