Foto de: Canek Juárez

Aunque nos duela decirlo, no todo en la vida fue el perreo, se rumora que hace veintitantos años existían establecimientos llamados discos, donde la chaviza se concentraba los fines de semana a sacar sus mejores pasos al ritmo de la tendencia del pop.

Déjate fluir en las corrientes de la nostalgia y acompáñanos a recordar con nuestros expertos en chavorruqués aquellos ayeres de la vida nocturna tlaxcalteca, donde –por más provincianos que nos llamen- la cosa era muy diferente, pues se rumora que no existía temor a Dios a la hora del reventón, así que te invitamos a recordar o conocer los meros lugares donde tus tíos o incluso tus papás echaban fiesta.

Foto de: Canek Juárez

Por respeto a sus canas y las vidas respetables que llevan ahora, la identidad de nuestras fuentes no serán reveladas, además les recordamos que Tlaxcala es pequeño y no queremos balconear a nadie con eso de la edad.

Foto de: Canek Juárez

Una de las características según los conocedores es que salir se trataba de un ritual desde reservar en los lugares de moda hasta llevarte bien con los cadeneros para eso del ingreso a los menores de edad.

Corría la mitad de los 90 cuando las jovencitas pedían permiso a sus papás para salir a la disco con sus amigos; los pantalones de mezclilla a la cadera, los tops, el tacón grueso y el cabello suelto eran parte de un outfit correcto de la época. El que pasaba por toda la banda era aquel amigo al que sus papás le soltaban el auto, que podía ser un Grand Marquis, un Spirit, un Cutlass Eurosport o cualquiera de esos de asientos amplios donde chavorruco que se respete tuvo encuentros amorosos.

Foto de: Canek Juárez

Century
Uno los primeros establecimientos que fue la neta del planeta se llamaba Century, dentro de una modalidad discoteca-bar, era el lugar ideal para tardeadas, fiestas electrónicas y espectáculos variados. Se ubicaba en el centro de Tlaxcala, exactamente en donde ahora hay un gym que se llama igual que el dios griego del amor.

Ajua Tlaxcala Richard’s
Este lugar se ubicaba en el famoso –en aquel entonces, porque nosotros ni sabíamos- Lago del Niño, donde también había un zoológico y actualmente está el Centro de Convenciones. Este bar fue uno de los más sonados durante mucho tiempo en Tlaxcala, posteriormente mutó a sólo “Ajua” y estaba frente al Estadio Tlahuicole. Algo destacado de este lugar es que por ahí de la 1:30 te daban de comer para que se te bajara la peda, lo que permitía reiniciarla.

Coco Rock
Conocido por ser el único lugar chido que te alejaba de la capital y te llevaba hasta tierras chiautempenses para echar fiesta.

Búnker
Este lugar fue el mero mero para vivir la transición al nuevo siglo, acabó con los anteriores y se posicionó como el antro de moda, de novedad entre todos los tlaxcaltecas. Se ubicaba en La Garita.

Ostenta
Este antro fue el inicio del vaivén de nombres en el mismo lugar de siempre, persiste hasta el momento gracias a eso. Está ubicado junto al hotel Posada San Francisco y en este momento desde la redacción ignoramos cómo se llame, porque ya vamos entrándole poco a poco a los treinta; cada vez nos pega más feo la cruda, por lo que nos quedamos en cuando se llamó Rush.

Después del Ostenta vino una racha de bares y antros que debemos mencionar, ya para la fiesta después del 2000 estaban El Gallo, ubicado en la garita, el Lemon, que después fue Citrus, y más o menos ha vivido la misma historia de cambios de nombres hasta la fecha.

Poniéndonos un poco más serios, según nuestras fuentes noventeras, salir en Tlaxcala por la noche a empedar era mucho más seguro que ahora, los pleitos de discos eran manotazos y dos que tres “putazos”, nadie se iba navajeado, ni baleado, ni se caía al Zahuapan, además el consumo de estupefacientes no era tanto como ahora – ¡ya te cacharon fumando mota en el Xicoh como si nada, eh!-, pero algo que persiste hasta ahora es que todo mundo se conocía.

Foto de: Canek Juárez

¿Ustedes recuerdan una anécdota en alguno de estos lugares?, ¡cuéntenos en cualquiera de nuestras redes sociales!