Por: Paola Torres Nahuatlato y Adrián Meléndez
Tlaxcala, Tlax.- La falta de transparencia en la presentación del proyecto, el temor a una mayor contaminación ambiental, la negativa a seguir viviendo entre la basura y la desconfianza hacia las autoridades son las principales razones por las que habitantes de San Pedro Ecatepec, comunidad del municipio de Atlangatepec, rechazan la instalación del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECEBI), proyecto impulsado por el Gobierno de México y promovido en Tlaxcala por la Secretaría de Medio Ambiente (SMA).
Los hechos del 24 de junio, cuando un operativo de seguridad estatal terminó con el uso de la fuerza contra habitantes que impedían el ingreso de personal encargado de realizar mediciones del terreno y estudios técnicos y ambientales para el Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto, colocaron el conflicto en el centro de la discusión pública.
Mientras el Gobierno del Estado sostuvo que las acciones buscaban continuar con los estudios previos para evaluar la viabilidad del PODECEBI, la comunidad afirmó que dichos trabajos comenzaron sin información suficiente, sin acuerdos previos y pese al rechazo expresado durante semanas.
El PODECEBI forma parte de la estrategia federal para impulsar polos de desarrollo basados en la economía circular. En Tlaxcala, el proyecto comenzó a tomar forma desde finales de 2025, cuando la Secretaría de Medio Ambiente anunció el cierre de los tiraderos a cielo abierto de Panotla y Huamantla como el primer paso hacia un nuevo modelo de gestión de residuos.
En distintas entrevistas, el titular de la dependencia, Pedro Aquino Alvarado, explicó que la intención es sustituir progresivamente el entierro de residuos por un parque industrial donde empresas privadas aprovechen materiales reciclables, reduciendo el gasto público destinado a los rellenos sanitarios.
Sin embargo, detrás de las imágenes del operativo del 24 de junio existe una historia que comenzó meses antes y que, de acuerdo con habitantes entrevistados por Escenario Tlaxcala, explica por qué la comunidad decidió oponerse al proyecto incluso antes de que iniciaran los estudios técnicos.
“El proyecto se llevó con total opacidad desde el día cero”
Escenario Tlaxcala entrevistó a diversos habitantes de San Pedro Ecatepec, quienes solicitaron mantener en reserva su identidad por temor a represalias. Aunque sus testimonios fueron recabados por separado, coinciden en un punto, que el rechazo no surgió por desinformación, sino por la forma en que el proyecto fue presentado. Una de las habitantes asegura que la comunidad comenzó a enterarse del PODECEBI mediante rumores de personas que trabajaban en el predio donde se pretende construir la planta.
“El proyecto se llevó con total opacidad desde el día cero. Nunca nos informaron realmente qué pretendían hacer. Todo fue por rumores.”
Recuerda que durante varios meses escucharon versiones sobre la venta de terrenos y la posible construcción de un nuevo basurero, aunque inicialmente consideraron poco probable que otro complejo de residuos se instalara tan cerca de la población.
“Yo decía: no creo que vayan a poner un basurero tan cerquita de la población.”
Cuando finalmente se realizó una reunión informativa, los habitantes aseguran que las explicaciones no resolvieron sus dudas. En esa asamblea, encabezada por funcionarios estatales y por Rubén Zarco Novelo, exencargado de despacho del Sistema Integral para el Manejo Ecológico y Procesamiento de Desechos (SIMEPRODE) de Nuevo León y asesor técnico del proyecto en Tlaxcala, se explicó que el complejo reciclaría prácticamente la totalidad de los residuos, sin embargo, la población cuestionó esa afirmación.
“Nos dijo que iba a reciclar el cien por ciento de la basura. Se lo preguntamos varias veces y volvió a responder que sí. Es algo ilógico que el cien por ciento de la basura se recicle.”
La incertidumbre aumentó cuando, durante la misma explicación, se les informó que el proyecto tardaría alrededor de dos años en comenzar a operar plenamente, mientras que desde el inicio comenzaría a recibir residuos provenientes de otros municipios.
“¿Cómo nos iban a decir que primero iban a traer basura durante dos años y después empezarían a reciclarla? Para nosotros eso significaba un basurero a cielo abierto.”
Vivir junto a un basurero explica buena parte del rechazo Los testimonios coinciden en que la oposición no obedece únicamente a la falta de información. Los habitantes recuerdan que desde hace años conviven con el Relleno Sanitario de Atlangatepec, el cual recibe residuos provenientes de la mayor parte del estado. Para ellos, esa experiencia explica por qué reaccionaron con preocupación cuando conocieron el PODECEBI.
“Lo primero que detecta uno al salir de casa es el olor. Es un aroma insoportable.”
Además de los malos olores, aseguran haber observado escurrimientos de lixiviados, barrancas con agua oscura y afectaciones visibles en parcelas cercanas al relleno sanitario, pues «Las barrancas ya llevan agua negra, como si tuvieran aceite. Las milpas terminan pardas, negras, por todo lo que sale del basurero».
