Tlaxcala, Tlax.- Eduardo Ojeda y Korey García, promotores y docentes culturales, utilizan la pedagogía teatral del Teatro del Oprimido para que infancias y juventudes cuestionen las problemáticas y violencias que forman parte de su entorno cotidiano.
El Semillero Creativo de Paz, instalado en San Rafael Atlixtac, perteneciente al municipio de Apizaco, lleva cerca de seis meses de trabajo y utiliza este enfoque como una metodología para que las y los participantes identifiquen situaciones de opresión, dialoguen sobre ellas y busquen alternativas y soluciones desde su propia comunidad.
En entrevista para Escenario Tlx, el promotor cultural explicó que uno de los principales objetivos es desnormalizar la violencia. A través del Teatro del Oprimido, dijo, buscan generar empatía con las situaciones representadas y proporcionar a las y los participantes herramientas para reconocer las distintas formas de opresión y actuar frente a ellas.
El proceso también ha llevado la discusión fuera del escenario. Mediante asambleas, infancias y juventudes han compartido experiencias, definido las disciplinas artísticas que desean aprender y planteado acciones para su entorno. De manera autónoma, decidieron que una de ellas sería sembrar árboles, a partir de la necesidad de acercarse a la naturaleza y embellecer su comunidad.
Así surgió la primera “huella comunitaria”, una de las decisiones tomadas en asamblea, que contempla una jornada de reforestación e intervención física el próximo 25 de septiembre. La actividad contará con el apoyo de la Secretaría de Medio Ambiente y la Dirección de Ecología de Apizaco, mientras que el proyecto de Semilleros, impulsado a través del programa federal, ha permitido que este espacio trascienda su sede y atraiga la participación de infancias y juventudes de comunidades cercanas.
Del diálogo a la acción: infancias y juventudes que deciden cómo intervenir su comunidad
El próximo 25 de septiembre, infancias y juventudes del Semillero Creativo realizarán una jornada de intervención en San Rafael Atlixtac, como parte de las acciones emprendidas por este programa federal, que busca acercar una formación artística bajo un enfoque comunitario y gratuito, dirigido a infancias y adolescencias a nivel nacional.
Durante la actividad, jóvenes e infancias realizarán labores de reforestación y embellecimiento físico en el exterior del salón multiusos de la comunidad. Entre las acciones a emprender se encuentra la siembra de árboles frutales y flores, donados mediante las gestiones realizadas por el promotor cultural Eduardo Ojeda y la maestra Korey García, con el propósito de favorecer la fauna local y mejorar las áreas verdes del espacio público.
Pero la propuesta no surgió de los promotores, sino del diálogo establecido durante la Asamblea de Participación Infantil y Juvenil, en la que las y los participantes decidieron realizar la siembra de plantas y árboles en las jardineras del salón multiusos, como una intervención directa en su entorno.
Eduardo compartió que, para evitar el adultocentrismo, su papel se ha centrado en brindar un acompañamiento activo durante la actividad, apoyar en la dinámica comunitaria así como fortalecer la convivencia familiar que sostiene el proyecto. Aseguró que esta acción parte de la participación de las infancias y juventudes y fue aprobada mediante la decisión de intervenir y rehabilitar las áreas verdes del espacio público de San Rafael Atlixtac.
En este proceso también han participado instituciones como la Secretaría de Medio Ambiente y la Dirección de Ecología de Apizaco, que colaboraron mediante la donación de árboles frutales, florales y plantas polinizadoras solicitadas.
La participación del semillero también se ha trasladado a las obras teatrales. De manera autónoma y bajo la metodología del Teatro del Oprimido, las y los participantes han desarrollado un proceso creativo que utiliza la estructura dramática para representar situaciones de violencia y realidades comunitarias que las juventudes ya no quieren en su entorno.
