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Más de 50 hombres fueron señalados en los tendederos de denuncia del #8M2026 en Tlaxcala; entre ellos destacan maestros, comunicadores y funcionarios públicos, identificados como algunos de los perfiles más recurrentes en los señalamientos por violencia contra mujeres.
Tlaxcala, Tlax. En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, diversas colectivas de Tlaxcala habilitaron tendederos físicos y virtuales de denuncia para señalar públicamente a presuntos agresores. De acuerdo con un conteo realizado por Escenario Tlaxcala, al menos 53 hombres fueron expuestos, entre ellos comunicadores, funcionarios del Gobierno del Estado, docentes y directivos escolares, así como personal vinculado a instituciones educativas como la Universidad Autónoma de Tlaxcala.
Colectivas como Mujeres Organizadas de Tlaxcala, Medusas Sufragistas, Colectiva Feminista Huamantla y la Red de Maestras Unidas instalaron tendederos en distintos puntos del centro de la capital, como el Museo Miguel N. Lira, la zona centro y la Antimonumenta, además de habilitar espacios virtuales en redes sociales para que mujeres pudieran compartir denuncias.
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Entre los nombres señalados se encuentran Sergio Hernández Córdova, encargado de la Comisión de Búsqueda de Personas de Tlaxcala; Francisco Javier Plata Rendón, docente del COBAT de Xaloztoc; Horacio Carrasco Bonilla, director de la escuela Crisanto Cuéllar en Tepetitla; Izael Sánchez Curiel, jefe del Departamento de Telesecundarias; y Renato Ezequiel González Romero, coordinador de la licenciatura en Administración de la UATx, y al comunicador Alex Gómez, director del medio Monitor Xpress.
De las 53 denuncias en los distintos tendederos físicos y virtuales instalados durante la jornada del 8M, 9 corresponden a señalamientos por deudores alimentarios, 5 por violación o pederastia contra niñas, 18 por acoso y 21 por violencia o agresión sexual. Las denuncias fueron compartidas principalmente de forma anónima por mujeres que decidieron utilizar estos espacios para visibilizar experiencias de violencia que, en muchos casos, no han podido denunciar ante las instituciones.
Tendederos de denuncias, un espacio seguro para las víctimas
En ese sentido, recordó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha emitido criterios en torno a este tipo de denuncias públicas, señalando que los tendederos no constituyen por sí mismos una violación a derechos humanos, ya que se enmarcan en el ejercicio de la libertad de expresión y en el derecho de las víctimas a visibilizar la violencia que han vivido. Bajo este criterio, la responsabilidad de investigar los hechos corresponde al Estado y a sus instituciones de procuración de justicia, no a las colectivas que difunden o reciben las denuncias.
“Los tendederos son un mecanismo legítimo de denuncia a partir de la falta de respuesta por parte de las instituciones, no solo en la investigación, sino en algo muy básico: creerle a la víctima”, señaló Pérez.
Integrantes de Mujeres Organizadas de Tlaxcala explicaron que, si bien las colectivas no tienen facultades para realizar investigaciones como una autoridad ministerial, tampoco les corresponde solicitar pruebas o evidencias a las denunciantes, ya que no son una autoridad encargada de integrar carpetas de investigación. Señalaron que los tendederos parten del principio de creer en la palabra de las víctimas, muchas de las cuales han tenido que atravesar años de silencio, miedo o revictimización antes de poder nombrar la violencia que vivieron.
Indicaron que, en muchos casos, las mujeres que comparten sus testimonios lo hacen después de largos procesos personales para reconocer lo ocurrido, por lo que estos espacios buscan ofrecer un primer lugar de escucha y visibilización.
“No nos corresponde investigar ni pedir evidencias; ese es trabajo del Estado. Nosotras abrimos un espacio desde la credibilidad, porque muchas mujeres tardan años en poder decir lo que les pasó”
Por su parte, integrantes de Medusas Sufragistas señalaron que otro de los factores que consideran al momento de acompañar denuncias es la distancia y las condiciones que enfrentan muchas víctimas para acceder a las instancias legales. Explicaron que, en diversos casos, las mujeres no pueden trasladarse de manera continua a las instituciones encargadas de recibir denuncias, ya sea por razones económicas, laborales o de seguridad, por lo que las redes sociales se convierten en una de las pocas herramientas para hacer pública su experiencia de violencia. En ese sentido, afirmaron que las denuncias que se comparten en estos espacios deben ser entendidas como legítimas formas de visibilización y denuncia social.
Las colectivas señalaron que los tendederos funcionan principalmente como mecanismos de visibilización, ya que muchas mujeres comparten por primera vez sus experiencias de violencia en estos espacios, mientras que otras ya han intentado recurrir a instancias institucionales sin obtener respuesta o enfrentando procesos revictimizantes.
Pérez también advirtió que cuestionar por qué las víctimas no denuncian directamente ante el Ministerio Público ignora los múltiples obstáculos que enfrentan para acceder a la justicia, desde la revictimización hasta la falta de acompañamiento institucional.
“Las mujeres no solo se enfrentan a un sistema de justicia inoperante, sino también a una sociedad que prefiere creerle a un agresor que a la víctima”, sostuvo.
Finalmente, la activista señaló que la reacción de quienes salen en defensa de los señalados refleja la persistencia de una cultura patriarcal que tiende a desacreditar los testimonios de las mujeres. En ese contexto, subrayó que la discusión pública no debería centrarse únicamente en cuestionar las denuncias, sino en qué acciones emprenden las autoridades para investigar los señalamientos y garantizar la protección de las víctimas, particularmente cuando entre los nombres expuestos aparecen servidores públicos.


