Tlaxcala, Tlax. A pesar de que en enero de este 2019 la Secretaria de Salud (Sesa) descartara la presencia del virus de Coxsackie en Tlaxcala, este 1 de julio el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) extendió la alerta sanitaria a diferentes Estados incluido Tlaxcala por haber registrado los primeros brotes del virus en niños.

El virus de Coxsackie, también llamado “enfermedad de boca, mano y pie” es una infección que afecta principalmente a niños y bebes de entre los 5 meses a 5 años de edad, teniendo como principales características la manifestación de salpullido y llagas dolorosas en diferentes partes de la boca como; encías, lengua y paladar, así como en toda la mano y pies.

La enfermedad se presenta principalmente en tiempos de calor como verano y otoño y que se propaga con el contacto, saliva y mucosidad, por lo que las guarderías son la principal fuente de infección entre los menores.

La enfermedad en la mayoría de los casos no presenta complicaciones y a pesar de generar mucha molestia en los niños no deja secuela alguna, por su parte el IMSS recomienda que la mejor forma de combatir y evitar la infección es a través de buenos hábitos de higiene.

La Secretaria de Salud en Tlaxcala antes del 2019, su último reporte sobre esta enfermedad fue durante el verano del 2017, teniendo una incidencia de cero en 2018, por lo que de controlarse su propagación la incidencia para este año sería mínima.

Entre los Estados a los que el IMSS extendió la alerta sanitaria por el virus Coxsackie se encuentran; Oaxaca, Hidalgo, Zacatecas, Tamaulipas, Estado de México, Querétaro y Tlaxcala.

El IMSS en su página oficial informa sobre la “no existencia de un tratamiento específico” ya que la enfermedad remite en pocos días sin tratamiento, además de recomendar “hidratar al niño y en caso de haber úlceras en la boca evitar bebidas ácidas ya que pueden causar dolor”.

El Coxsackie es un virus, por lo tanto “No se trata con antibióticos”, ante la presencia de los síntomas lo recomendable es acudir a consulta médica para que un médico administre la medicación adecuada para aliviar el malestar y la fiebre que produce la enfermedad.