Apizaco, Tlax. El Albergue la Sagrada Familia (ASAFAM) ubicado en el municipio de Apizaco Tlaxcala, desde 2010 ha recibido miles de personas migrantes de diferentes partes de Latinoamérica, que buscan el sueño americano por Estados Unidos.
A pesar del arduo trabajo que ha realizado el Albergue la Sagrada Familia por reunir fondos y recursos para la sostenibilidad de éste, en los últimos años ha sido un espacio en el olvido y con múltiples violaciones a Derechos Humanos.
A la redacción de Escenario Tlaxcala llegaron testimonios de seis ex-colaboradoras del Albergue La Sagrada Familia, quienes trabajaron de la mano con Sergio Luna Cuatlapantzi, actual director de este albergue, y pudieron ser testigos de los desvíos de recursos, maltrato a migrantes, violencia institucional y de género.
En esta primera parte del reportaje abordaremos las diversas violencias que se enfrentaron las ex-colaboradoras de esta instancia al laborar con Sergio Luna Cuatlapantzi.
Por seguridad de algunas compañeras que compartieron sus testimonios al medio, su identidad no será pública y se les modificará el nombre*. Aunado a ello, las compañeras solicitaron que advirtiéramos que cualquier situación que ponga en riesgo su vida, responsabilizan a Sergio Luna Cuatlapantzi.
Sergio Luna, una persona controladora desde el inicio
Para tener mayor conocimiento sobre el funcionamiento del Albergue La Sagrada Familia, consultamos su acta constitutiva a través de la Comisión de Fomento de las Actividades de las Organizaciones de la Sociedad Civil en dicho documento se menciona que el representante legal es el Padre Elías Dávila Espinoza, mientras que la tesorera es la Contadora Ivette García Espino.
En 2015, Sergio Luna Cuatlapantzi asumió el cargo de director del Albergue «La Sagrada Familia» y del Colectivo «Por Una Migración Sin Fronteras» -conformado por el Centro de Atención a la familia Migrante Indígena (CAFAMI), dirigido por Norma Mendieta y Trayecto 3 y «Un Mundo, Una Nación», dirigido por Alan Vigueras.
No obstante quienes tienen incidencia dentro del Albergue la Sagrada Familia, es el padre Elías Dávila y Sergio Luna. Quienes, a través de sus acciones violentaron a seis colaboradoras dentro del albergue.
Regina* empezó a laborar en el Albergue la Sagrada Familia en 2013 entró como responsable de turno, a ella le tocó ver el ingreso de Sergio Luna, quien en 2015 inició su trabajo en el área de proyectos.
En esa línea Regina* mencionó el Padre Elías, le delegó muchas facultades, a tal grado que en 2015 empezó a despedir gente -incluida a ella- supuestamente porque no había fondos. Sin embargo en 2016 reingresó a laborar en el albergue para realizar y dirigir 5 proyectos. Situación que incomodaba a Luna.
Aunque es frecuente que dentro del albergue colaboren mujeres y hombres jóvenes como voluntarios, desde la dirección de Luna Cuatlapantzi, esto ha tomado mayor auge.
En entrevista con ex-colaboradoras del albergue, afirmaron que Sergio contrata a mujeres jóvenes -que recién egresan de sus respectivas licenciaturas- para abusar de su trabajo, con el pretexto de que les dará la oportunidad de generar experiencia.
De las seis mujeres que entrevistamos, cinco coincidieron que Sergio abusa de la edad y poca experiencia laboral con la que cuentan para iniciar un proceso de violencia psicológica y laboral. Agregaron que no hay un cumplimiento en el horario de trabajo e incluso hubo mujeres a quienes no les pagó por un lapso de seis meses.
Gwendoline trabajó para el «Colectivo por una Migración sin Fronteras» de 2020 a 2021, y compartió que desde el día uno que Sergio Luna la citó para ofrecerle trabajo, sostuvo una conversación que duró cuatro horas. En dicha conversación Sergio le mencionó que la reunión se debía a un proceso de inducción en el que se le pondría en contexto las condiciones del albergue y las actividades que realizaría a lo largo de su trabajo.
Pero no fue así. Más allá de un proceso de inducción, Gwendoline compartió que la conversación se volvió una advertencia para la forma de trabajo con sus compañeras, poniéndola en contra de sus colegas sin haber empezado si quiera a laborar.
