Casos de Fátima en CDMX y Karla en Tlaxcala coinciden; cadena de irregularidades

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Tlaxcala, Tlax. El pasado 15 de febrero fue encontrada con marcas de violencia la pequeña de 7 años Fátima, lo que provocó gran indignación en todo el país generando una gran movilización derivado de la gran cantidad de irregularidades y negligencias que el caso ha presentado. Algo similar al delito suscitado hace 5 años con Karla, menor de 11 años originaria de Tlaxcala, caso que a la fecha sigue impune.

Los 2 Casos

Karla: El 13 de enero del 2016 una menor que responde al nombre de Karla Romero Tezmol de 11 años despareció en las cercanías de su escuela en el municipio de San Pablo del Monte, de donde era originaria.

De acuerdo a los testigos la menor fue sustraída por unos sujetos a bordo de un vehículo, a la altura de la calle 20 de noviembre, acción que fue registrada por una cámara de vigilancia particular. Dentro de las investigaciones posteriores, se supuso su localización en un hotel del Estado de Puebla en supuestas circunstancias de explotación sexual. A la fecha el caso sigue sin resolverse y sin ningún detenido.

Fátima: El martes 11 de febrero cuando la menor de 7 años salió de clases de la primaria Enrique C. Rebsamen, en la alcaldía de Xochimilco fue entregada a una mujer no identificada, misma que la sustrajo y la llevo a un lugar que hasta el momento se desconoce, acción que suscitó que la menor fuera reportada como desaparecida generando una gran cantidad de irregularidades en las investigaciones.

El sábado 15 de febrero la menor fue encontrada sin vida y con evidentes marcas de violencia, justo a 3 kilómetros de la escuela de la que desapareció en la Ciudad de México.

Similitud en los casos

En ambos casos estuvieron relacionadas las escuelas primarias en las que asistían, así como la existencia de diferentes versiones acerca de la desaparición de las mismas. Las investigaciones en ambos casos tardaron activar un protocolo de búsqueda a los supuestos imputados. Además, en ambos casos existen cámaras de vigilancia que han sido clave para las investigaciones; sin embargo, los crímenes siguen impunes y sin ningún detenido en las dos historias.

Diferentes versiones

Según el reporte de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), en el caso de Karla las primeras versiones aseguraban que fue una persona quien la sustrajo, además de otras versiones que mencionaban que la menor sí había ingresado a la escuela, así como el supuesto de que la menor había sido localizada en un hotel en Puebla, llegando difundir versiones de que la menor se había fugado con su novio.

Por otro lado, en el caso de Fátima las versiones se han ido modificando en el transcurso del tiempo. Los primeros dichos mencionan que la niña se encontraba afuera de la institución esperando a su madre cuando un hombre la tomó y se la llevó a la fuerza.

Otras versiones aseguraban que la menor no se encontraba afuera de la escuela, sino que fue entregada por personal de la misma a una mujer. Por último, se informó que los padres contaban con denuncias por violencia infantil.

Irregularidades en ambos casos

Una de las principales irregularidades que se presentaron en ambos casos fue la tardía reacción por parte de las autoridades de seguridad. En el caso en Tlaxcala, la Procuraduría tardó 72 horas en aplicar el protocolo de búsqueda por privación de la libertad, rapto a menor y tráfico de personas.

Lo mismo se suscitó en el caso de Fátima, ya que la familia acudió a la fiscalía regional para denunciar la desaparición; lugar donde se informó que debían pasar 72 horas para atender el caso. Esto, a pesar de la existencia de los videos de seguridad de la misma fiscalía.

En ambos casos existió una confrontación entre los familiares y las autoridades, ya que las familias quisieron realizar sus propias búsquedas a través de carteles. Acciones a las que autoridades se opusieron, bajo el supuesto de no ser el protocolo establecido.

Cámaras de seguridad

Las cámaras de seguridad en ambos casos fueron cruciales para las investigaciones, ya que en los dos casos los videos mostrados dieron pistas necesarias para eliminar la gran cantidad de versiones existentes.

En el caso de Fátima, el video corroboró la versión de que la mujer había sido la que sustrajo a la menor y se la llevó sin oponer resistencia. Mientras que en el caso de Tlaxcala, con Karla, el video mostró que la menor fue raptada por unos sujetos a bordo de un vehículo negro.

El caso alarmante en el caso de Tlaxcala fue cuando las autoridades declararon la desaparición del video que mostraba la sustracción de la menor. Según las declaraciones de la PGJE el video fue borrado por el propietario de la cámara, misma que se encontraba en un negocio familiar.

Sin embargo, una vez visto el video debió considerarse evidencia relevante y resguardada por las autoridades, acción que no pasó.

Con Fátima los videos no fueron mostrados al momento, acción que pudo haber agilizado la búsqueda de la mujer y la menor.

A pesar de que en el caso de Tlaxcala la movilización e indignación no se dio de la forma que se ha suscitado como en el de CDMX, el hecho cobra relevancia en estos momentos cuando siguen creciendo los casos de feminicidios, sustracción de menores, tráfico de personas, violencia y abuso sexual que se encuentran impunes, con ninguna detención y nombres de implicados.

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