Tlaxcala, Tlax.- Miguel Ángel Covarrubias Cervantes —expresidente municipal de Texoloc y exdiputado local por el PT/PRD— se presentó en Cuéntamelo Todo, un programa del medio de comunicación 385 Grados, donde, bajo una carencia en sus argumentos y recurriendo a teorías de conspiración, intenta posicionarse de cara a gubernatura por la capital del estado.
Asimismo, el uso de sus plataformas digitales no parece ser fortuito. A través de ellas ha señalado que su presencia en la capital responde a la intención de «conocer el espacio«; sin embargo, su actividad constante en redes sociales, junto con acciones como la distribución de vasos promocionales, podría interpretarse como una estrategia de posicionamiento anticipado y, potencialmente, como actos de promoción previos al proceso electoral.
En Escenario Tlx revisamos la transmisión y, tras someter sus declaraciones a un proceso de fact-checking, se identificó una narrativa emocional, misma que le permitió adaptar anécdotas y vivencias de su pasado como mecanismos para legitimar sus ambiciones, construyendo una imagen de esfuerzo, sin embargo no muestra hechos concretos ni datos duros sobre los temas que se abordaron.
Durante gran parte de la entrevista, el político omitió por completo temas como trata de personas, desaparición, medio ambiente, violencia de género, derechos LGBTTTIQA+, pueblos originarios, migración, movilidad y discapacidad. Asimismo, temáticas como salud, educación, seguridad y economía quedaron ambiguas, pues solo se mencionaron como anécdotas sin llegar a proponer una solución estructural para la capital.
En más de una hora de entrevista, el exalcalde de Texoloc y exdiputado local desplegó una estrategia que maneja bastante bien; contar historias y apelar a una narrativa de la «cultura del esfuerzo» que busca fijar una imagen de un hombre que se ha hecho a sí mismo.
Tras tejer anécdotas en las cuales resalta la pobreza que experimentó y su visión como joven emprendedor, su discurso choca de frente con los datos duros, con el cuestionamiento sobre la existencia de un cacicazgo familiar —madre y hermano presidentes del mismo municipio que él gobernó— y con la evasión de escándalos que también forman parte de su pasado, así como con una nula presencia de soluciones para problemas estructurales del municipio.
Fact-Checking
Bajo la metodología del Especial Elecciones 2027 —disponible para consulta aquí— se analizó la entrevista de Miguel Ángel Covarrubias en el programa Cuéntamelo Todo, del medio 385 Grados. Como resultado, se verificaron tres afirmaciones relacionadas con economía, gobierno y su labor como legislador. La primera afirmación es:
«Nosotros [en San Damián Texoloc] teníamos más presupuesto que Tlaxcala capital».
Asimismo, el presupuesto institucional que se tiene para la capital del estado es mayor que el del municipio de Texoloc. Esto se puede corroborar con el histórico que se realizó para analizar el presupuesto de egresos de los periodos comprendidos entre 2021 y 2026, en los cuales la capital poseía uno de los presupuestos más altos con $143,722,814 para 2021, mientras que Texoloc poseía $19,855,841 para el mismo año. Mientras que para 2026 la capital posee $224,472,264 y Texoloc tuvo un presupuesto de $31,562,024, dejando en claro una gran diferencia aun contando aportaciones y participaciones del Ramo 28 y 33.
La otra frase verificable es:

«Se le mochó [el Fondo Moches] al gobernador en turno porque ese dinero no sabíamos en qué se empleaba… lo único que hicimos fue mandarlo a las comunidades».
Es engañoso afirmar que fue una medida altruista. Múltiples cámaras empresariales de la construcción (CMIC) y organismos de transparencia han señalado que este fondo servía para que los legisladores condicionaran esta asignación de obra pública a constructoras a cambio de «moches». Esta decisión no fue una transferencia directa o «limpia» hacia las «comunidades», fue una apropiación de facultades ejecutivas por parte del Legislativo.
