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La poesía como parte del duelo, la denuncia y exigencia ante el feminicidio

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La poesía como parte del duelo, la denuncia y exigencia ante el feminicidio

 

Te sembramos,

no como al árbol,

no como a la semilla.

Te sembramos

como se siembra a una mujer asesinada.

Ixchel Yglesias

El pasado 9 de diciembre fue presentado el poemario Parir la memoria encarnada, de la autora Ixchel Yglesias González Báez, antropóloga, socióloga y poeta feminista. A través de 22 poemas nos expresa las emociones vividas a partir del feminicidio de su hermana Paola, así el libro es, como nos lo dice la autora “una bitácora poética del proceso de duelo, rabia y resistencia”.

Este poemario surge en un contexto donde la violencia hacia las mujeres es sumamente preocupante, esto a pesar de que existe una legislación que tiene como objetivo garantizarles a las mujeres una vida libre de violencia. Algunos datos que nos dan idea de la violencia que se vive en México y en Tlaxcala son los siguientes:

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, al 31 de octubre de este año hubo en el país:

  • 597 víctimas de feminicidio.
  • 1, 781 mujeres víctimas de homicidio doloso. 
  • 67, 785 mujeres víctimas de lesiones dolosas.
  • 477 víctimas de la trata, aunque recordemos que más del 90% de los casos no se denuncian.
  • 17, 430 violaciones.

Por su parte la Organización de las Naciones Unidas, en el año 2024, indicó que cada día, en promedio entre 9 y 10 mujeres fueron asesinadas en México.

Por lo que respecta a Tlaxcala la situación de violencia hacia las mujeres también es preocupante:

  • En el actual periodo de gobierno han tenido conocimiento de 53 víctimas de trata.
  • En 2024, de acuerdo con datos de Escenario Tlaxcala y el Colectivo Mujer y Utopía, hubo 35 feminicidios, pero el gobierno solo reconoció 15 casos.
  • En los últimos años ha habido casos de feminicidio vinculado a la explotación sexual, como el de la joven Blanca Estela (2024).

En medio de esas preocupantes cifras está escrito y publicado el poemario, que encarna estas estadísticas y nos narra el dolor vivido por las madres, las hermanas y las hijas de las víctimas de feminicidio; nos lleva de los datos, que de por sí ya son preocupantes, a un plano de comprensión de la tragedia y el dolor humano que causan estas situaciones.

Se nos muestra cómo los datos no son solo números sino vidas concretas arrebatadas, no solo a las víctimas directas, sino también a las familias de ellas, en quienes vemos su dolor, llanto e indignación y quienes en su proceso de duelo se niegan al olvido, al silencio y a la injusticia, como lo refleja el poema Más allá de los gusanos, que nos dice:

…

Cuando alguien diga:

– Déjala descansar.

Sin descanso, volveré a decir tu nombre.

…

Cuando alguien me diga:

-Tienes que aceptarlo.

Caminaré la voz en sentido contrario,

ya habrá alguien que escuche.

 

Los 22 poemas están llenos de lágrimas y del amor hacia las víctimas de feminicidio, son gritos de denuncia ante una cultura patriarcal y feminicida que, bajo el amparo de la impunidad gubernamental y un Estado feminicida y proxeneta, sigue cobrando víctimas todos los días. 

“La muerte convoca”, nos dice en el poema titulado Entre tierras, y así es, luego de leer los poemas nos deja cuestionándonos sobre las causas por las que no se detiene esta cultura de la muerte y también nos convoca a tomar una posición pública y política respecto a estas problemáticas, de la cual, particularmente los hombres, tenemos una participación causal.

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Nos convoca también a pensar sobre qué haremos en lo individual y lo colectivo para detener la desaparición, la explotación sexual y el feminicidio, actuar es la mejor ofrenda y acto de solidaridad que podemos hacer con las víctimas y con sus familias. 

Desde este poemario que es memoria para las víctimas y desde las múltiples acciones que realizan sus familias para buscar justicia y el alto de estos crímenes, comprendemos que la muerte no tiene la última palabra y así, desde ese dolor, amor y memoria, siembran la esperanza de que algún día, nuestra acción colectiva y exigencia al gobierno, tendrá que erradicar esta cultura feminicida y proxeneta.

Emilio Muñoz Berruecos

Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local A.C.