Tlaxcallan, Diciembre 2017; El invierno silenciosa y gradualmente se ha posado sobre nuestra modesta ciudad, sin embargo, no es el frío y el gris propios de la estación los que tiñen y trazan un presente y un futuro próximo que luce sombrío, sino la oscuridad de la ola de feminicidios que flagela el país. Me gustaría proponer, para problematizar la cuestión, dos conceptos que considero están necesariamente ligados, pero que usualmente aparecen separados,  acaso resulta difícil elucidar su conexión para quién no se da el tiempo de meditar y estudiar dicha relación, hablo por una parte de las Mujeres, y por otra del capital, ¿Qué tipo de relación hay entre ambos?, las pensadoras feministas y los pensadores decoloniales nos han enseñado la verdad terrible de que la Mujer en tanto género dominado bajo los designios de un patriarcado moderno jugó un papel fundamental y sacrificial para la acumulación de capital que permitió la constitución del moderno sistema mundial liderado por Occidente(Federici, 2010)(Mies, 2014)(Quijano, 2000)(Dussel, 1994), a partir del siglo XVI, las zonas y los sujetos que se apropiaron y se sirvieron de dicha acumulación tomaron las riendas directivas (mediante los aparatos de poder) de la situación y el destino de la mujer en tanto mediación sacrificial para la reproducción del sistema capitalista, desde entonces “El segundo sexo” (Le Deuxième Sexe) nada en las aguas turbulentas de la violencia, a voluntad de los dictados del capital, por tanto, propongo pensar si acaso no la disyuntiva fundamental que enfrenta nuestra sociedad en esta situación de violencia de género no es la pregunta: ¿Las Mujeres o el capital?

Desde hace unos meses el Estado Tlaxcalteca, bastante predecible, ha respondido sin titubeo alguno a esta pregunta mediante su negativa a declarar la Alerta de Género, arguyendo posibles distorsiones al mercado.  No obstante, ¿Qué es en realidad lo que está en juego en esta absurda respuesta?, ¿Se trata simplemente de una decisión irracional espontanea, o es una tendencia histórica con alguna lógica?, considero que mediante el análisis se podría problematizar la cuestión y aprender algunas lecciones sobre el funcionamiento perverso de ciertas instituciones modernas con fines estratégicos.

Me gustaría iniciar haciendo una necesaria escala histórica, invocaré entonces una primera fecha, se trata del 9 de noviembre de 1989, en aquella noche de jueves, dio inicio la demolición del Muro de Berlín. Si observamos la historia de larga duración, se trataba de un punto de quiebre, los alemanes le llamaron atinadamente: die Wende(El cambio de rumbo), a partir de entonces, daba inicio la progresiva desaparición de la bipolaridad geopolítica del mundo, sin embargo, ya desde finales de los 70s el capital de los núcleos centrales del bloque capitalista había iniciado una contra ofensiva contra todas las formas institucionales de defensa de la clase obrera en sus territorios de influencia, se trataba de lo que conocemos en nuestros días bajo el concepto ambiguo de Neoliberalismo, un intento reaccionario por parte de las elites capitalistas por  volver a condiciones de concentración inequitativa de capital similares a las que existían en el siglo XIX, como Piketty ha estudiado con gran profundidad (Piketty, 2014).

Con la desaparición de la Unión Soviética, se esfumó de golpe el último muro de contención, se trataba del alba de un nuevo mundo unipolar, las ondas sísmicas de este evento provocaron un tsunami de euforia, aparentemente ya no había nada que se opusiera a los agresivos impulsos de expansión mercantil transnacional y la desregulación, si nos viéramos obligados a poner una etiqueta a este periodo quizá la más adecuada sería: “El fin de la Historia”, como Francis Fukuyama titularía en 1992 su obra más conocida, se creyó arrogantemente que la historia había finalizado, que ya no eran pensables alternativas a la democracia liberal capitalista. Una muchedumbre de intelectuales occidentales otrora críticos se despojaron de sus ropajes rojos o rosas y huyeron despavoridos a refugiarse (o al menos a mimetizarse) al bando contrario (Octavio Paz y Mario Vargas Llosa entre algunos de los más notables en Latinoamérica), además, una gran parte de los disidentes del bloque comunista que acertadamente habían esgrimido sus afiladas espadas contra las prácticas institucionales y el pensamiento sin alternativas totalitario del socialismo real, apenas al pisar suelo occidental olvidaron sus tesis y abandonaron su criticismo, ciertamente, con la desaparición del bloque comunista, se había desvanecido una forma de pensamiento univoco que se concebía a sí mismo como un camino sin alternativas, sin embargo, el bloque victorioso, en un nivel esencial, se comportaba de forma idéntica.

