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En Tlaxcala, más del 90% del agua tratada por las plantas operadas por el estado termina en ríos, lagunas y barrancas contaminadas.
Tlaxcala, Tlax. Durante décadas, los gobiernos han apostado por la construcción de Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) como una de las principales estrategias para combatir la contaminación de los ríos en Tlaxcala. Tan sólo durante el sexenio de Lorena Cuéllar, los gobiernos estatal y federal han destinado cerca de 500 millones de pesos a la construcción de nuevas plantas de tratamiento y a la rehabilitación de infraestructura existente como parte de las acciones de saneamiento en la entidad.
Sin embargo, información entregada por la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS) mediante la solicitud de transparencia folio 292976626000023 revela que de las 30 plantas de tratamiento que actualmente se encuentran en operación y bajo su administración, únicamente dos reportan algún tipo de reutilización del agua tratada. Mientras que el agua tratada de las otras 28 PTAR descargan el líquido en ríos, barrancas y lagunas contaminadas.
De ser tratada a volver a espacios contaminados, así el trabajo de las PTAR en Tlaxcala
De acuerdo con información obtenida previamente por Escenario Tlaxcala, desde la década de 1980 se han construido alrededor de 120 plantas de tratamiento de aguas residuales en la entidad. De ellas, actualmente, sólo 30 permanecen en operación y 24 se encuentran en municipios vinculados a la Cuenca del Alto Atoyac-Zahuapan, una de las regiones con mayores problemas de contaminación hídrica del país.
Durante los últimos años, el gobierno de Lorena Cuéllar ha sostenido que la construcción de nuevas plantas de tratamiento y la rehabilitación de infraestructura existente forman parte de la estrategia de saneamiento de la cuenca del Alto Atoyac-Zahuapan, una de las más contaminadas del país. En distintos anuncios de obra, la administración estatal ha señalado que estas acciones «permitirán reducir la contaminación y contribuir a la recuperación ambiental de ríos y cuerpos de agua que durante años permanecieron en el olvido».
Incluso, durante la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Tlaxcala en febrero de este año, la gobernadora Lorena Cuéllar afirmó que la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Tecomalucan, en el municipio de Tlaxco, tendría una capacidad de tratamiento de 10 litros por segundo y beneficiaría a 6 mil 840 habitantes, además de que aseguró que el aprovechamiento de agua de reúso sería para riego agrícola.
No obstante, la información entregada por la CEAS, muestra que ese esquema de reúso aún no se refleja en las plantas que actualmente operan en Tlaxco. De los 15 registros reportados por la dependencia, sólo uno descarga al río Zahuapan, siete lo hacen en barrancas sin nombre, dos en canales de riego sin nombre, uno en una zanja, dos mediante infiltración al suelo y uno más en la Cañada Los Baños. En ninguno de los casos se reporta algún tipo de reutilización del agua tratada, por lo que el líquido continúa teniendo como destino final distintos cuerpos receptores naturales.
Por lo que una vez tratada, el agua de estas y de las otras 30 PTAR, tiene como destino principal el río Zahuapan, el río Atoyac, el río Atenco, además de barrancas, lagunas, zanjas y canales de riego.
De acuerdo con la respuesta emitida por la CEAS en la solicitud de información con folio 292976626000023, las únicas dos plantas que reportan algún tipo de reutilización del agua tratada son una ubicada en el municipio de Tlaxcala, donde el líquido es destinado al riego de áreas verdes, jardines y actividades agrícolas, y otra en Ixtacuixtla, donde el agua tratada tiene como destino el riego de campos agrícolas.
En contraste, las plantas ubicadas en Apetatitlán, Benito Juárez, Calpulalpan, El Carmen Tequexquitla, Emiliano Zapata, Españita, Huamantla, Nativitas, Panotla, San Juan Huactzinco, Tepetitla, Tepeyanco, Tetla de la Solidaridad, Tetlatlahuca, Tlaxco, Tocatlán, Tzompantepec, Yauhquemehcan y Apizaco descargan el agua tratada en cuerpos receptores como el río Zahuapan, río Atoyac, río Atenco, barrancas, lagunas, zanjas y canales.
La respuesta de la CEAS también presenta una inconsistencia. Aunque la solicitud de información incluyó al municipio de Sanctórum de Lázaro Cárdenas, donde existen dos plantas de tratamiento de aguas residuales, ninguna de ellas aparece en la tabla entregada por la dependencia. Esto significa que no fue posible conocer si el agua tratada en ese municipio se reutiliza o también es descargada en ríos, barrancas o lagunas, como ocurre en la mayoría de los casos reportados.