Pues durante la reunión Sergio le mencionó que habían compañeras dentro del Colectivo que no hacían bien su trabajo y que no dejara influenciarse por ellas. Que eran compañeras conflictivas por ello le solicitó determinantemente no «juntarse» con ellas.
Gwendoline fue contratada a través de Awo International, para laborar en el Colectivo Por una Migración Sin Fronteras, y era la responsable del proyecto «Migración en Tlaxcala México, estrategias para la autogestión y solidaridad comunitaria». A pesar de que ella era quien coordinaba el plan de trabajo, en la primera reunión con Sergio, le aseguró que las decisiones sobre la planificación tenían que ser consultadas y aprobadas por él. Además le dejó claro la premisa de «si tú me respaldas, yo te respaldo.»
Este tipo de prácticas Sergio Luna las replicaba con cada una de las compañeras que iniciaban a laborar para el «Colectivo Un Mundo, Una Nación» o quienes iniciaban a trabajar dentro del albergue.
Por su parte, Verónica* en entrevista hizo mención que cuando fue contratada para laborar en un proyecto para la sustentabilidad de «Un Mundo, una nación» en 2017, también fue advertida del trabajo de sus compañeras. Esto para que si en algún momento, recibía ataques, no respondiera.

Ana* en el 2017 entró a trabajar como voluntaria al Albergue la Sagrada Familia por temas de servicio social y prácticas profesionales. Y en 2019, fue contratada de manera formal para llevar la coordinación del área de desarrollo humano y comunitario.
En entrevista Ana* compartió que en el inicio de sus labores notó a un Sergio amigable y dispuesto a escuchar sus propuestas de trabajo. No obstante, conforme fue avanzando el tiempo esas actitudes fueron cambiando. Pues cuando decidió defender su trabajo, Sergio empezó a ser hostil. Retirándole que él le estaba abriendo el espacio para laborar en el albergue aún sin experiencia.
Además en cuanto hay alguna objeción por parte de las compañeras, empieza el hostigamiento laboral. En donde Sergio, acompañado de sus colaboradoras en el albergue Lorena y Celeste, empiezan una dinámica en donde hostigan a las compañeras de trabajo.
Por su lado Regina* al tener a su cargo cinco proyecto laborales, empezó a tener más responsabilidades. Situación que a Sergio le conflictuaba, por lo que empezó a hablar «mal» de Regina con Lorena y Celeste. Razón por lo que el trato hacia ella era hostil.
Las diversas violencias eran de mobbing laboral, en donde a Regina* la excluían de reuniones, no le pasaban los mensajes sobre sus pendientes y la hacían quedar mal frente a otras personas. Al respecto comentó:
«Su dinámica es de no te hablo y te pido el trabajo a través de personas externas, para exhibirte frente a otros. Tampoco hay claridad, en lo que dice. Por ejemplo, hoy te dice que en quince días hay una reunión y al otro día te pregunta frente a todos por qué no asististe a la reunión.»
Situación que también sufrió Gwendoline, pues dejó de recibir respuesta a sus solicitudes. Además de que Sergio le levantaba la voz y mostraba una actitud de enojo hacia ella.
Bajo la premisa de: «Si tú me apoyas, yo te apoyo» cuatro de las mujeres que colaboraron para el albergue compartieron que las decisiones se tomaban bajo el criterio de Sergio Luna, y si había una objeción -aún con pruebas- empezaba otra forma de violencia, pues las condicionaba a respaldar sus decisiones, sino les solicitaba que dejaran de laborar en los proyectos del Colectivo o del albergue.
Padre Elías, necesario romper el Pacto Patriarcal
Verónica* compartió que a quien recurrieron para solucionar los problemas que se estaban suscitando con Sergio Luna, fue al padre Elías Dávila, representante legal del Colectivo Un Mundo, una Nación.
Sin embargo su postura fue omisa a lo que estaba sucediendo. Pese a las facultades con las que cuenta el Padre Elías Dávila; Verónica*, Gwendoline, Ana* y Regina* coincidieron en que el padre no tiene interés en atender los diversos tipos de violencia que se viven dentro del albergue.
