En días
pasados, a través de WhatsApp y/o redes sociales, circuló un documento que se
desprendió del Segundo Encuentro Nacional de Subsecretarios de Educación Básica
del país (https://drive.google.com/file/d/1NVlfWHRlrOjcGKEnkxnIxM80fyho0c46/view). En éste, según dicho documento, se abordaron
“Los Contenidos de Nuevo Acuerdo Educativo” y, precisamente sobre este asunto
llamó la atención que, en su segunda página, apareciera el nombre del
Subsecretario de Educación Básica, Gilberto Guevara Niebla. Y digo que llamó la
atención porque, por más increíble que parezca, quien estuvo a tono con la
política educativa de Enrique Peña Nieto y Aurelio Nuño, fue precisamente quien
hoy se encuentra en esa Subsecretaría y, consecuentemente no se entiende del
todo, la serie de decisiones que se han tomado para el trabajo que se espera
desarrollen los docentes durante el ciclo escolar 2019-2020, y en lo sucesivo.
Me explico.
Como
sabemos, la reforma educativa de 2019 ha traído cambios en el escenario
educativo. Ciertamente, las leyes secundarias se encuentran en construcción;
sin embargo, como también sabemos, los ciclos escolares no pueden detenerse
nada más porque así se le ocurra a alguien y, en consecuencia, las decisiones
que la autoridad educativa en turno pueda tomar para estos ciclos, resultan
fundamentales para el logro de los objetivos educativos, siendo el más
importante: la formación, desarrollo y aprendizaje de los miles de alumnos que
se encuentran inscritos en las escuelas de México.
Con
este referente, y bajo el argumento de que “nos
encontramos en un periodo de transición curricular: cambios y oportunidad”;
la Secretaría de Educación Pública (SEP), tomó la decisión de modificar el acuerdo
12/10/17 mediante el cual se establece la aplicación del Plan y los Programas
de estudio en los grados 3º, 4º, 5º, y 6º de primaria; y 2º y 3º de secundaria.
A decir del documento que he referido, los cambios se refieren: “… a la necesidad de hacer un alto en el
camino para revisar a fondo, con la participación de los maestros y maestras,
una propuesta curricular que ha sido materia de controversia por muchos
sectores del magisterio, pero también a la obligación de atender el nuevo
acuerdo educativo plasmado en el artículo 3º constitucional… implica nuevos programas
de estudio y libros de texto…”, y finaliza, “en 3º, 4º, 5º, y 6º de primaria, y en 3º de secundaria, seguirá vigente
el plan de estudios 2011”. Mientras que la oportunidad que alude el citado
documento, refiere a: “la elaboración de
una nueva propuesta curricular alineada a los principios de la Nueva Escuela
Mexicana… lo cual requiere, tiempo para su valoración, trabajo con maestros e
investigadores, observación en las aulas”.
Aunado
a lo anterior, aunque parece una obviedad, no está demás señalar que, para el
caso de la educación preescolar, las educadoras y educadores, trabajarán con el
Plan y Programas de Estudio 2017; y lo mismo ocurrirá con 1º y 2 de primaria, y
1º y 2º de secundaria.
Vaya
situación es la que ha planteado la propia Secretaría de Educación en el país;
porque si bien es cierto que existe un cronograma para la construcción
colectiva del plan de estudios (de mayo de 2019 a agosto de 2021); éste, no
necesariamente refleja el proceso metodológico que habrá de seguir la
construcción de dicho plan. Se habla pues, de la participación de maestros y
maestras, así como también de investigadores, un consejo de expertos (¿quiénes
serán?), el organismo Coordinador del Sistema Nacional de Mejora Continua de la
Educación (con todas las vicisitudes que el proceso ha representado), además
del cuerpo directivo de la SEP pero, repito, no se habla del proceso que habrá
de considerarse para el diseño curricular y la forma en la que se procesará
toda la información que se desprenderá de las valoraciones, consultas y
observaciones en las posibles muestras seleccionadas.
¿Era
necesaria esta decisión en el ámbito estrictamente académico para la formación de
niños y niñas? Con seguridad habrá quien me responda afirmativamente, puesto
que la educación que esperan recibir esos niños tendría que estar “alineada”
con la Cuarta Transformación” que ha propuesto el Presidente de México; no
obstante, permítanme hacer un breve recordatorio: en 2017 se puso en marcha el
pilotaje del Modelo Educativo que el “peñismo” sembró en el Sistema Educativo
Mexicano (SEM) y, para el ciclo escolar 2018-2019, comenzó a implementarse en
todo el país. En verdad ¿los miles y miles de estudiantes tienen que pagar los
caprichos de los políticos en sus respectivos sexenios? Vaya, ¿estos niños se
lo merecen?, ¿no existe otro argumento que, por ejemplo, la misma investigación
podría aportar sobre el modelo educativo de Nuño y compañía, que nos lleve a
dilucidar qué aspectos se pueden retomar y qué otros se deben de replantear de
ese modelo, si es que fuera el caso? Caray, en reiteradas ocasiones, en este
mismo espacio y otros en los que tan amablemente me abren sus puertas para que
exprese mis ideas, he dicho y cuestionado que en el ciclo escolar 2017-2018 se
realizó el pilotaje del modelo educativo 2017, ¿cuáles fueron los resultados de
ese pilotaje?, ¿cuáles fueron las adecuaciones que se realizaron para su
implementación en 2018?, ¿alguien las conoce?
Ahora
bien, por lo que respecta al personal docente que, de nueva cuenta, tendrá que
adecuarse a las nuevas disposiciones oficiales, mucho puede decirse al
respecto. En este sentido las autoridades educativas, bien podrían comenzar con
informar a todos los profesores sobre los “cambios” y “oportunidades” que se
avecinan; además, de dar a conocer las disposiciones administrativas que
implicará trabajar con dos modelos educativos – además de trabajar en la
construcción de otro – porque, si de algo saben los profesores, es de los
constantes “cambios” y “oportunidades” que de la noche a la mañana surgen para
elaborar la planificación de las sesiones, la planeación de las actividades
escolares, la construcción de las rutas de mejora, la evaluación de los
estudiantes; en fin, de todo aquello que le significa y nos significa el
quehacer docente continuo y permanente. En verdad, ¿sería mucho pedir que se
estableciera una política educativa transexenal que direccionara el camino que
tendría que seguir la educación en México?
Necesario
es pues, pensar y repensar las decisiones que se toman en la Secretaría de
Educación, porque si no mal recuerdo, esa misma gente que hoy se encuentra en
la SEP, alguna vez formó parte del desaparecido Instituto Nacional para la
Evaluación de la Educación (INEE), organismo que también participó en el diseño
curricular del modelo 2017 con ciertas atribuciones y de las cuales, se dijo,
serían para cualquier plan de estudios que la Secretaría elaborara en lo
sucesivo (file:///C:/Users/lalit/Downloads/Acuerdo%2012-10-17%20Plan%20y%20Programas%20de%20Estudio%20de%20la%20EB%20Aprendizajes%20Claves.pdf). Entonces, ¿el INEE sigue presente en la
política educativa nacional?, ¿por qué su desaparición entonces?
Al
tiempo.