- El Relleno sanitario Atlangatepec, que recibe la basura de 54 municipios de Tlaxcala, se consolidó como el principal punto de disposición de residuos del estado tras el cierre de los tiraderos a cielo abierto en Panotla y Huamantla. Aunque especialistas advierten que opera con infraestructura limitada y riesgos ambientales, el Gobierno de Tlaxcala ha respondido a la emergencia para garantizar la continuidad del servicio mientras avanza el proceso de transición hacia la economía circular.
Tlaxcala, Tlax. Durante la primera semana de enero, diversos medios de comunicación dieron a conocer que el Relleno Sanitario de Atlangatepec habría colapsado, lo que encendió las alertas sobre las condiciones en las que actualmente opera el sitio y la capacidad real para seguir recibiendo residuos.
El señalamiento se dio dos meses después del cierre de los tiraderos de basura a cielo abierto en Panotla y Huamantla, medida anunciada como el inicio de la transición hacia un modelo de economía circular en Tlaxcala. A partir de entonces, la disposición de los residuos sólidos en la entidad se concentró en los rellenos sanitarios de Nanacamilpa y Atlangatepec, siendo este último el que actualmente recibe la basura de 54 de los 60 municipios, lo que lo convierte en el vertedero de basura más grande que ha operado en el estado.
Sin embargo, el relleno de Atlangatepec enfrenta problemáticas similares a las que derivaron en el cierre de los tiraderos clausurados. De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-083, el sitio continúa operando fuera de la normativa, lo que mantiene la alerta sobre los riesgos ambientales que podría propiciar.
Relleno Sanitario de Atlangatepec recibe las consecuencias de la transición a la economía circular
El 3 de noviembre de 2025, el Gobierno del Estado de Tlaxcala anunció el cierre de los basureros a cielo abierto ubicados en Huamantla y la capital del estado, una medida presentada como parte de la transición hacia una economía circular. Dos días después, el 5 de noviembre, durante el Diálogo Circular con medios de comunicación, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente en Tlaxcala, Pedro Aquino Alvarado, informó que los residuos sólidos generados por los municipios serían trasladados a los sitios de disposición final de Nanacamilpa y Atlangatepec.
Cuestionado por Escenario Tlaxcala sobre la decisión de enviar la basura a espacios que operan bajo condiciones similares a las de los tiraderos recién clausurados, el funcionario reconoció que lo ideal habría sido contar con un nuevo espacio adecuado. Sin embargo, justificó la medida al señalar que los plazos establecidos por la SEMARNAT para concretar los cierres obligaron al gobierno estatal a implementar una solución inmediata. Empero, sostuvo que se estaban realizando acciones logísticas para que los rellenos sanitarios ubicados en Nanacamilpa y Atlangatepec contaran con las condiciones necesarias para garantizar el servicio de recolección y disposición de residuos.

Fotografía: Escenario Tlaxcala
En entrevista para este medio, Aquino Alvarado reconoció que los basureros de Nanacamilpa y Atlangatepec se encuentran fuera de la norma, tal como lo determinó la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), razón por la cual —dijo— también deberán ser clausurados, una acción que también responde a la transición a la economía circular.
No obstante, indicó que, mientras se concreta dicho proceso, el gobierno estatal trabaja a partir de las condiciones actuales de ambos rellenos para implementar programas de mejora, con el fin de mantener el servicio de recolección y disposición de residuos en los municipios.
En ese marco, reconoció que el relleno sanitario no opera en condiciones óptimas pues está fuera de la norma, aunque afirmó que se están realizando acciones para mitigar el impacto ambiental, precisando que cualquier intervención deberá ejecutarse sobre la infraestructura existente, al no contar con alternativas inmediatas.
Sin separación de residuos: el relleno de Atlangatepec opera mediante compactación y cobertura
Durante una visita guiada al Relleno Sanitario de Atlangatepec, el responsable del sitio, Senon Torres Márquez, informó que actualmente 54 de los 60 municipios de Tlaxcala depositan sus residuos en este espacio, mientras que el relleno sanitario de Nanacamilpa recibe únicamente la basura de seis municipios. Asimismo, precisó que los municipios que hoy trasladan sus residuos a Atlangatepec son los mismos que, hasta antes de los cierres, los depositaban en los tiraderos a cielo abierto de Huamantla y Panotla.
Como parte de las medidas implementadas para mejorar las condiciones del sitio, Torres Márquez indicó que se utiliza tepetate como material de cobertura y que únicamente se recibe basura de origen municipal, es decir, residuos provenientes de los hogares. La basura de origen industrial dejó de ser aceptada como parte de este proceso de acondicionamiento. “Aquí ya no entra basura industrial, solo residuos de casa. Esa fue una indicación para poder mejorar las condiciones del sitio”, afirmó.