Al hablar del llamado «Fondo Moches» (Fondo de Resarcimiento a las Finanzas Municipales), este formó parte de un mecanismo legislativo donde los diputados locales de Tlaxcala reasignaban cientos de millones de pesos del presupuesto del Ejecutivo para etiquetarlos a obras específicas bajo su control directo.
La última frase verificable es:

«Había una persona en la casa de un personaje con el cual nunca me he llevado bien que tramaron perfectamente el tema de la nota [sobre el taxi]».
Cabe recordar que esta frase hace alusión al político tras ser detenido en 2017 en Los Cabos, Baja California Sur —siendo presidente municipal— por presuntamente orinar al interior de un transporte privado (taxi) en estado de ebriedad, asegurando que esta acción forma parte de un complot para denigrar su imagen. Esta afirmación es improbable, pues Miguel Ángel Covarrubias presenta este hecho como un «complot orquestado por un enemigo político en Tlaxcala», lo cual carece de sustento lógico y probatorio.
Análisis del discurso: Miguel Ángel Covarrubias, entre el manejo verbal y la falta de propuestas claras
Tras el análisis del discurso identificamos que su interacción es una clara muestra de un político con gran manejo verbal, pero que se contrapone cuando expresa cifras o datos, careciendo de cercanía o precisión al presentar datos duros. Miguel Ángel Covarrubias recurre a técnicas defensivas cuando la narrativa de la entrevista deja de ser complaciente y se le escapa de las manos.
Cuando se le cuestiona sobre los incidentes relacionados con su conducta pública (como su detención en Baja California Sur), Covarrubias evade la pregunta y responde con argumentos que niegan el hecho. Esta estrategia de victimización le permite negar una acción y acusar un complot desde «la casa de un enemigo político», además, enfatizó que los medios de comunicación realizaron actos de «bullying» mediático por las reacciones.
Para Covarrubias Cervantes, la existencia de una red de nepotismo en el municipio que gobernó es una transferencia familiar de poder que se valida siempre y cuando existan resultados tangibles —brindar calentadores, computadoras o calles—. Estas acciones representan una normalización del cacicazgo bajo una estrategia sutil de apoyos sociales para crear redes de asistencialismo y clientelismo político.
En el monitor de aspiraciones de cara a la gubernatura por el municipio, Covarrubias Cervantes no oculta su ambición y da por hecho que su destino es ser el edil de la capital. Esta técnica, presentada bajo un argumento emocional que el contaba ha su abuela, se vuelve una estrategia que traslada su ambición personal hacia un legado y una supuesta necesidad ciudadana.
La plataforma que usa se maneja de manera exhaustiva en el arquetipo del «hombre hecho a sí mismo». Durante gran parte de la entrevista, Miguel Ángel Covarrubias se dedica a relatar sus orígenes de pobreza y construye una plataforma donde el esfuerzo se presenta como una respuesta que legitima su discurso. Covarrubias Cervantes se separa de las élites tradicionales, asegurando que «mientras yo estaba comiendo chilito de huevo con mi abuelita, otros estaban jugando golf», aludiendo a otros políticos que vienen de cacicazgos.
Los silencios ensordecedores
Al mismo tiempo, es importante enfatizar que durante más de 60 minutos Miguel Ángel Covarrubias no presentó una propuesta clara ni una política pública que genere un cambio ante los problemas estructurales del estado o del municipio. Durante este tiempo, lo más revelador fue lo que no se dijo, pues en gran parte de la entrevista no se abordaron temas sobre trata de personas, desaparición, medio ambiente, violencia de género o seguridad estatal.
Mientras Miguel Ángel Covarrubias demostró un alto dominio de la palabra y el verbo al mismo que demostró un carente dominio de los datos duros. Mientras presentó una narrativa emocional que tiende a victimizarse ante acciones del pasado, se demuestra que no posee una política pública para afrontar la realidad tlaxcalteca.
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