Hinkelammert nos muestra como Kolakowski (disidente socialista) criticó sofisticadamente al Socialismo Real Estaliniano (Hinkelammert, 1994), había advertido que el sistema se había fetichizado, y que la tasa de crecimiento económico (eficacia formal), era el criterio último de dicho sistema, se combatía la tuberculosis no porque se procurara la reproducción de una comunidad de vida, sino porque la tuberculosis detenía la maximización de la tasa de crecimiento, este criterio de eficacia formal  se convirtió en el tribunal supremo que dictaba los valores a seguir, aquello que no era eficiente no podía considerarse como valor y se desechaba, todo debía ser sacrificado en pro de la eficacia, se aniquiló de esta forma toda ética auténtica (entendida como ruptura de todo sistema en pro de la vida comunitaria), apareciendo en su lugar una moral sacrificial perversa, cuyas consecuencias se cuentan en millones de muertos, un sistema que se juzga a sí mismo como el más eficiente posible se ha totalizado y desde ese marco no hay alternativa pensable, sin embargo, en nuestros días se torna evidente el hecho de que el capitalismo, en su mutación neoliberal, se justifica de forma idéntica a como lo hacía economía estaliniana, partiendo desde el presupuesto absoluto de que las políticas económicas de liberalización total del mercado son las más eficaces para maximizar la tasa de ganancia y con ello el bienestar (hecho completamente discutible, dos premios nobel de economía: Paul Krugman y Joseph Stiglitz, entre tantos otros economistas se han opuesto a tales aseveraciones), por tanto, el mercado es el tribunal supremo que dicta la moral a seguir y todo aquello que distorsione al mercado debe ser combatido y aniquilado.

El fin de la historia significaba también, según sus ideólogos, el fin de las utopías, el socialismo real fue fuertemente criticado por su utopismo cuando proclamó la posibilidad concreta de la planificación total, es decir, la abolición de toda relación mercantil, lo que resultó en terribles problemas de abastecimiento, ante dicha posición los abogados neoliberales del mercado total se consideraron a sí mismos como realistas pragmáticos ante el otro socialista, utopista e ingenuo, la arrogancia no les permitió advertir que su estructura argumentativa era idéntica a la de sus rivales, es decir, en nombre de un mercado total, buscan la abolición de toda planeación estratégica estatal, desregulación agresiva que nos ha llevado al momento de mayor desigualdad de la historia, donde el 1% de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante, en el mismo corazón del Sistema Mundial, los EEUU, los ingresos del 50% más pobre de la población se han congelado por 30 años, mientras que el ingreso del 1% más rico ha aumentado un 300%(Hardoon, 2017), ¿Eficacia para quién y a costa de quién?; el socialismo real había sacralizado la eficacia productiva bajo el despotismo de la utopía de la planeación total, sin embargo se desvaneció hace décadas, lo que tenemos ahora es la hegemonía del neoliberalismo que sacraliza la eficacia, la maximización de la tasa de ganancia bajo el despotismo de la utopía del mercado total que dicta su propia “ética” a seguir.

Está clara entonces la lógica perversa detrás de aquellos que eligen el capital y deciden sacrificar a las Mujeres como simple daño colateral, la declaración de la alerta de violencia de género contra las mujeres(AVGN) en Tlaxcala ciertamente constituye un paso fundamental para tomar consciencia del terrible problema, sin embargo, hemos visto como el Estado tlaxcalteca se niega a ejecutar el procedimiento para evitar las distorsiones de un mercado sacralizado, salvaguarda de la de tasa de ganancia (de unos cuantos), la misma reticencia que aparece al lidiar con el problema de la trata, el oscuro “secreto” del que todos los tlaxcaltecas estamos al tanto, se ha dispuesto maquillar el asunto mediante la creación del Centro de Justicia para las Mujeres (CEJUM), cuya plantilla ni siquiera cumple con la experiencia necesaria para operar una institución de tal magnitud (Muñoz, 2017), lo que revela que se utiliza de manera irresponsable y oportunista una coyuntura preocupante y seria como ocasión para colocar a elementos afines dentro de las instituciones con cargo al erario, mientras tanto, los movimientos, colectivos y organizaciones con amplia experiencia en el área no fueron convocados ni consultados.