Pues con un «voy a hablar con él», resuelve las peticiones de las compañeras. No obstante, de manera conjunta han hablado con él y lo único que les ha dicho es:
«No sé qué está pasando, se nos metió el diablo»
Al respecto Regina* mencionó que el Padre Elías tiene una actitud misógina-machista, pues pese a que muchas de las compañeras que han trabajado han demostrado tener las capacidades para dirigir la dirección, el padre nunca ha permitido ni permitirá que una mujer dirija o asuma la dirección del albergue.
Además de que el padre tampoco ha dejado que las chicas que laboran en el albergue o colectivo, tomen decisiones trascendentales sobre el trabajo; esto a pesar de que la mayoría cuenten con alguna licenciatura o posgrado.
Además Laura* quien ha trabajado con Sergio Luna, Alan Vigueras y el Padre Elías, comentó que el padre justifica las actitudes violentas de Sergio, argumentando que las acciones que realizan las colaboradores son las que hacen que Sergio reaccione de esa manera.
«Compañeras me externaron que la respuesta que les dio el padre sobre las violencias de Sergio fue: Bueno, es que también hay que preguntarse ¿por qué? Porque esa violencia que hicieron ustedes para generar la violencia.»
Aunque el Padre Elías tiene conocimiento sobre las múltiples violencias que viven las mujeres que laboran en el albergue, han mencionado que nunca ha tenido un posicionamiento que les brinde seguridad a las chicas.
Renuncias por irregularidades en Un Mundo Una Nación
Gwendoline inició su trabajo en 2021, fue contratada por «Un Mundo Una Nación» a través de Awo International, para laborar en el Colectivo Por Una Migración sin Fronteras, en donde colaboran Trayecto 3 y CAFAMI.
Sin embargo en julio de 2022 emitió su renuncia a Awo International debido a las diversas violencias que vivió laborando con Sergio Luna y Alan Vigueras.
En su renuncia, Gwendoline hizo hincapié en que desde su entrada vio diversos conflictos que impedían que pudiera laborar en un ambiente sano. Aunado a ello argumentó que pese a que Gwendoline coordinaba el proyecto «Migración en Tlaxcala México, estrategias para la autogestión y solidaridad comunitaria», y el Colectivo estuviera conformado por otras dos asociaciones más, las decisiones que tomaba no eran válidas para el resto del equipo hasta que Luna las aprobara.
En entrevista compartió que el mismo Sergio Luna era quien tenía el control del proyecto, así como de los recursos. Los cuáles beneficiaban directamente al albergue y a la Asociación Trayecto 3, relegando a CAFAMI.
Situación que generaba malestares entre el equipo conformado por Sergio Luna, Alan Vigueras y Norma Mendieta, directora de CAFAMI. Y que por consiguiente afectaba su forma de trabajo.
Razones por las que Luna cuestionó su trabajo argumentando que era muy joven y la inexperiencia en el ámbito laboral. A continuación compartimos una parte de la carta de renuncia de Gwendoline, dirigida a Awo International.
«Mi trabajo ha sido objeto de cuestionamientos, lo cual es sano y necesario, sin embargo, el argumento hasta ahora ha sido mi juventud e inexperiencia, volviéndose un ataque personal, descalificación y anulación sin tener claridad sobre lo que en términos concretos esto significa. Hasta ahora no he recibido retroalimentación alguna sobre mi desempeño, una condición necesaria para la mejora. Sobre ello, reconozco la poca diplomacia y la frontalidad que he adoptado ante ciertos asuntos, aunque no es evidente fue necesario agotar otras instancias en donde fui ignorada, anulada e instrumentalizada para ejercicios desleales de poder.»
Responsabilizando a la dirección de «Un Mundo, Una Nación», de quienes recibía este tipo de señalamientos.
Esta situación desencadenó en la salud mental de Gwendoline, quien, ante un espacio en donde no se le respetaba e invisibilizaba, tuvo que buscar ayuda psicológica. Finalmente el 1ro de agosto de 2022, dejó de laborar para el Colectivo «Por una Migración Sin Fronteras».
Créditos:
Reporteo: Aldo Castillo y Paola Torres
Diseño: Lesley Pulido e Iván Gudiño
Edición: Gabriela Meneses
Contenido sonoro: Licia Vásquez
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