Barrancas, el lugar más frecuente donde el agua tratada es depositada
Respecto a los datos del destino del agua, la CEAS informó que el destino más frecuente del agua tratada en Tlaxcala son las barrancas. La dependencia reportó al menos 22 descargas en barrancas sin nombre y otras 12 en barrancas identificadas, entre ellas Teopa, Coecillo, El Columpio, Santa Bárbara, Paso Colorado, Xalpatlahuaya, Santa Ana Ríos, La Sabinera, Briones y Ameyales.
Además, 13 plantas descargan en ríos, principalmente el Zahuapan, Atoyac y Atenco; cuatro más lo hacen en las lagunas Atochac y Totolcingo, mientras que otras terminan en zanjas, canales de riego, arroyos o mediante infiltración al suelo.
PTAR cumplen con la norma, pero no resuelven el problema
Para Nancy Wence, investigadora del Centro de Estudios e Investigación en Biocultura, Agroecología, Ambiente y Salud (CEIBAS), las plantas de tratamiento sí cumplen una función dentro de la estrategia de saneamiento al reducir parte de la carga contaminante de las aguas residuales antes de su descarga en ríos, barrancas y lagunas. Sin embargo, advirtió que ello no resuelve el problema de fondo, pues una vez que el agua es liberada vuelve a mezclarse con otras descargas domésticas e industriales que continúan llegando a los cuerpos de agua.
«La lógica que están siguiendo es limpiar parcialmente el agua para poder descargarla en ríos, barrancas o lagunas con una menor carga de contaminación. Lo que están asumiendo es que cumplen con la normatividad para poder desecharla en esos cuerpos de agua»
Al revisar la NOM-001-SEMARNAT-2021, Escenario Tlaxcala encontró que la legislación ambiental permite la descarga de aguas residuales en ríos, lagos y otros cuerpos receptores nacionales, siempre que éstas cumplan con los límites máximos permisibles de contaminantes establecidos en la norma.
Wence señaló que, bajo esa lógica, las plantas permiten que el agua llegue menos contaminada a los cuerpos receptores y reducen parte de los riesgos ambientales y sanitarios asociados a las descargas directas de aguas residuales.
Sin embargo, ello no significa que se resuelva el problema de contaminación de los ríos, pues el agua tratada vuelve a mezclarse con otras descargas domésticas e industriales que continúan llegando a la cuenca.
«Atender el problema no significa resolverlo»
Wence explicó que el marco normativo está diseñado para que las aguas residuales reciban un tratamiento previo antes de ser descargadas a cuerpos receptores, por lo que las plantas cumplen con esa función. No obstante, una vez que el agua vuelve al río, se mezcla nuevamente con otras fuentes de contaminación.
«Es como barrer mientras alguien sigue tirando basura detrás de ti. Se reduce una parte de la contaminación, pero el agua vuelve a mezclarse con otras descargas contaminadas»
Sobre la efectividad de las Plantas Tratadoras de Aguas Residuales, Nancy Wence agregó que una parte importante de la contaminación de la cuenca Atoyac-Zahuapan proviene de actividades industriales, por lo que consideró que las plantas de tratamiento, por sí solas, difícilmente podrán revertir el deterioro ambiental de los ríos. A su juicio, mientras continúen llegando descargas contaminantes y no existan acciones más contundentes para controlar las emisiones industriales, los esfuerzos de saneamiento tendrán resultados limitados.
«No se puede sanear un río de un lado, mientras por el otro, la industria sigue contaminándolo»
Por ello, consideró que en términos estrictos no puede hablarse de un saneamiento integral de los ríos, sino de una reducción parcial de contaminantes antes de la descarga. Mientras continúen llegando aguas residuales y contaminantes industriales a la cuenca, el problema seguirá reproduciéndose aguas abajo.
La respuesta de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS) no incluye los resultados de monitoreo, análisis de laboratorio ni indicadores de calidad que permitan conocer en qué condiciones está siendo descargada el agua tratada, por lo que no fue posible verificar si las descargas cumplen con los parámetros establecidos en la NOM-001-SEMARNAT-2021.
Al cierre de esta nota, Escenario Tlaxcala presentó nuevas solicitudes de información para conocer los monitoreos realizados por la dependencia, la tecnología utilizada en cada planta de tratamiento y la calidad del agua antes y después de su descarga.
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