La lección que nos queda es que no se puede simplemente esperar a ser escuchados por aquellos que siempre eligen el capital, sería una posición demasiado ingenua y patriarcal, el Estado moderno no se democratiza automáticamente, son las reivindicaciones de los oprimidos las que lo democratizan mediante la organización común, el mundo moderno en el que vivimos se fundó sobre la base de una colonialidad del poder que, en torno a los criterios de Raza, Género, Clase(entre otros por estudiar)(Quijano, 2000) organizó un sistema mundial con un carácter diferencial, dualista y jerárquico, se constituyeron países centrales y periféricos, elite capitalista y clase trabajadora, blancos y no blancos, hombres y mujeres, etc., las zonas inferiores de la jerarquía moderna ocupan un lugar subordinado, cuya posición es dictada por las necesidades del capital controlado por la cima de la pirámide, las mujeres fueron condenadas a cargar con la dominación de género pero además, hecho comúnmente obviado, se sobreponen sobre sus espaldas los otros tipos de dominación(racial, de clase, etc.,), las mujeres padecen, pero más las mujeres de clase trabajadora, y más aún las mujeres de clase trabajadora no blancas, y todavía más las mujeres de clase trabajadora no blancas de los países periféricos, solamente la articulación común de los movimientos de los sujetos Racializados, Generizados, Clasificados, etc., puede cosechar la esperanza y la realidad concreta de una liberación común, la liberación individual es un mito moderno, sostengamos ante el pensamiento univoco que hay alternativas y busquémoslas en comunidad y alianza con todos los movimientos de los oprimidos.

La pregunta ¿Las Mujeres o el capital?, es en realidad un falso dilema, no puede existir ningún sistema económico, ningún mercado, sin la comunidad de vida que lo sostiene, el sistema debe ser concebido como una mediación para la reproducción de la comunidad viviente(no a la inversa), las mujeres son un sine qua non de dicha comunidad, la vida comunitaria por tanto debe ser siempre el criterio final de cualquier sistema, lo verdaderamente sagrado; en lugar de este falso dilema, la pregunta fundamental cuya respuesta queda en el aire es la siguiente: ¿Dejaremos solas y a su suerte a nuestras Madres, Esposas, Hijas, Hermanas, etc., ante un Estado que ha puesto, pone y pondrá por encima al capital?.

 

 

 

Bibliografía

Dussel, E. (1994). El encubrimiento del otro: hacia el origen del mito de la modernidad. Abya-Yyal.

Federici, S. (2010). Calibán y la Bruja. Traficantes de Sueños.

Hardoon, D. (2017, enero). Informe de OXFAM. Oxfam Internacional. Recuperado a partir de https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/bp-economy-for-99-percent-160117-es.pdf

Hinkelammert, F. (1994). ¿Capitalismo sin alternativas?: sobre la sociedad que dice de sí misma que no tiene salida. Diakonia (71), 45-49.

Mies, M. (2014). Patriarchy and Accumulation on a World Scale: Women in the International Division of Labour. Zed Books. Recuperado a partir de

Muñoz, I. (2017, octubre 17). Sin perfil académico ni laboral la plantilla del Centro de Justicia para las Mujeres. Escenario Tlx. Recuperado a partir de http://escenariotlx.com/home/index.php//explore/destacados/item/419-sin-perfil-academico-ni-laboral-la-plantilla-del-centro-de-justicia-para-las-mujeres

Piketty, T. (2014). El capital en el siglo XXI. Fondo de Cultura Economica. Recuperado a partir de https://books.google.com.mx/books?id=ZiaUBQAAQBAJ

Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas. Argentina: CLACSO.