Tlaxcala, Tlax.- La iniciativa de Cristhiam, terapeuta de lenguaje de la Unidad Básica de Rehabilitación (UBR) de Tlaxco, permitió que una familia migrante encontrara alternativas de atención para un menor de cinco años diagnosticado con autismo, luego de enfrentar en Estados Unidos un proceso de alrededor de dos años y medio para obtener una evaluación y pagar 5 mil dólares para agilizarla.
Este artículo busca reconocer a las y los funcionarios públicos que, desde distintas trincheras, hacen su trabajo y entienden el verdadero sentido del servicio público. Si conocen a más funcionarios que sepan lo que significa servir, escríbannos.
De acuerdo con el testimonio de Susana Salinas, abuela del menor y originaria de Naucalpan, Estado de México, Cristhiam no se limitó a brindar las terapias de lenguaje, sino que buscó información y gestionó alternativas para que el niño pudiera recibir otros servicios de atención.
Susana reconoce que la terapeuta también canalizó a su bisnieto con un psicoterapeuta debido a algunas dificultades que presentaba, entre ellas caminar de puntitas.
Para Susana, esta intervención representó una diferencia importante en la atención que su familia había conseguido hasta entonces. Señala que, pese a que inicialmente el menor no contaba con toda la documentación de identidad mexicana, esto no impidió que comenzara a recibir atención en Tlaxco.
La ayuda de una terapeuta que llegó por iniciativa propia
La familia llegó a la Unidad Básica de Rehabilitación (UBR) de Tlaxco a partir de recomendaciones de personas cercanas, quienes le hablaron de otras familias que acudían con sus hijos para recibir distintos tratamientos.
Susana decidió preguntar e investigar por su cuenta hasta llegar a la unidad, en entrevista con Escenario Tlaxcala afirmó que «preguntando puedes llegar a muchos lugares”, y fue de esta manera cómo encontró la alternativa de atención para su bisnieto.
Una vez en la UBR, relata que Cristhiam fue la primer persona que le brindó orientación sobre las terapias disponibles, y que la falta de documentos no representó inicialmente un obstáculo para que el menor comenzara con un proceso de atención, pues este fue casi inmediato.
Ella asegura que las sesiones de terapia de lenguaje y de psicoterapia tuvieron un costo de 30 pesos cada una, mientras que la evaluación correspondiente fue gratuita.
Susana destaca particularmente la disposición de Cristhiam, quien incluso mantuvo comunicación con ella cuando tuvo que suspender temporalmente las sesiones del pequeño porque su madre enfermó de gravedad en la Ciudad de México.
Ella expresa que la funcionaria publica «se portó de maravilla». Recuerda que, al comunicarse con la terapeuta para explicar la situación, ella siempre la recibió como respuesta abierta y con disponibilidad para continuar llevando al niño cuando Susana se encontrara en una mejor condición.
“Mi reconocimiento sería para ella. De su propia iniciativa me ayudó”, señala.
Dos años y medio de espera en Estados Unidos
Antes de encontrar atención en Tlaxcala, la familia de Susana había enfrentado dificultades para conseguir servicios especializados para el menor en Estados Unidos. Durante aproximadamente dos años y medio esperaron una evaluación que permitiera determinar el nivel de autismo del niño. Susana afirma que el proceso tuvo un costo de 5 mil dólares para agilizarlo y, según relata, no derivó en la atención especializada que necesitaban.
Susana migró por primera vez a Estados Unidos en 1996 y se estableció en King City, en el condado de Monterey, California. Después de 16 años regresó a México en 2012, donde permaneció aproximadamente dos años y medio, antes de volver a Estados Unidos en 2014.
Durante esta segunda estancia permaneció alrededor de 11 años. Sin embargo, relata que durante los últimos años las condiciones comenzaron a cambiar. La presencia de agentes migratorios, afirma, generó temor entre la comunidad indocumentada y limitó actividades cotidianas como acudir a la lavandería, realizar compras o asistir a consultas médicas.
“Ya no eras libre de ir a comprar tu despensa, de ir a la lavandería, ni de una cita médica porque migración estaba por todas partes. Había veces que yo iba a comprar mi despensa y me hablaba mi esposo o alguna vecina y me decían: ‘Ten cuidado porque en esa tienda anda migración, ahí vieron a las camionetas’”.
A esta situación se sumó la reducción de las jornadas laborales y, con ello, de sus ingresos. Susana explica que durante la pandemia ella y su esposo llegaron a obtener entre 900 y mil dólares semanales; para 2024, sus ingresos habían disminuido a entre 500 y 550 dólares.
La disminución de los ingresos ocurrió mientras, según su relato, los costos de productos y servicios continuaban siendo elevados. Para Susana, ambas circunstancias comenzaron a afectar la calidad de vida y la posibilidad de sostenerse económicamente en Estados Unidos.
La situación del menor, aunada a las condiciones que enfrentaba la familia, llevó a Susana a buscar alternativas en México. Finalmente, en marzo de 2025 decidió regresar al país y comenzar la búsqueda de instituciones que pudieran brindar a su bisnieto la atención y rehabilitación que necesitaba.
Preguntar para encontrar alternativas
El regreso permitió a Susana buscar nuevas opciones para su familia y acercarse a instituciones que, reconoce, no había utilizado anteriormente. Relató que cuando su bisnieto enfermó, acudió al Hospital IMSS-Bienestar de Tlaxco, donde, de acuerdo con su testimonio, recibió consulta y medicamentos pese a que todavía no contaba con toda la documentación.
Con la posterior regularización de sus documentos, el menor ha continuado recibiendo atención médica y los tratamientos que requiere. A partir de esta experiencia, Susana considera que uno de los principales obstáculos para las familias migrantes que regresan al país puede ser el desconocimiento de los servicios disponibles. Por ello, su recomendación es preguntar, informarse y acercarse a las instituciones desde el momento del retorno.
“A todas las personas que regresan a su país, busquen todos los beneficios que tenemos, que tenemos muchos y son gratuitos. Entonces, hay que buscar la información para poder acceder a ellos” puntualizó.
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