La pasión emana de un sentido de pertenencia, de amar hacer algo, de encontrar motivos mucho más elevados a la existencia; esto nos transmitieron Moisés y Mauricio, dos tlaxcaltecas que no se conocen pero los une el mismo entorno; ambos tienen pasión por el béisbol, sólo que entre ellos hay casi cincuenta años de diferencia de edad y la forma de ver el panorama de aquello que aman es bastante interesante.

Por un lado, tenemos a Moisés Muñoz Barceinas, que a sus 66 años recuerda con emoción aquellos momentos en que Tlaxcala vivía un auge “beisbolero” en los 80, cuando las empresas textileras apoyaban el deporte y la afición llenaba los estadios los domingos, además había muchos talentos destacados que traspasaban el ámbito local. Por otro lado está Mauricio Vázquez Rodríguez, de 18 años, quien hace aproximadamente un mes tuvo que dejar de jugar béisbol por su ingreso a la universidad y lo complicado que es lograr un equilibrio entre ambas actividades.

Las primeras coincidencias entre ambos beisbolistas vienen en el origen de su amor por este deporte: la familia; de alguna manera este deporte en Tlaxcala es parte de una tradición que por generaciones se han dedicado a practicarlo. Por un lado, el señor Moisés nos contó que en su pueblo; Santa María Atlihuetzia era muy practicado y ahí veía entrenar a sus hermanos, así como jóvenes de esa época. Él era muy pequeño, tenía como 9 años, eran los 60 y el deporte representaba una conexión de identidad. Por otro lado, Mauricio vivió algo similar; un sábado, cuando él tenía 5 años su papá lo llevó al Estadio Próspero Cahuantzi a un partido; “estaban jugando unos niños y mi papá me preguntó si quería practicar béisbol, a lo cual no dudé en decir sí”, por ello ingresó a un equipo llamado Cachorros, de Santa Ana Chiautempan. De la misma manera, Mauricio viene de una familia donde su papá, sus abuelos y tíos han practicado este deporte.

Moisés cree que el béisbol como cualquier deporte te ayuda a mantenerte ejercitado, a tener la condición física adecuada que finalmente reditúa en un estado ideal para el resto de tu cotidianidad; que estés tranquilo, motivándote con el próximo partido, saliendo a caminar o entrenar cuando tus horarios te lo permitan. Mau dice que el béisbol es el rey de los deportes y piensa que los niños y adolescentes deberían dejar la tecnología ya que invierten mucho tiempo en ella; cada vez se va perdiendo más el hábito de jugar un deporte, por lo que una alternativa para motivar a continuar jugando podría ser incentivar no sólo a partir del juego, sino el hecho de conocer gente y lugares nuevos; “yo desde los 10 años participé en Olimpiadas Nacionales y regionales, eso es algo que estimula; conocer nuestras propias capacidades y sentirte orgulloso de ser tlaxcalteca. Yo conocí Guerrero, Yucatán, Ciudad de México, y eso me gustaba mucho”.

Moisés empezó a jugar en Apizaco a los 12 años, en una escuela de béisbol de un señor que se llamaba José Luis Chile Gómez, pero donde se desarrolló fue en Santa Ana Chiautempan, jugando en equipos como Pretroleros, Telafil, Cienfuegos y otros de lugares aledaños, incluso con un equipo que se llamaba Industriales de Apizaco, con el que jugó aproximadamente dos años en una liga en Puebla que se llamó Inter obrera, donde los equipos incluso traían refuerzos profesionales.

Al preguntarle a Moisés sobre los personajes de aquel tiempo, nos dijo; “Cuando jugaba hubo muchos muy destacadas, uno de ellos, que ahora me viene a la memoria es Mario Cuatecontzi, de Contla, que incluso llegó a jugar de manera profesional en Los Plataneros de Tabasco y con un equipo de León, Guanajuato”. Asimismo, mencionó que los buenos jugadores de béisbol en el estado de Tlaxcala tenían remuneraciones económicas, que de alguna manera contribuían al gasto familiar, por eso se preparaban muy bien para cada ocho días rendir, pues además de jugar en Santa Ana, eram llamados a Puebla o Hidalgo a jugar y así tener un recurso económico para ayudar a sus familias; “para llegar al punto en que te pagaran debías tener un buen nivel, eficiente y ser reconocido, muchos equipos te llamaban para reforzarlos, ya sea en las finales en los campeonatos o para toda la temporada”. Esto contrasta con la opinión de Mauricio, pues él no cree que exista actualmente el apoyo que el deporte necesita; “a veces nos apoyaba el IDET, y ellos eran quienes convocaban a conformar la selección para participar en las Olimpiadas, cuyas categorías eran entre los 11 y 16 años. En las olimpiadas siempre ganaron hasta el regional, y en el nacional era cuando se daban cuenta que les faltaba entrenamiento y material para poder estar al nivel ideal”, sin embargo, Mauricio cree que en un ranking nacional, Tlaxcala ocupa un cuarto lugar por debajo de estados del norte y la ciudad de México. Él menciona que el deporte aunque es muy querido y practicado en el estado, se carecen de los apoyos necesarios para su desarrollo, no hay un entrenamiento profesional ni las instalaciones necesarias para realizarlo; “tiene que ves más con el amor a hacerlo, lo cual no está mal pero deberían atenderse esas oportunidades y talentos locales para poder destacar en deportes alternativos que no sea el fútbol”.

Por otro lado, al hablar de cómo era antes el béisbol en Tlaxcala, Moisés comentó que hace años sólo existía una liga en Apizaco, la dirigía un señor llamado Seferino Aguilar. Después nacieron otras en Santa Ana Chiautempan como la CANACO, que tuvo gran auge, después fueron haciendo ligas en Huamantla, Zacatelco, Ayometla, y se fue diversificando porque incluso actualmente en el Estado  de Tlaxcala existen muchas ligas; “Creo que el béisbol en el Estado no ha perdido su afición, esa sigue vigente, lo que ha faltado es la renovación de las generaciones beisbolistas. Actualmente los jóvenes se sienten atraídos por el béisbol pero le dedican un poco más de tiempo a la fiesta, en lugar de ir a los entrenamientos; que ciertamente son fuertes pero muy bonitos”.

A Mau le encantaría poder encontrar tiempo en su agenda para retomar el “beis”, porque le encanta que este deporte y reconoce que le da orgullo que su familia lo juegue, que él sea quien ahora lo practique; “es padre que te reconozcan como el hijo o el sobrino de alguien, que digan que tu familia siempre ha jugado bien; mi padre, mi abuelo, mis hermanos, mis tíos, en su mayoría han jugado béisbol”. Hace un mes dejó de jugar este deporte ya que entró a estudiar medicina, pero antes de eso estaba en un equipo de Apizaco llamado Saga con la posición de pitcher y primera base, entrenaba martes y jueves por las tardes.

Las fábricas textiles aportaron mucho al béisbol en el pasado, formando equipos y sosteniéndolos incluso con trabajadores de sus propias plantas: Texfil, Telafil, El Pilar, fueron algunas que apoyaron este deporte. Igual en esa época comenzaron a crecer empresas textiles en Contla que le dieron mucho apoyo al béisbol; por lo que menciona Don Moy; “hoy eso falta, ante la desaparición de las empresas textiles hay mucho menos apoyo para este deporte, salvo algunas personas que son unos enamorados y dan su propio dinero para seguir apoyando; teniendo equipos, por lo que sería bueno implementar el entrenamiento de manera más profesional ya que este deporte es muy benévolo y ayuda no sólo para activación física, sino que orienta hacia mejores caminos a los jóvenes y niños”.