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Nadya Fernández señala mejoras en infraestructuras en Huamantla tras su inclusión en el programa Pueblos Mágicos, pero también destaca un aumento en los costos de vida, como el alza en el precio de los terrenos.
En el año 2001, bajo la administración del ex presidente Vicente Fox, la Secretaría de Turismo (Sectur) lanzó el Programa Pueblos Mágicos (PPM), con el propósito de promover un turismo cultural en contraposición al tradicional turismo de sol y playa.
Este programa tenía como objetivo principal la revitalización del patrimonio natural, histórico y cultural de ciertas localidades, reconocidas por su relevancia en el imaginario colectivo nacional y su potencial turístico.
Según la definición del PPM, un pueblo mágico se caracteriza por poseer atributos simbólicos, leyendas, historia y una cotidianidad que emana una especie de magia en cada una de sus manifestaciones socioculturales.

Este concepto, sin embargo, ha enfrentado diversos desafíos en su implementación, como lo evidencia el caso de Huamantla.
A pesar de las políticas públicas específicas dirigidas a los pueblos mágicos, en el caso de Huamantla, las transformaciones físicas no han sido significativas.
Según Antonio Calva Pimentel, presidente del Comité del Pueblo Mágico de Huamantla durante el periodo 2011-2013, la mayoría de los recursos asignados al programa no han llegado a la localidad, sino que se han dirigido hacia el sitio arqueológico de Cacaxtla.
El presupuesto destinado a Huamantla se ha utilizado principalmente en publicidad, colocación y homologación de letreros, así como en la instalación de parquímetros en el perímetro cercano al zócalo.
Entre las obras realizadas se destaca el Recinto Ferial, ubicado a poco más de medio kilómetro de la plaza principal, con el fin de descentralizar el comercio informal del centro histórico y las calles principales.
Aunque se han emprendido algunas obras de renovación, como la reconstrucción del mercado al norte del zócalo y el adoquinado de las calles peatonales cercanas al centro, estas iniciativas aún se encuentran inconclusas o en proceso.
Transformación económica en Huamantla tras su designación como pueblo mágico
En entrevista para Escenario Tlaxcala, Nadya Fernández , quien ha residido en Huamantla toda su vida , nos ofrece un análisis detallado sobre los cambios económicos que ha experimentado este Pueblo Mágico desde su designación en 2007.

Desde la apertura de mercaditos alternativos hasta la gentrificación, Fernández nos lleva a través de los altibajos económicos que han marcado la vida en este rincón de México.
«Los cambios económicos, bueno, principalmente recuerdo que cuando empezó a ser pueblo mágico, se abrieron este tipo de mercaditos alternativos, por ejemplo, de los pueblos aledaños aquí en Huamantla. Las personas que cultivan productos como frijol, maíz, brócoli, papa, etcétera, comenzaron a abrir estos mercaditos alternativos los viernes».
Este fenómeno generó un cambio económico significativo, sobre todo para los pueblos circundantes, que antes tenían una economía diferente al centro de Huamantla.
Fernández señala que estos mercaditos orgánicos permitieron una mayor respuesta económica en los pueblos aledaños. Sin embargo, en términos de transporte, no ha habido cambios significativos.
«En cuanto al transporte, no ha cambiado mucho, considerando que el centro es una parte económica importante del municipio, por ejemplo, el transporte hacia las escuelas no ha cambiado mucho».
Asimismo, Fernández destaca además las mejoras en infraestructuras como parques y unidades deportivas, así como en servicios básicos como drenaje y alumbrado en los barrios y colonias de Huamantla.
Sin embargo, también señala un aumento en los costos de vida, como el alza en el precio de los terrenos.
«Huamantla ya es muy caro. Antes, un terreno aquí costaba alrededor de 500 pesos por metro cuadrado. Ahora, debido a la llegada de turistas y otros factores, los terrenos se cotizan hasta en $2500 por metro cuadrado».
En cuanto a las medidas gubernamentales para abordar estos problemas, Fernández menciona que el pago anual del agua podría ser una opción para reducir costos, aunque no considera que sea una solución real.
«Yo creo que benefició principalmente a los comerciantes, pero no a los comerciantes de los mercaditos de los viernes, sino a la clase alta. No se ha visto que las personas que venden sus productos hayan sido beneficiadas de manera significativa», comenta Fernández sobre quién se ha beneficiado con el título de Pueblo Mágico.
Finalmente asegura que, hasta el momento, no ha habido manifestaciones ni posicionamientos en contra de los cambios económicos en Huamantla, a pesar de las transformaciones urbanísticas y económicas experimentadas en los últimos años.


