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La basura; ¿Un problema para quién?

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La basura; ¿Un problema para quién?

Hay dos temas que han puesto el tema de la basura como relevante, por una parte, la cancelación del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar en México (PODECIBI) en Atlagantepec y por otro, el colapso del sistema Estatal de recolección de basura.

El reciente colapso, que supuso más de 100 camiones recolectores varados, pone entre la comunidad el tema de discusión sobre la responsabilidad jurídica y acciones del gobierno por sobre la basura. El gobierno local, como en múltiples ocasiones, ha mantenido un discurso que responsabiliza a la comunidad y aquí es importante preguntarse ¿A quién le pertenece la responsabilidad y que podemos hacer la comunidad ante la omisión del gobierno?

La situación actual ha generado descontento, enojo y malestar a la comunidad, ya que los sistemas de recolección han dejado de pasar a los domicilios de algunos municipios debido al colapso de los basureros en Atlangatepec y en Calpulalpan y la clausura de los basureros en Panotla y Huamantla. Todo el enojo que se ha dejado ver en redes sociales ha sido provocado y aumentado por el discurso del gobierno que responsabiliza del colapso de los basureros a la comunidad presionando el mantenimiento del basurero en Atlagantepec. Estratégico para ir en contra del movimiento que defendió su propio territorio del megaproyecto PODECIBI.

El colapso del sistema de recolección de basura en Tlaxcala pudo haber sido prevenido y evitado. No es fortuito y por lo tanto considerado por parte de las comunidades una venganza, el hecho de que tras la cancelación del PODECIBI les quieran dejar el basurero a la comunidad de Atlagantepec.  

Lo que se detuvo gracias a la unión, lucha local y acompañamiento vecinal fue el detener un basurero, no para la comunidad, sino para la industria y, por lo tanto, el discurso oficialista es un pretexto que esconde intereses de por medio, ya que los residuos industriales implican diferentes tipos de tratamientos, infraestructura y lugares de disposición, ya que son de distinto índole en cuanto a impacto ambiental. No es lo mismo relacionar residuos domésticos como una cáscara de fruta o papel de baño a residuos industriales que por sus características son materiales: corrosivos, reactivos, explosivos, tóxicos, inflamables y biológico-infecciosos y que por su forma de manejo pueden representar un riesgo para el equilibrio ecológico, el ambiente y la salud de la población en general, apegados a la Norma Oficial Mexicana NOM-052-SEMARNAT-2005. Lo que ahora se pone en latencia es que este proyecto sea colocado en otro punto de la Cuenca del Alto Atoyac. 

Con la Ley de Residuos de Tlaxcala de 2023 y a partir de la publicación del Programa Estatal para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos de Tlaxcala en 2025, cada ayuntamiento deberá formular su propio programa de residuos. Y en la Ley de Protección al Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible del Estado de Tlaxcala Faculta a la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado (PROPAET) para vigilar el cumplimiento de la normatividad en materia de residuos.

En suma, la responsabilidad de lo acontecido es del gobierno estatal, de los municipios y de las instituciones que “regulan y vigilan”.

En tanto el gobierno asume su responsabilidad, es necesario construir colectivamente una cultura de separación de la basura para que se empiece a tratar el problema desde su origen.

Si la comunidad se queda al margen del problema y deja que el gobierno por sí mismo conteste y dé una “solución”, lo que hará es lo que ya ha replicado por muchísimos años, omitir que existe el problema y/o delegarlo a terceros. El hecho de que el gobierno no esté organizando y promoviendo programas, así como brindar las condiciones para que haya una cultura de separación de basura, real y no sólo aparente, condena a que la crisis se siga postergando, esto solo es el inicio de un desastre que aún puede ser prevenido.

Si existiese una política que concientice y realice actividades en torno a la separación y gestión de la basura desde todos los ámbitos de poder, estatales y autónomos, cooperando y con la comunidad como principales actores en sus territorios se podría atacar al problema de fondo, claramente para Tlaxcala no fue así y a pesar de la crisis actual, provocada por los mismos funcionarios, siguen sin promover una política de gestión y separación de residuos. 

Si se promoviera algo de esta índole en donde,  municipios, escuelas, organizaciones comunitarias, ciudadanos, promotores ambientales e instituciones locales adquieren un papel fundamental y los instrumentos que se han privilegiado dejan de ser únicamente las infraestructuras y pasan a incluir reglamentos, programas municipales, separación en origen, compostaje, educación ambiental, recuperación de materiales, estaciones de transferencia y cooperación intermunicipal, por su magnitud provocaría cambios y tendría impactos en la vida diaria de Tlaxcala.

Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local A.C.


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