DESDE QUE TE CONOCÍ…
Hace 30 años conocí este lugar, me trajeron mis papás, era la temporada de lluvias. Al llegar, grandes magueyeras y encinos se nos imponían. Los hongos brotaban de la tierra como queriendo alcanzar las ramas de los árboles. Apenas pasó un poco la lluvía y los conejos corrían entre los magueyes y el verde de los pastos, ocultándose, huyendo de nuestro paso. El jagüey de San Miguel y las ollas eran desbordados por los pequeños arroyos que se formaban desde los cerros. A veces teníamos que esperar que el agua parara de correr por los caminos para poder regresar al pueblo.

Donde antes mirábamos encinos, ahora una cerca de metal resguarda miles de paneles solares que a lo lejos podrían confundir nuestra mirada con una laguna; pero no, es “energía limpia” en un monte.
Pero esa es otra historia.

Colectivo 16 de Octubre, Calpulalpan
ENTRE MAGUEYERAS, BORREGOS Y CARDENALES UNA VIDA DE TRABAJO Y CONVIVENCIA
Recuerdo que del lado de las huertas de nopalera comíamos tuna roja “la tapona”, había bastantes, y también habían muchas biznagas, grandes y pequeñas. Las grandes daban un fruto agridulce, muy sabroso, y las pequeñas uno coloradito muy rico. Iba con cuidado, porque nos contaba mi abuelo que el teutle y el cincuate eran serpientes muy peligrosas, que hasta mataban vacas. Ahora sé que el teutle es una especie endémica del monte de Malpaís, lo sé porque con todo lo que ha pasado también nos hemos ido informando sobre lo que se destruyó con la instalación del parque solar.

Los pastores, como Don Nemesio, recuerdan que con las primeras lluvias dejaban el pueblo y llevaban los ganados de borregos a los pastos de Malpaís. Era la temporada de siembra del maíz y la cebada en la zona parcelada del ejido y había que evitar que los animales se los comieran. Los rebaños eran encerrados en la zona que conocían como el Potrero. Cada pastor construía su corral con las piedras del lugar. Al lado de la cerca levantaban un pequeño cuarto que sería su hogar hasta que se levantaran las cosechas. Hasta allá llegaban a comprar borregos la gente de Calpulalpan o de otros lugares. Los Martínez, los Copado, los Romero y otras tantas familias ahí tenían su sustento.
En esa temporada era común que las familias de los pastores subieran los fines de semana a convivir con ellos. También iban a los días de campo familias de San Lorenzo, San Marcos, Santa Bárbara, Calpulalpan y de todos los pueblos de la zona. Los tlateles, formados por los encinos daban sombra y era el lugar perfecto para instalar el tlecuil para preparar los alimentos y disfrutarlos con la familia y los amigos en el tlacual. Da nostalgia recordar cuando se podía correr, jugar y comer en el monte.

de Octubre, Calpulalpan
En los días de calma, se podía escuchar el viento, el crujir de las pequeñas ramas bajo los pies. Esa tranquilidad daba confianza a los correcaminos para salir entre los caminos o las magueyeras. Pequeñas y finas aves que recorrían el monte en busca de alimento o de pareja. En los cielos, el vuelo y el chirrido de las águilas, vigilantes del monte. Mientras, entre los encinos o las espinas de las nopaleras podíamos ver el vuelo alegre de los rojos cardenales. Al final del día, el destello de diminutas luciérnagas anunciaban a los pastores que se quedaba atrás la hora de acelerar el paso para la cena.
En otras ocasiones, la gente venía a caminar entre los tepalcates y buscar piezas arqueológicas de la época prehispánica, para descubrir los cimientos de las iglesias donde se congregaron nuestros antepasados durante la época colonial, o para conocer los paredones y los caminos de piedra de la iglesia vieja de la ex hacienda de Malpaís, orgullo de la producción pulquera en siglo XIX para las familias porfirianas.
VESTIGIOS DE LA MEMORIA
Malpaís ha sido una fuente de vida para la gente de la región de frontera entre Tlaxcala, Hidalgo y Estado de México. Con la recolección de frutos, de materiales pétreos, forestales, la producción de pulque – elemento de nuestra identidad desde la época prehispánica – y la recarga de nuestro manto acuífero. Nuestras costumbres, tradiciones, historia e identidad están ligados a este lugar ¿cómo no cuidarlo y defenderlo? ¿Qué tendríamos qué hacer para lograrlo? nosotros creemos que hay alternativas para cuidar nuestro medio ambiente y generar recursos de subsistencia en beneficio de todas y todos.

¿Conoces el monte de Malpaís? o ¿Has escuchado sobre él? Te invitamos a que nos compartas fotografías e historias sobre la vida en el monte que recuerde y conserve tú familia para juntos reconstruir esta parte de nosotros que se encuentra amenazada tras su destrucción y posible ampliación e instalación de nuevos parques fotovoltaicos en Calpulalpan. Escribenos a nuestro correo electrónico colectivocalpulalpan@yahoo.com o a nuestra página de facebook. Nos encuentras como Colectivo 16 de Octubre, Calpulalpan.

(donada por la familia de Porfirio Suárez)

Por: Julieta Pineda y Orlando Balderas, integrantes del Colectivo 16 de Octubre, Calpulalpan, Tlaxcala.
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Glosario
Tlatel. (Del náhuatl. tlaltelli). m. tierra amontonada, altozano o montón de tierra grande.
Tlacual. (Del náhuatl. tlacualli) m. manjar generalmente, comida o vianda.
Tlecuil. (Del náhuatl. tlecuilli) m. hogar, fogón,brasero.
Tepalcate. (Del náhuatl tapalcatl.) m. loza, vaso de barro. casco de vasija de barro quebrada, o teja quebrada. casco de vasija. tiesto, pedazo de cántaro o de teja.
Bibliografía sugerida
Mario Ramírez Rancaño, El rey del pulque: Ignacio Torres Adalid y la industria pulquera, Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto de Investigaciones Sociales, 2012.