Fotografía: Escenario Tlaxcala
Detalló que el relleno sanitario cuenta con tres celdas, aunque actualmente solo se encuentra en operación la celda número uno. Explicó que el proceso de disposición consiste en acomodar y compactar los residuos, para posteriormente cubrirlos con una capa de 20 centímetros de tepetate, lo que permite avanzar en la conformación de los taludes y celdas.
De acuerdo con lo observado durante el recorrido, no se realiza un proceso de separación de residuos previo a su disposición final. La basura es compactada para continuar con la construcción de montañas de residuos, tal como se aprecia en la imagen, lo que evidencia que el tratamiento se limita a la compactación y cobertura del material, sin un manejo diferenciado que reduzca el volumen de desechos. Los únicos que hacen esa separación, de forma manual son los pepenadores.
El ingreso de los camiones sigue un procedimiento establecido: las unidades se registran en la caseta, donde se verifica que sean municipales y se recaban datos como nombre y firma; posteriormente, el checador indica el área de descarga, un acomodador dirige el camión, los pepenadores separan algunos residuos aprovechables, y finalmente la maquinaria acomoda y compacta la basura. Señaló que el horario de mayor afluencia de camiones se concentra entre las 13:00 y las 15:30 horas, razón por la cual la zona de tiro se divide para facilitar el flujo vehicular.

Fotografía: Escenario Tlaxcala
Respecto al manejo del biogás, Torres Márquez informó que en las nuevas celdas se están realizando adecuaciones, entre ellas la instalación de tubos de aspiración, por lo que los taludes no se cubren completamente hasta que el sistema queda concluido.
Actualmente, en el relleno laboran alrededor de 24 pepenadores, ocho operadores de maquinaria y dos personas en la caseta de control. El encargado del sitio indicó que lleva un mes y algunos días al frente del relleno, aunque previamente trabajó ahí durante seis años, y que en total suma 33 años de servicio dentro de la Secretaría.
Sobre la capacidad del sitio, Torres Márquez estimó que, al ritmo actual de operación, el relleno podría funcionar alrededor de dos años más, pese al incremento significativo de residuos tras la incorporación de 54 municipios. “Sí aumentó mucho la basura con la llegada de los 54 municipios, pero todavía se mantiene el control”, afirmó. Detalló que diariamente se utilizan entre 15 y 25 viajes de camión de material de cobertura, y que en las celdas con rezago se requieren hasta 30 o 40 viajes diarios.
La laguna de lixiviados: contención superficial y riesgos desde la base
Durante la visita al Relleno Sanitario de Atlangatepec, Senon Torres Márquez aseguró que el sitio cuenta con una laguna de lixiviados y un sistema de drenaje perimetral que conduce los escurrimientos hacia ese punto. “Aquí tenemos también la laguna de lixiviados; todo el lixiviado que sale acá llega a la laguna. Todo el relleno alrededor tiene un dren y ahí llega todo”, explicó.

