Tlaxcala, Tlax. En días recientes, una riña entre personal de un bar ubicado sobre la calle Iturbide Poniente, en la colonia San Onofre de Chiautempan, derivó en una serie de disparos que alteraron de forma abrupta la madrugada del 12 de enero.
Este incidente no representa un hecho aislado, sino que se suma a una serie de acontecimientos de la misma índole documentados desde el año de 2024. Esta semana, una ciudadana contactó al equipo de Escenario Tlaxcala para realizar una denuncia anónima sobre estos eventos, los cuales evidencian una marcada ineficiencia por parte de las autoridades.
La queja señala, además, la limpieza inmediata de la escena por parte de trabajadores de los establecimientos involucrados, con el objetivo de eliminar evidencias de los hechos ocurridos dentro y fuera de los inmuebles, así como el funcionamiento irregular de otros espacios cercanos, que operan de manera improvisada.
Madrugada en San Onofre: una crónica sobre la noche
Un vecino de la calle Iturbide Poniente relató entrevista para este medio que alrededor de las 01:06:50 horas del 12 de enero se suscitó una riña en la vía pública, frente a un establecimiento de esparcimiento nocturno ubicado sobre la misma vialidad.
De acuerdo con cámaras de seguridad, en dicho conflicto personal del establecimiento agredió físicamente a un cliente, golpeándolo en el exterior del lugar. Posteriormente, los acompañantes del cliente se trasladaron a su automóvil. Alrededor de las 01:28:30 horas, las cámaras registraron que el mismo cliente descendió del vehículo y realizó disparos en dirección al sitio donde se encontraban los trabajadores del establecimiento y hacia el arroyo vial durante un par de minutos. Tras ello, el individuo regresó al automóvil y se retiró del lugar sin mayor dificultad.
Respuesta tardía de las autoridades
De acuerdo con una denuncia ciudadana conjunta entre vecinos de la calle Iturbide Poniente, se realizaron diversas llamadas al 911 para solicitar apoyo ante los hechos. Sin embargo, la respuesta fue tardía e inadecuada.
Los vecinos narran que la llegada de los oficiales ocurrió 45 minutos después de los disparos, sin un resguardo adecuado de los proyectiles, los cuales habrían sido recolectados por personal del establecimiento durante la mañana de ese mismo día.
Este hecho resultó inaceptable para los habitantes, quienes lograron contabilizar al menos 28 cartuchos sobre el arroyo vial. Algunos de ellos fueron resguardados por los propios vecinos para evitar que el personal retirara el resto.

Antecedentes y afectaciones
Este no es un caso aislado. En febrero de 2024, el portal ÍndiceMedia documentó una riña afuera del mismo establecimiento, la cual concluyó con una persona herida y una inacción por parte de las autoridades locales.
En entrevistas posteriores, vecinos de la calle Iturbide señalaron daños a la propiedad de viviendas cercanas. En el lugar se identificaron impactos de bala tanto en el zaguán como en muros de una casa. A estas denuncias se suman señalamientos hacia otros establecimientos que, aseguran, operan bajo una nula o escasa normativa legal, con fachadas que encubren su actividad.

Paralelamente, la forma en que han operado las fuerzas municipales ha generado sospechas de contubernio o tolerancia institucional hacia estos espacios. Pese a que los vecinos han recabado y presentado firmas y escritos ante autoridades municipales, dichas solicitudes han sido ignoradas o minimizadas.
Los habitantes afirman que, aun cuando existe un sistema de videovigilancia C5 en la zona, persiste una sensación de inseguridad y una escasa efectividad en las acciones de prevención del delito sobre la calle Iturbide Poniente. Las afectaciones no se limitan a la tranquilidad y salud mental de los vecinos, sino también a daños en propiedades y comercios cercanos, los cuales han sido utilizados de forma indebida para orinar e incluso defecar.
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Consideraciones de los vecinos
La situación en la calle Iturbide Poniente representa un riesgo real, constante e inaceptable para la población que habita en la zona. La repetición de riñas, detonaciones de arma de fuego y la falta de intervención efectiva colocan en vulnerabilidad directa a niñas, niños, personas adultas mayores y familias enteras. La normalización de estos hechos evidencia una omisión institucional que no puede seguir postergándose.
Ante la evidencia disponible —testimonios, registros de llamadas al 911, material videográfico y casquillos percutidos—, los vecinos consideran indispensable una acción inmediata y coordinada por parte de las autoridades municipales y estatales de Tlaxcala, que incluya la investigación, verificación y clausura de establecimientos irregulares, la garantía de vigilancia permanente y la sanción de abusos en el espacio público, así como el esclarecimiento de posibles vínculos indebidos.