Otra de las preocupaciones es el agua, liquido vital de San Pedro Ecatepec
De acuerdo con los habitantes entrevistados, el predio donde se proyecta instalar el PODECEBI se encuentra a menos de un kilómetro de la comunidad y el pozo que abastece a la población está aproximadamente a 700 metros del sitio.
“Si los lixiviados llegan al agua, ya no sólo sería un problema para San Pedro Ecatepec; serían muchos municipios los afectados.”
También consideran que el impacto podría extenderse a comunidades cercanas como Santa María Tepetzala, Villa de las Flores, San Francisco, Chipila, Morelos, Muñoz, Zumpango y Atlangatepec, además de otros municipios vinculados con la cuenca del río Atoyac.
Lo que ocurrió el 24 de junio
Los habitantes sostienen que el operativo del 24 de junio fue consecuencia de un conflicto que ya existía. Ese día, personal vinculado al proyecto acudió para realizar mediciones del terreno y otros estudios técnicos y ambientales. Los entrevistados afirman que esos trabajos comenzaron sin previo aviso a la comunidad ni a la comisión que la representa.
“Nosotros buscamos el diálogo. Fuimos nosotros quienes buscamos a la gobernadora para que nos escuchara.”
Mencionan que, tras varias reuniones con autoridades, continuaban sintiendo que sus planteamientos no eran atendidos.
“Nos escuchan, pero nos ignoran. Nos tratan como si fuéramos unos ignorantes.”
Respecto a la versión oficial sobre una presunta privación de la libertad de trabajadores, rechazan esa narrativa.
“Nunca estuvieron secuestrados. Ellos estaban dentro del predio y nosotros afuera porque es propiedad privada.”
Posteriormente arribaron elementos de seguridad estatal. Los habitantes aseguran que la intervención derivó en golpes contra manifestantes y el uso de gas lacrimógeno.
“Golpearon a adultos mayores, mujeres y hasta niños. Sin deberla ni temerla nos atacaron.”
Otra de las entrevistadas recuerda que incluso personas que no participaban directamente en la confrontación resultaron afectadas.
“Yo estaba lejos y aun así sentía que no podía respirar. Te arden los ojos, la cara… fue algo horrible.”
Un conflicto construido por la falta de información Para los habitantes, el operativo del 24 de junio fue el desenlace de un proceso de comunicación que consideran fallido. El primer acercamiento formal ocurrió el 17 de mayo, cuando autoridades estatales convocaron a una asamblea pública para presentar el proyecto.
Durante esa reunión participó Rubén Zarco Novelo, quien preguntó a los asistentes si alguna vez se habían cuestionado a dónde iba la basura después de que pasaba el camión recolector.
La pregunta provocó molestia inmediata
Los habitantes respondieron que ellos conocen perfectamente el destino de los residuos porque durante años han vivido junto al relleno sanitario que recibe basura de la mayor parte del estado.
Además, reclamaron que nunca se explicaron aspectos fundamentales del proyecto, como la capacidad de procesamiento, el número de camiones que circularían diariamente, las empresas participantes, las dimensiones del complejo o los estudios ambientales que justificarían su instalación.
Semanas después, el 15 de junio, autoridades estatales y federales sostuvieron una primera mesa de diálogo con la comunidad. En ella participaron representantes de la Secretaría de Gobierno, la Secretaría de Desarrollo Económico, el Fideicomiso de la Ciudad Industrial Xicohténcatl y la Secretaría de Medio Ambiente. Durante esa reunión, los habitantes insistieron en que el problema no era la falta de información de la comunidad, sino la falta de claridad por parte de las autoridades.
“No estamos desinformados; aquí ya vinieron a presentarnos un proyecto que no tenía ni pies ni cabeza. Nadie nos ha consultado.”
Los pobladores también cuestionaron que, mientras el Gobierno sostenía que todavía no existía un proyecto definitivo, ya se hablaba públicamente del PODECEBI y se realizaban gestiones relacionadas con el predio.
Por su parte, el secretario de Medio Ambiente, Pedro Aquino Alvarado, respondió que aún no existe un proyecto concluido y que primero deben realizarse estudios técnicos y ambientales para determinar la viabilidad del sitio.
Explicó que únicamente después de esa etapa podría emitirse una convocatoria pública para desarrollar el proyecto. Sin embargo, nueve días después comenzaron precisamente esos estudios en medio de un operativo que terminó con enfrentamientos entre habitantes y fuerzas estatales.
Al día de hoy, los testimonios recabados por Escenario Tlaxcala muestran que el rechazo de San Pedro Ecatepec no nació el 24 de junio. Para quienes viven en la comunidad, comenzó meses antes, entre rumores, reuniones que consideran insuficientes y una profunda desconfianza hacia un proyecto que, aseguran, todavía no responde las preguntas fundamentales sobre su impacto ambiental y social.
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