En tiempos de austeridad republicana, un “bailongo” con artistas de renombre, un escenario de primer nivel y el traslado masivo de personas -conocido en el pasado como acarreo- para escuchar al Presidente, es sin duda una buena inversión. 

Poco más de 3 millones de pesos costó a los mexicanos el evento/informe/mitin/baile que organizó la Presidencia de la República para conmemorar/celebrar/informar las acciones que ha emprendido el gobierno que encabeza López Obrador.

Era de esperarse, nada de sustancia; todo efímero, simple, llano. No podíamos pedir más en un gobierno de mucha percepción y nula acción. El Presidente de México decía en su discurso que son tiempo de hechos, no de palabras. “empiezo a informarles que ya no se tolera la corrupción desde la Presidencia de la República”,dijo el ejecutivo; pero, parafraseándolo, me atrevo a decirle que yo tengo otros datos… 

… claramente ha sido un gobierno de saliva; lejos estamos de tener una estrategia clara que permita frenar los grandes males que aquejaban al país desde antes de la llegada de la cuarta transformación, cuya deformación, ha sumado a este país ya agraviado, más problemas que soluciones a consecuencia de las ocurrencias de una autoridad arcaica que no entiende la realidad que vive México.

¿Celebrar este 1 de julio? ¿Celebrar qué? que vivimos durante este gobierno el trimestre más violento del que se tenga registro en nuestro país, o quizá habría que celebrar el número de familias que perdieron sus empleos de la noche a la mañana, a causa de la famosa austeridad republicana criticada incluso por los más cercanos colaboradores del Presidente de la República. 

Mientras el presidente vive inmerso en una burbuja, el país presenta problemas en materia económica. ¡No vamos por el camino correcto! las finanzas públicas no están siendo saneadas, al contrario, las acciones del Presidente han traído como resultado una creciente inestabilidad económica y falta de certeza para crear inversiones en nuestro país. ¿habrá consecuencias? algunos expertos afirman que sí, y que podrían traducirse en una desaceleración que podría resultar en una recesión económica. 

“Gobernar no tiene mucha ciencia” dice el presidente; sin embargo, me atrevo a contradecirlo. Sí, sí tiene ciencia, la ciencia de la negociación es una de ellas, materia en la que el mes pasado el gobierno de la esperanza dio senda cátedra frente a Trump. No, no estamos mejor que con Peña, la sumisión gubernamental al servicio del presidente estadounidense ofende, no sólo a los pueblos hermanos de Centro América, sino al propio pueblo mexicano sometido al son que toque la Big Band orquestada por Trump.   

La mitinitis de Andrés Manuel contradice su discurso austero. La razón para eliminar apoyos a emprendedores no es que no haya recursos, sino que no hay recursos para eso, pero si para crear una puesta en escena en la locación de preferencia del presidente. No es que no haya dinero para estancias infantiles, es que no hay dinero para los pequeños que no generan rentabilidad electoral para el titular del ejecutivo. No es que no haya dinero para medios públicos, es que no hay dinero para quienes no alaben al presidente. 

No, no estamos mejor y ya sabemos por quien.