Tlaxcala, Tlax. Conociendo la historia detrás de estas naciones y sus similitudes, podrás ver que Tlaxcala y Japón no son del todo diferentes, así que cuando pienses en Japón observa los árboles de Jacarandas que revisten nuestras calles de color violeta y recuerda que podrías estar Japón observando la flor del Sakura, o cuando discutas con un poblano acerca del mole, recuerda que el delicioso SUSHI también está en disputa, o no se te olvide que Japón tiene su propio Tlahuicole.

Árboles de Sakura y Jacarandas

En Japón existe la flor de cerezo mejor conocida como SAKURA que además de ser un ícono y emblema dentro de la cultura japonesa, las SAKURA han sido fuente de inspiración inagotablemente versátil para los japoneses y otros países por su distintivo color, ejemplo de ellos son la jacarandas en México y Tlaxcala.

Generalmente, entre las últimas semanas de marzo y las primeras de abril, las SAKURA florecen a lo largo del archipiélago nipón para el deleite de oriundos y extranjeros. El país entero se recubre de un precioso manto rosado, que dura tan sólo un par de semanas, volviéndose algo prácticamente igual a lo sucedido con las Jacarandas en Tlaxcala y algunas colonias de la Ciudad de México, que de igual manera florece a finales de marzo y durante el mes de abril teniendo solo un periodo en el año de esplendor y cubriendo las calles del morado tan distinguible.

El SAKURA se intentó plantar en México como regalo de la nación nipona, pero fue el Japonés Tatsugoro Matsumoto quien determinó que las condiciones del suelo mexicano no eran favorables.

Matsumoto se encargó del diseño y cuidado de los jardines residenciales de la Colonia Roma donde intentó recrear algo parecido a lo que existía en su natal Japón, por lo que recomendó al gobierno de Álvaro Obregón plantar en las principales avenidas de la Ciudad de México árboles de jacaranda, aunque en la mayoría de lugares no se tuvo tanto éxito, solo en algunas colonia; sin embargo, en Tlaxcala debido a las condiciones climatológicas favorecieron su crecimiento, volviéndose un árbol distintivo de la zona.

Cuando inicia la primavera las tomas panorámicas de ambos lugares reflejan la similitud de los árboles, dando una apariencia prácticamente igual, haciéndonos recordar que Japón y México si tienen mucha similitud.

Gastronomía sushi y mole

Existe la creencia de que el sushi proviene de Japón, pero China asegura que los orígenes del sushi están en la antigua China. Ellos aseguran que el alimento proviene de la preservación del pescado con el moho surgido del arroz fermentado. Mientras que los Japoneses aseguran que proviene de su territorio debido a la grandes siembras de arroz y la pesca de sus mariscos.

Al final, el sushi en la actualidad es reconocido como un platillo de los japoneses, convirtiendo el plato en lo que hoy conocemos como sushi, además de que en Japón tienen una gran variedad de formas de prepararlo.

Por su parte, Tlaxcala tiene conflicto con el origen del mole, ya que mientras en el país se asegura que es originario del Estado de Puebla, en Tlaxcala se tienen indicios de que el mole es originario de este territorio, teniendo una diversidad importante como el caso del mole prieto, del que muchos aseguran que fue la inspiración para que en puebla realizaran mole.

En la actualidad, la controversia aún existe en ambos lugares. Tlaxcala asegura tener los mejores moles del país y con una variedad de más de 60 formas distintas de realizarlo dependiendo el municipio; sin duda algo similar a lo que pasa en Japón con el sushi.

Guerreros honrados por sus enemigos: Tlahuicole y El Tigre Kai

Tlahuicole fue un guerrero tlaxcalteca que poseía una fuerza imponente, convirtiéndolo en un guerrero sobresaliente del resto de los pobladores, por lo que los Mexicas lo toman como prisionero, pero ser superior lo mandan a luchar en nombre de los mexicas y él acude, pero sin olvidar sus raíces tlaxcaltecas.

Al regresar victorioso de las batallas, Moctezuma quien antes fue su enemigo le otorga su libertad, pero Tlahuicole rechaza regresar a su patria por sentirse traidor y mutilado por lo que pide morir peleando contra guerreros águila y jaguar atado de un pie y acompañado de una gran ceremonia debido al honor y respeto que todos le tenían. Desde entonces es un héroe inmortalizado en la historia tlaxcalteca.

El tigre Kai podría considerarse el guerrero más trascendental en la historia japonesa, perteneciente al clan Takeda, clan que fue eliminado por ejércitos contrarios, por lo que Kai fue capturado, para posteriormente ganar el respeto de sus captores debido a su forma sobresaliente de combatir, arrebatando nuevos clanes, convirtiéndolo en uno de los más grandes capitanes y guerreros japoneses, teniendo como principal enemigo al feroz Oda Nobunaga, quien después de combatir con Kai logro derrotarlo, y ganarse su respeto, caso similar a lo sucedido con el guerrero tlaxcalteca y Moctezuma.

Es conocida su rivalidad con otro gran daimyo, Uesugi Kenshin “El Dragón de Echigo”, pues combatieron durante toda su vida. Cuando Shingen murió, Kenshin lloró su marcha: había perdido a su más formidable enemigo, y lamentó su muerte como el ilustre líder que era por lo que fue honrado de una forma similar a la del guerrero Tlahuicole, con ceremonia y combates en su honor, ambos convirtiéndose en guerreros inmortales en la historias de sus pueblos.

Conservación de sus culturas Milenarias

La ultima relación entre Japón y México, pero no menos importante, es la conservación de sus culturas milenarias; es decir que arrastran, conservan y protegen sus tradiciones y costumbres que les heredaron sus ancestros y que no son fáciles de desaparecer.

México y Japón han sido naciones conquistada y con un fuerte choque cultural con otras naciones, algo que implicó su integración a la globalización.

Japón por su composición en islas ha mantenido protegidas sus tradiciones conservando mucho de lo que los distingue como cultura ancestral. Por su parte, México tuvo muchas culturas dentro de su territorio, logrando influir en las tradiciones de la mayoría de los estados; sin embargo Tlaxcala se ha distinguido por la protección de sus tradiciones, conservando nombres, leguas, fiestas, gastronomías, edificaciones y cultura de tiempos prehispánicos.