En Tijuana, las deportaciones no cumplen con las cifras prometidas por Donald Trump, y los albergues, como el de Los Flamingos, permanecen desocupados. La incapacidad de Estados Unidos para deportar a un volumen masivo de migrantes se hace evidente en esta ciudad fronteriza.
Una promesa incumplida
Héctor, originario de Michoacán, espera a su hermano deportado de Estados Unidos tras ser detenido en San Diego. A pesar de las advertencias de Trump sobre deportaciones masivas, la realidad en Tijuana es muy diferente. En el albergue Los Flamingos, custodiado por la Guardia Nacional, los deportados llegan en números mucho menores de lo que se anticipaba.
Lidiando con la incertidumbre
José María García Lara, mejor conocido como «Chema», señala la imprevisibilidad de las políticas migratorias de Trump, lo que genera incertidumbre dentro de la comunidad migrante. Durante el gobierno de Biden, el flujo de deportaciones era mucho menor, entre 80 y 120 al día, muy por debajo de las 200-250 deportaciones diarias que se registraban anteriormente. García Lara recalca que la amenaza de Trump de deportar a miles diariamente no se ha materializado.
Capacidad limitada y un sistema sobrecargado
José Mena, académico de la UABC, explica que la capacidad máxima de deportación de Estados Unidos es de mil personas al día, lo que hace inviable la promesa de Trump de deportar a 4 mil migrantes a diario. La administración de Biden enfrentó serias limitaciones logísticas para deportar más migrantes, y la situación no parece haber mejorado con Trump.
Albergues vacíos y falta de coordinación

En cuanto a la recepción de los deportados, el gobierno mexicano ha instalado albergues en Tijuana y Mexicali. Sin embargo, la falta de coordinación y la presencia militar en los espacios gubernamentales ha generado desconfianza. Los migrantes prefieren buscar refugio en albergues civiles donde se sienten más seguros, lo que ha dejado a los albergues estatales operando a una baja capacidad. Según Mena, actualmente, el 70% de los ocupantes son centroamericanos que esperan ser procesados o mexicanos en desplazamiento forzado.
Un futuro incierto para los deportados
A pesar de las promesas de cambios en la política migratoria, la situación en Tijuana evidencia el fracaso de las expectativas generadas por la administración de Trump. Los albergues permanecen vacíos y la capacidad de deportación de Estados Unidos sigue siendo insuficiente para manejar la cantidad de migrantes.
En resumen, las deportaciones masivas anunciadas por Trump parecen ser más una estrategia política que una realidad tangible, dejando a los migrantes atrapados en una situación de incertidumbre y esperando una respuesta que aún no llega.