Como ejemplo, Eduardo señaló que fueron las niñas quienes primero alzaron la voz para exponer el acoso sexual y abordar temas relacionados con el bullying, así como la corrupción de las autoridades. Ante este contexto, el entrevistado afirmó que una de las razones para instalar el semillero fue la carencia de una oferta cultural cercana y la necesidad de enfrentar problemáticas de violencia que, según señaló, se presentaban en la zona, a la que describió como un “foco rojo”.
Teatro del Oprimido: de identificar las violencias a proponer soluciones
El proceso de participación también se ha trasladado al escenario mediante el Teatro del Oprimido, una metodología con la que las niñas, niños y jóvenes del semillero han desarrollado una obra titulada Un mejor lugar.

La puesta en escena fue creada de manera autónoma por las y los participantes, quienes construyeron las imágenes y escenas que la integran. En una primera parte representan problemáticas y violencias que rechazan, entre ellas el acoso sexual, el bullying y la corrupción de autoridades; posteriormente, plantean e interpretan alternativas para modificar esas situaciones de opresión.
Eduardo Ojeda explicó que este ejercicio busca que las y los participantes no solamente reconozcan las violencias que forman parte de su realidad, sino que puedan cuestionarlas y plantear alternativas frente a ellas. De esta manera, el escenario se convierte en un espacio para representar situaciones cotidianas y explorar posibles soluciones.
En el caso de San Rafael Atlixtac, el proyecto se instaló en una comunidad donde, de acuerdo con los responsables del semillero, la oferta artística cercana era limitada y las familias tenían que trasladarse entre 20 y 30 minutos para acceder a este tipo de actividades.
El modelo combina la formación en una disciplina artística con espacios de participación infantil y juvenil, donde las y los participantes expresan sus intereses, dialogan sobre las problemáticas de su entorno y toman decisiones sobre las actividades que desean desarrollar. Las actividades son gratuitas para las familias, incluidos los materiales y las experiencias culturales que forman parte del proyecto.
La ubicación de la sede, en una zona de paso entre distintas localidades, ha permitido que niñas, niños y jóvenes de lugares como Jardines de Apizaco, La Cañada, Santa Anita Huiloac, Yauhquemehcan y San Francisco Atexcatzinco se acerquen al proyecto. Actualmente participan 37 personas, de las cuales 27 son infancias y 10 son jóvenes.
Eduardo Ojeda explicó que algunas personas comenzaron a interesarse por las actividades después de observarlas desde la calle, generando una incorporación que no estaba contemplada inicialmente. El espacio, además, mantiene una participación constante de las madres de familia, quienes acompañan las actividades, presentaciones y viajes culturales.
Del escenario a la vida cotidiana
Uno de los cambios observados por quienes coordinan el semillero está relacionado con la forma en que las infancias y juventudes participan y se relacionan con otras personas. Eduardo Ojeda señaló que el proceso ha ayudado a disminuir la timidez y a cuestionar prácticas que anteriormente podían asumirse como normales, entre ellas los apodos ofensivos y algunas formas de acoso.
Como ejemplo, mencionó el caso de un participante introvertido que, después de integrarse al proyecto, se incorporó al coro de su escuela y posteriormente participó en dos presentaciones públicas; durante la ceremonia del Premio Municipal de la Juventud y en el aniversario del Centro de las Artes de Tlaxcala.
El alcance del proyecto también se ha extendido fuera de San Rafael Atlixtac mediante experiencias culturales. Eduardo Ojeda destacó un viaje a la Ciudad de México gestionado con Trama Chile y el Centro de Cultura Digital, cuyo traslado fue financiado a través de Culture Qatar, por lo que la actividad no representó un costo para las familias.
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Para el promotor cultural, este tipo de experiencias amplía las posibilidades de acercamiento al arte y la cultura para las infancias y juventudes de la comunidad. Así, el proceso que comenzó con el diálogo sobre las problemáticas de su entorno también se ha traducido en decisiones, experiencias y acciones que llevan sus propias voces más allá del escenario.
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