Más allá del discurso: la responsabilidad masculina frente a la violencia contra las mujeres y niñas

Escenario TlaxcalaDerechos HumanosMás allá del discurso: la responsabilidad masculina frente a la violencia contra...
- Advertisement -

El pasado 8 de marzo, como cada año, miles de mujeres en México salieron a las calles a exigir, denunciar, recordar a las víctimas y a resistir ante los diferentes tipos de violencias que viven todos los días. Se ha vuelto frecuente que en estas marchas aparezcan hombres que se nombran aliados de estas luchas, pero ¿qué tan real son estos hechos que se quieren mostrar como momentos para demandar igualdad?.

En realidad, lo que sucede con estos hombres que se aparecen en las marchas y que se quieren mostrar como aliados, es desviar la atención de las demandas que las mujeres tienen ante las situaciones de violencia que viven.

Bastaría con que los hombres trabajen en sus propias violencias para dejar de ejercerlas en lugar de salir a las calles semidesnudos, con leyendas en el cuerpo que digan “me callo para que ellas hablen”; tener sensibilidad ante la lucha que han dado las mujeres por décadas sería empezar por reconocer que la violencia se gesta en prácticas cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas: bromas sexistas, control disfrazado de cuidado, silencios cómplices frente a actitudes abusivas de otros hombres. Cada una de estas acciones alimenta un entorno donde la desigualdad se normaliza. 

Te recomendamos leer: Millonaria inversión, bajo impacto: fallan plantas de tratamiento de aguas residuales en el rescate del Zahuapan

- Advertisement -

En ese sentido, uno de los mayores retos es romper con la idea de que cuestionar estas conductas es una amenaza a la identidad masculina. Durante mucho tiempo, se ha enseñado que ser hombre implica dominar, no mostrar vulnerabilidad ni sensibilidad y mantener el control ante todo. Este modelo de hombre no solo afecta a las mujeres; también limita a los propios hombres, que aprenden a reprimir emociones y a validar su identidad a través del poder sobre otros.

Asumir la responsabilidad no significa cargar con culpas individuales por actos que uno no ha cometido. Significa, más bien, hacerse cargo del lugar que se ocupa dentro de una estructura desigual. Es preguntarse: ¿me río de comentarios que degradan a las mujeres? ¿Intervengo cuando un amigo provoca alguna violencia? ¿Reproduzco roles que colocan a las mujeres en posiciones subordinadas? Estas preguntas, aunque incómodas, son necesarias.

También te puede interesar

Gobierno local sí tiene margen para apoyar al campo en Tlaxcala: CEAT sobre las demandas de campesinos

La crisis de campo en Tlaxcala puede atenderse desde el gobierno local, faltan políticas públicas para fortalecer al agricultor y voluntad para hacerlo...

También implica pasar de la pasividad a la acción. No basta con no ser violento. Es necesario ser activo ante la violencia que daña a las mujeres, cuestionar, señalar, educar y, sobre todo, transformar prácticas cotidianas. Esto puede verse en decisiones concretas: repartir de manera equitativa las tareas del hogar, respetar la autonomía de las parejas, escuchar sin invalidar, y reconocer privilegios que históricamente han beneficiado a los hombres.

Otro punto clave es entender que el cambio no ocurre en aislamiento. Los hombres deben y necesitan hablar entre sí. Muchas veces, los espacios masculinos funcionan como lugares donde se refuerzan actitudes de control y para conservar los privilegios de poder. Transformarlos en espacios de reflexión y responsabilidad puede ser una herramienta poderosa para comenzar a desestructurar la violencia que viven las mujeres. Callar ante comportamientos violentos no es neutralidad; es complicidad.

Es importante reconocer que el cambio cultural es un proceso largo y complejo. No se trata de alcanzar una perfección inmediata, sino de sostener un compromiso constante. Habrá errores, resistencias y contradicciones, pero eso no puede ser excusa para la inacción. Ir más allá del discurso implica incomodarse, cuestionarse y actuar. La erradicación de la violencia contra las mujeres y niñas no será posible sin una participación activa de los hombres. No como aliados simbólicos, sino como agentes de cambio que están dispuestos a revisar críticamente su lugar en el mundo y a transformarlo.

 

Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local A.C.

- Advertisement -
spot_img

Lo más reciente

Lo más popular

1

Cultura Federal respalda y reconoce éxito de iniciativa de donación de libros en Zacatelco

Fueron 240 ejemplares los que se recaudaron para la Biblioteca Nicanor Serrano Zacatelco, Tlax. Concluyó con gran éxito la campaña de donación de libros en...

2

Saca en línea la cita en SECTE Tlaxcala para tu licencia de conducir, aquí

Tlaxcala, Tlax. A partir del próximo miércoles 19 de agosto, se abrirán dos módulos más para la expedición de licencias de conducir en Apizaco...

3

7 datos interesantes de Cacomixtle “el mamífero mitad gato” que habita en Tlaxcala

Tlaxcala es un estado rico en cultura, tradiciones, historia, flora, fauna y buena comida, por lo que en esta ocasión te traemos 7 datos...

Quizá te interese