Fotografía: Escenario Tlaxcala
Torres Márquez reconoció que el líquido que se concentra en la laguna no es lixiviado puro, ya que durante la temporada de lluvias el agua pluvial se mezcla con los escurrimientos provenientes de los residuos. “Ahora que nos llovió mucho, la laguna nos subió de nivel”, señaló. Ante este escenario, indicó que actualmente se aplica un proceso de recirculación, mediante el cual el contenido de la laguna se devuelve a celdas ya preparadas. “Estamos recirculando lo de la laguna hacia las celdas que tenemos ya preparadas. Por esa parte no hay contaminación”, aseguró.
No obstante, esta versión contrasta con lo señalado por el titular de la Secretaría de Medio Ambiente, quien reconoció que en la parte inferior del relleno no existe una geomembrana y que la captación de lixiviados no se realiza desde la base de las celdas, debido a que la infraestructura fue construida en administraciones anteriores. “No nos tocó construir lo que estaba abajo; sí estamos captando lo de arriba y ahora podemos recircular, pero lo que ya ocurrió hasta atrás, eso ya pasó. Las medidas que aplicamos son para contención de lo actual”, admitió.
Al respecto, el Dr. Javier Gómez Maturano, investigador por México en el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (CIMAV), advirtió que cuando un relleno sanitario no cuenta con un sistema de captación de lixiviados desde la base, el comportamiento del contaminante es predecible. “El lixiviado va a escurrir por donde haya camino; por gravedad siempre va a ir al lugar más bajo posible, recorriendo los huecos que encuentre y el camino que ofrezca menos resistencia”, explicó.
A partir de la evidencia visual del sitio, el especialista señaló que la acumulación de residuos en la parte inferior de las celdas genera un aplastamiento progresivo, similar a exprimir los desechos. “Ese aplasto es como exprimir la basura para sacarle la humedad, y esa agua va a buscar por dónde salir”, indicó. En ausencia de una geomembrana, añadió, es altamente probable que los lixiviados se infiltren en el suelo o se desplacen de manera horizontal cuando la capacidad de infiltración se encuentra saturada.

Además, explicó que las manchas oscuras visibles en los taludes, como las que se observan en la imagen del relleno, son indicios claros de escurrimiento de lixiviados. “Esas manchas negras muestran por dónde está saliendo el lixiviado; los bordes oscuros son la acumulación del sedimento que va arrastrando”.
Atlangatepec: operar con urgencia, asumir los riesgos
Para el Mtro. Marco Antonio Rodríguez Gómez, integrante del equipo nacional de investigación e incidencia Basura Cero Estratégico, la operación diaria del Relleno Sanitario de Atlangatepec refleja una alta capacidad del personal para “salir del paso” frente al ingreso repentino de residuos. No obstante, advierte que esta eficiencia se sostiene más en el esfuerzo operativo y la adaptación inmediata que en infraestructura adecuada o procedimientos estandarizados. Se trata de una funcionalidad de corto plazo, frágil ante escenarios de saturación o contingencias ambientales.
Aunque el funcionamiento actual permite mantener la continuidad del servicio, Rodríguez Gómez subraya que este modelo acumula riesgos ambientales no visibles de inmediato. La ausencia de sistemas completos de drenaje de lixiviados y de captación de biogás evidencia una lógica que prioriza la urgencia presente sobre la prevención de impactos futuros, trasladando los costos ambientales al mediano y largo plazo.

Fotografía: Escenario Tlaxcala
En la misma línea, el Dr. Javier Gómez Maturano, advierte que el uso de materiales de cobertura como el tepetate solo es adecuado si cuenta con pruebas técnicas de impermeabilidad. Sin estudios de conductividad hidráulica y sin verificar el contenido de arcilla, la cobertura no garantiza el sellado de las celdas ni la contención de lixiviados, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando se incrementa el riesgo de infiltración y contaminación.
Finalmente, Rodríguez Gómez advierte que las actuales condiciones de sobrecarga y las carencias técnicas del relleno sanitario lo colocan en riesgo de derivar hacia esquemas con menor control ambiental. Si bien la adopción de soluciones provisionales ha permitido evitar una crisis sanitaria inmediata, también compromete la sostenibilidad del sistema y abre cuestionamientos de fondo sobre la gestión de los residuos en Tlaxcala, especialmente en un contexto donde el discurso oficial insiste en una transición hacia la economía circular.
Te recomendamos leer la primera parte de este reportaje: Aunque no hay diagnóstico sobre contaminación de basureros en Panotla y Huamantla, SMA avanza en cobertura final


