Tlaxcala, Tlax. Este día se realizó en el Museo de Memoria la presentación del podcast titulado Tlaxcala: Defender el Río y la Vida, realizado por el Centro Fray Julián Garcés y la Coordinadora por un Atoyac con Vida, un trabajo que forma parte de la serie «Periodismo de los Posible: Historias desde los territorios».
El podcast Tlaxcala: Defender el Río y la Vida, fue realizado por David López, miembro Centro Fray Julián Garcés, y Laura Rivas, activista en la Coordinadora por un Atoyac con Vida; el cual fue elaborado en el lapso de un año, en la comunidad de Tepetitla, Tlaxcala.
Esto, con el apoyo, formación e impulso del equipo de Periodismo de lo Posible, una iniciativa de La Sandía Digital, Ojo de Agua Comunicación, REDES A.C. y Quinto Elemento Lab.
Tlaxcala: Defender el Río y la Vida narra la historia de la defensa de la Cuenca del Alto Atoyac, una de las regiones más contaminadas de México debido a la devastación socioambiental generada principalmente por las industrias que llegaron a la zona, lo cual ha derivado en afectaciones a la vida comunitaria de la población, con daños a la salud que se evidencian en enfermedades y muerte.
Zulma y Chabe, las protagonistas de Tlaxcala: Defender el Río y la Vida.
Zulma tenía 35 años cuando el cáncer terminó con su vida, Chabe, su madre la describe como una mujer inteligente y soñadora, que recién empezaba a ejercer su licenciatura en educación especial. Ambas vivían en la comunidad de Tepetitla, Tlaxcala; a unos metros de la Cuenca del Alto Atoyac.
La Cuenca hasta hace unos años, era un espacio de vida, en donde el agua azul del Río permitía ver la gran fauna y flora que habitaba en él, y que además permitía que los pobladores, pudieran pescar para su consumo personal. Con la llegada de Volkswagen y Pemex a la comunidad, ese espacio desapareció, pues estas empresas empezaron a arrojar sus desechos al Río, lo que originó que la naturaleza que ahí vivía, poco a poco fuera muriendo.
La alta contaminación en el agua y en el aire, trajo consigo enfermedades, que para finales de los 90’s empezaron a emerger en la comunidad. A pesar de que no había un diagnóstico claro sobre lo que pasaba, Chabe, a lado de otras mujeres, en su mayoría amas de casa, empezaron a organizarse, para saber qué era lo que estaba ocurriendo, pues su intuición les decía que las enfermedades, provenían de la contaminación de la Cuenca.
Así fue que se creó la Coordinadora por un Atoyac con Vida, a lado del Padre Rubén y activistas del Centro Fray Julián Garcés, quienes pidieron ayuda a las autoridades para revertir el daño que estaba sufriendo el Río y con él, su gente. Sin embargo, fueron omisas, argumentando que no existía tan contaminación y que las enfermedades que acechaba a las comunidades, era producto de los malos hábitos de los pobladores.
A pesar de que en un principio, la Coordinadora por un Atoyac con Vida estaba conformado por 60 personas, poco a poco se fue reduciendo, debido a los estigmas que emergían alrededor de aquellas mujeres que luchaban por la vida, sin embargo, su lucha no paró.
Pues buscaron investigadores ambientales de varias partes de México y médicos que les ayudaran a verificar la hipótesis sobre vínculo que existía entre las enfermedades, entre ellos, llegó Alicia Lara Vázquez, quien también dedicó su vida a investigar la contaminación de la Cuenca del Alto Atoyac.
En 2009, en medio de la lucha por defender la Cuenca del Alto Atoyac, Zulma, hija de Chabe, empezó a enfermar, lo que hizo que Chabe se dedicara a su cuidado. Zulma fue diagnosticada en Puebla de leucemia mieloide crónica, un tipo de cáncer que afecta la sangre y la médula ósea. Para ese entonces, Chabe sabía que su hija había sido víctima de la contaminación. A pesar de los esfuerzos médicos por salvarla, Zulma murió en 2010.
La muerte de Zulma, significó un parteaguas importante en la vida de Chabe, pese al dolor, ella sigue dignificando la vida de su hija a través de la organización que realiza por devolver a la vida la Cuenca del Alto Atoyac. Para Chabe, luchar por el Río es una forma de darle justicia a Zulma y de evitar que otra persona vuelva a morir a causa de la contaminación que las empresas han originado.
Aunque las autoridades estatales y municipales, intentaron ocultar el gran desabasto de la Cuenca, en 2017 la Comisión Nacional de Derechos Humanos, rectificó lo que las activistas por un Atoyac con Vida habían estudiado años antes: La contaminación del Río, traía consigo riesgos sanitarios y toxicológicos que podrían causar efectos adversos para los sistemas reproductivos inmunológico y endocrino y para el desarrollo en general de personas flora y fauna.
Dando así una luz de esperanza para seguir luchando por defender el Río y la Vida.
Si quieres oír el podcast Tlaxcala: Defender el Río y la Vida, puedes escucharlo aquí:
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