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Hay dos sucesos recientes favorables para el medio ambiente en Tlaxcala

Fray Julián Garcés-Tlaxcala-medio ambiente

Federico Luis Pohls Fuentevilla[1]

Aprovechando esta semana de celebraciones patrias, acercándonos a los 200 años de la firma del acta de la Independencia, y también el marco que les dan la buena cantidad de conmemoraciones ecológicas internacionales de septiembre (7: del aire limpio y del cielo azul; 16: de la preservación de la capa de ozono; 24: día marítimo mundial; 29: de la conciencia de la pérdida y desperdicio de alimentos), tenemos que destacar aquí los dos sucesos principales que desde estos meses marcarán un cambio en la vida del país y esperamos que también del estado de Tlaxcala.

Uno, que se dio el 27 de agosto de este año, cuando el Comité consultivo Nacional de Normalización de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Comarnat) aprobó la Norma Oficial Mexicana (NOM) 001 Semarnat – 2021, que actualiza la Norma que hasta ahora se ha venido utilizando establecida en 1996. La importancia de la actualización está en que la NOM 001 establece los límites permisibles de contaminantes en descargas de aguas residuales hacia los cuerpos receptores que son propiedad de la nación, que normalmente son los ríos y cuerpos de agua en todo el país. Y tan necesario ha sido este cambio, tan sólo por saber que, bajo la norma anterior se han amparado por 25 años empresas y autoridades, permitiendo que hoy más del 70% de los ríos y cuerpos de agua en México estén gravemente contaminados, ya no sólo poniendo en riesgo, sino afectando de manera igualmente grave la salud y la vida de personas y comunidades enteras asentadas cerca de los mismos ríos y de los parques y corredores en los que se asientan las industrias. Tan sólo en la Cuenca del Alto Atoyac, lo hemos dicho antes, en donde vivimos poco más del 70% de las y los habitantes del estado de Tlaxcala, entre 2002 y 2016 murió una persona cada cuatro horas por causa de enfermedades relacionadas con la contaminación industrial en la región, como insuficiencia renal, leucemia y otras. Y ahora, con las aproximaciones que se van haciendo, tan solo con la información del Inegi, parece que las muertes en la región por padecimientos relacionados con este tipo de contaminación han duplicado su frecuencia.

De acuerdo a información compartida por el investigador Omar Arellano, experto en Riesgo Ecológico[2], la NOM–001–Semarnat–2021, recién aprobada, responde a una demanda de la sociedad civil mexicana cada vez más preocupada por el estado actual de los ríos del país y las afectaciones que provocan a la vida en el campo y las ciudades, y aporta nuevos parámetros para la vigilancia ambiental que favorecerán también los procesos de restauración socioambiental que se deban emprender. Entre estos parámetros están: el Color Verdadero, por el que las industrias deberán dejar de arrojar aguas residuales con colores, ya que estos estorban la realización de los procesos fotosintéticos de los microorganismos encargados de la oxigenación y metabolismo de nutrientes; Toxicidad, que obligará a que los concesionarios no viertan mezclas tóxicas a través del agua residual, permitiendo una recuperación paulatina de los ecosistemas y la reducción también de las afectaciones a la salud de las personas, y la Demanda química de oxígeno (DQO), que “se trata de un parámetro que mide el consumo de oxígeno por reacciones químicas de compuestos inorgánicos. La cantidad de oxígeno en ecosistemas acuáticos es vital porque permite la vida. El oxígeno es una molécula que elimina una gran cantidad de moléculas contaminantes por mecanismos de oxido-reducción. La falta de oxígeno es uno de los causantes de la muerte súbita de peces que se presenta todos los años en presas y embalses que reciben aguas residuales”.

El segundo suceso, se dio el 31 de agosto, cuando las titulares y el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Conacyt y de la Secretaría de Salud, María Luisa Albores, Elena Álvarez y Jorge Alcocer, respectivamente, anunciaron de manera conjunta, en una reunión que sostuvieron con las organizaciones que participamos con ellas y él desde marzo de 2020, la firma de un convenio por el que las tres instituciones por fin se vinculan para coordinarse y conjuntar acciones que lleven a “formular y conducir políticas participativas de salud ambiental y restauración ecológica y ambiental encaminadas a proteger la salud humana y a reestablecer el equilibrio ecológico… con la intervención de colectivos y comunidades pertenecientes a las Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental u organizaciones de base representativas de la población afectada…”

Esto, además de ser un gran logro obtenido por la sociedad de Tlaxcala y de las otras cinco regiones de emergencia sanitaria y ambiental (RESA) que participamos en este proceso de trabajo, es también un logro para las comunidades y organizaciones de todo el país, igual que la actualización de la NOM 001, pues son dos sucesos en los que se ha escuchado la voz de la ciudadanía y sus organizaciones. Esto marca realmente la vida nacional y la de Tlaxcala, y plantea el reto de transformar los procedimientos de manera que esto se mantenga y que, en todo tipo de acciones a emprender aquí y en todos los demás lugares, deje de actuarse de espaldas a la ciudadanía.

[1] Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local, A.C.

[2] Dr. Omar Arellano, experto en Riesgo Ecológico, Facultad de Ciencias de la UNAM, integrante del Seminario Universitario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones (SUSMAI) Escenario Tlaxcala no recibe dinero por convenios oficiales y no pretendemos hacerlo. Necesitamos de ti que eres parte de esta comunidad de lectores. Suscríbete a nuestro ejército de guerreros y luchemos juntos por más periodismo independiente y contra la desinformación.

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