Allá por 2016 en Escenario Tlaxcala tuvimos una revista impresa que vio publicar seis números. En 2018, por nuestro cuarto aniversario decidimos hacer varias actividades, entre ellas una cascarita con varias personas de nuestra audiencia. Más para acá, en 2024, tuvimos la dicha de hacer una rueda de prensa sobre nuestro podcast El Despertar de los Guardianes de Bosque con periodistas de otros estados de México. Son tres momentos que tienen algo en común: Los Contenedores.
Durante 14 años, este maravilloso espacio fue refugio de músicos, pintores, escritores, escultores, gestores y audiencias culturales. Un ágora para todas y todos quienes disfrutamos del intercambio de ideas, desde posturas heterogéneas y siempre con miras a imaginar esa utopía en la que Tlaxcala consigue emanciparse en sus distintas expresiones artísticas y también políticas.
Con Los Contenedores también compartimos desde Escenario Tlaxcala el abanico de emociones que implica la valentía de sostener espacios independientes. Recuerdo con mucha felicidad la ocasión en la que muy considerados, Eréndira y Alejandro – los valientes de esta memoria – me invitaron a su casa para tomarnos una copita de vino y compartir reflexiones. Conversar con ellos siempre ha sido un aliciente para recordar que vale la pena apostar por las convicciones. Ellos, artistas ambos con una carrera sólida y una experiencia maravillosa, decidieron montar un lugar seguro para la exhibición de propuestas con una multiplicidad de voces y discursos.
Los primeros años construyendo este medio de comunicación fueron, para quien escribe estas líneas, complejas emocionalmente por los diferentes señalamientos sobre la edad de quienes iniciamos, sobre lo «raro» que implicaba no demostrar filiación partidista o que no tuviéramos reparo en hablar con soltura y cercanía con las audiencias. Eso devino en muchos comentarios que buscaron mermar las ganas de continuar.
Pero esos intentos no lograron disuadirnos en los absoluto porque del otro lado en el camino hemos encontrado agentes de cambio, movilizadores de consciencias y fuentes de inspiración sostenidas en la resistencia. Así que sí, que Escenario Tlaxcala siga de pie es también por todos esos momentos en los que Eréndira y Alejandro compartieron palabra como quien se refresca con el rocío fresco de una fuente de agua en un desierto con viento caliente. Ese desierto era y sigue siendo Tlaxcala.
Es fuerte notar que el devenir no corre igual en todos los sitios. Y vaya que en Tlaxcala, la cosa va lenta, con una lentitud que quema por lo árido de las condiciones; insisto, vivimos en un desierto. Nos lo vuelve a confirmar el cierre de Los Contenedores, que no cierra por falta de ímpetu, energía o creatividad.
Nos hemos tenido que despedir de este maravilloso lugar por la insistencia de una clase política más preocupada por exprimir hasta la última gota a través de permisos, licencias y burocracia que complejiza la viabilidad financiera incluso de los proyectos que deciden no ganar nada, pero que tampoco están dispuestos a perderle en cantidades que son vulgares.
Pero también nos despedimos de este lugar con una enseñanza que hay que tomar y anotarnos cerca para tenerla muy presente: abrazar lo cíclico es abrir la puerta a nuevas vueltas para edificar el progreso, como un proceso colectivo e histórico. Leerlo así, me reconforta y me vuelve a colocar en la esperanza. Porque la historia de Los Contenedores ha quedado en la historia de la Tlaxcala combativa, de la Tlaxcala no oficial, la de las y los inquietos, curiosos y soñadores.
Imaginar, cuestionar y accionar… Eso no nos lo podrán quitar, porque no somos solo unos cuantos. Como Eréndira y Alejandro, habemos más resistiendo, de distintas formas, ya sea con la formalidad de un proyecto o desde los principios y la ética de un pensamiento disruptivo e inconforme con las pautas preestablecidas.
Así que querida Eréndira, querido Alejandro, ¡Muchas gracias! Acá quedamos a la expectativa de sus próximas aventuras, revoluciones y emprendimientos incendiarios. Y desde Escenario Tlaxcala, quedamos optimistas y expectantes de aquellas y aquellos que vienen para continuar abriendo ciclos a fuentes de inspiración.


