Federico Luis Pohls Fuentevilla
El viernes
12 de abril, se publicó, con amplia cobertura mediática de Tlaxcala, el anuncio
que hizo la senadora por Tlaxcala, Beatriz Paredes Rangel, sobre su tarea de
gestionar acciones o inversiones, dicen otros, que lleven al saneamiento del
río Zahuapan.
La senadora
afirma que, desde la Comisión de Ciencia y Tecnología, que ella preside, se
contactará a instituciones científicas y técnicas en la materia, para que
definan qué acciones se pueden aplicar para atender el asunto en coordinación
con gobierno del estado, y que con ella están otros legisladores de Tlaxcala en
el ámbito federal. Dice que es algo que han visto durante años, que en cada
administración se ha hecho un esfuerzo, pero que ahora ese esfuerzo tendría que
ser completo e integral, con mayor participación de la federación, tanto en
asuntos normativos como con los recursos que sean necesarios. Y, por último, un
par de medios afirman que dijo que va a buscar que el CONACYT cumpla con los
compromisos que adquirió con el gobierno del estado. Hasta ahí la información
publicada en los medios.
Ante esta
información, uno no puede dejar de hacerse algunas preguntas: ¿por qué la
senadora, luego de tantos años de saber del problema de la contaminación del
río Zahuapan, y seguro también (y quizá hasta más) de la contaminación del
Atoyac y de sus terribles efectos sobre la salud de la población, hasta ahora
toma el asunto como una tarea prioritaria? ¿Por qué habla sólo del Zahuapan?
¿Por qué, en su visión integral del
esfuerzo que se tendría que hacer, no menciona ni siquiera la intención de
considerar la participación de la sociedad tlaxcalteca que sufre, se enferma y se
muere por los efectos de la contaminación de los ríos?
Y algunas
otras preguntas, como: ¿será que la senadora, y quizá las y los demás
legisladores que dice que están con ella en esto, no saben que la sociedad del
estado, al que dicen representar,
presentó hace ocho años una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos
por la omisión de los gobiernos de Tlaxcala ante el problema, y a la que la
misma Comisión respondió con la Recomendación 10/2017, haciendo notar la
relación entre esa contaminación y los daños a la salud y la responsabilidad que
los diferentes ámbitos de gobierno tienen, por omisión, en el grave estado que
guarda toda la cuenca Atoyac – Zahuapan? (Porque, recordemos, el Atoyac y el
Zahuapan se unen en Xicohtzinco, al sur del estado de Tlaxcala, y entre los dos
forman esta cuenca, que es parte de la cuenca del Balsas)
Y seguimos:
¿será que la senadora, sus amigas y amigos no saben, por lo mismo, que tanto
instituciones federales como autoridades de los estados de Tlaxcala y Puebla y
las de los municipios recomendados, aceptaron la recomendación de la Comisión y
se comprometieron a realizar las acciones que se les indicaban? ¿Será que la
senadora tampoco sabe que tanto instituciones federales como autoridades
estatales y municipales no han cumplido con lo que se comprometieron desde hace
ya dos años, y que más bien han simulado hacerlo a través de intentos fallidos
de coordinación (y de su negativa a elaborar y firmar el convenio que se
requiere), de propuestas dispersas de saneamiento de los dos ríos, de la
contratación de servicios de gente de buena voluntad (esperamos) pero
desinformada?
Y otras
más, por ejemplo, ¿será que la senadora no sabe que el gobierno del estado, más
que preocuparse por cumplir con el compromiso adquirido de coordinarse con las
demás instancias recomendadas y la sociedad civil involucrada para la
elaboración de un plan integral de saneamiento del río Atoyac (y del Zahuapan,
por lo mismo), está más interesado en que se construyan más parques
industriales y se instalen así muchas más industrias en el territorio (como la
papelera Blue Tissue que se instaló en Yauhquemehcan y que utilizará el agua
justamente de la región del Zahuapan a partir de junio)? ¿Será que la senadora
no sabe que, más que andar viendo cómo consigue dinero para pararse también el
cuello con otra propuesta dispersa y parcial de saneamiento (porque el problema
sí es integral), su obligación es citar en el Senado a la SEMARNAT, a CONAGUA, a
la PROFEPA, a COFEPRIS, a los gobiernos de Tlaxcala y Puebla y también a las
autoridades de los municipios recomendados para cuestionarlos y exigirles que
cumplan eficazmente el compromiso adquirido ante la Comisión Nacional de
Derechos Humanos y, por lo mismo, con la sociedad tlaxcalteca que fue quien
presentó la queja?
Ni qué
preguntar, también, acerca de que la senadora pueda saber que la sociedad civil
del estado, que ella representa, sí
cumplió con su tarea y elaboró una Propuesta Comunitaria para el Saneamiento
Integral de la Cuenca Atoyac – Zahuapan y la Reparación del Daño a las
Comunidades.
¿Será
entonces que la senadora no buscó la información que debió buscar antes de
hablar sobre el problema?
Esperamos
que esto sea solamente un error grave de su parte, y no se trate de una nueva
simulación que busque atraer, quizá, nada más favorables y recomposiciones partidarias.