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Tlaxcala, el nacionalismo y la supuesta traición

Antes de la llegada de los europeos a Mesoamérica, no existe y no puede haber un concepto de Estado y de Nación como el que hoy se entiende. Conceptos que en Europa tardaron en madurar varios siglos, desde fines de la Edad Media hasta el siglo XIX. En el Viejo Continente, tras el medievo donde la concepción del Estado era otra, la soberanía recaía en el Rey o algún noble, y el vulgo se sentía más cristiano o musulmán, hasta desarrollarse un tránsito complejo que culminó con el establecimiento de símbolos como la bandera y un territorio que les imprimía una identidad nacional, así, los europeos comenzaron sentirse franceses, españoles, ingleses o portugueses.

Por tanto, no es factible pensar que el actual México nació desde el surgimiento del Excan Tlatoloyan, forjado entre Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, que sí formaron un Estado poderoso. La falacia de que los tlaxcaltecas son «traidores» por su colaboración con las huestes de Hernán Cortés por sí misma se diluye ante la crítica de la historia. Antes de 1519 los mesoamericanos lograron crear destacadas organizaciones que formaron Estados, algunos conformados por un consejo de ancianos y albergó una gran variedad de grupos étnicos como se ha sugerido en el caso de Teotihuacán, o entidades más minúsculas que bien pueden llamarse ciudades-estado o señoríos (algunas no lograron tener mayor extensión territorial que unos cuantos kilómetros a la redonda) como Lambityeco, Palenque o Cholollan. Incluso, hubo estructuras gubernamentales menos complejas constituidas por aldeas, como se sugiere el caso de Tecoac. En el posclásico, según los estudios de Alfredo López Austin y Leonardo López Luján, los Estados mesoamericanos más fuertes se conformaron al unirse a manera de federación tres o más ciudades-estado, surgiendo el concepto «Tlatoloyan» (Tribunal o Sede de un tribuno) como el caso de la famosa Triple Alianza (Tenochtitlan-Texcoco-Tacuba) del centro de México, o de Michoacán (Ihuatzio-Pátzcuaro-Tzintzuntzan) o Tlaxcallan (Ocotelulco-Tizatlan-Tepetipac-Quiahuixtlan). El Tlatoloyan daba autonomía de resolución a los problemas propios de la ciudad pero en materia de política exterior actuaban coordinadas con sus aliadas. Quizá valga la pena decir que eran algo así como “países independientes”. Otras ciudades-estado más débiles podían sobrevivir relativamente autónomas si se encontraban en zonas periféricas o podían establecer buscaban alianzas con entidades más fuertes, o simplemente caían sometidas a Tlatoloyan más consolidados. Tlaxcala era un Estado que buscaba sobrevivir ante el vigor expansionista de la Triple Alianza y cuando tuvo la oportunidad de librarse de los mexicas, no dudaron en pactar con Cortés.

¿Y los pueblos indígenas se identificaban como nación? Si bien algunas crónicas del siglo XVI emplean el vocablo “nación”, no es tan sencillo de aplicar y quienes escribieron tales documentos ya venían permeados de la cultura hispánica. Los pueblos mesoamericanos solían identificarse con algún antepasado –comúnmente deificado- que permitió construir conceptos como calpulli y altépetl (empleando por el momento meros términos nahuas), una ocupación económica, quizá hasta la lengua (y eso habría que retomarlo con cuidado), y estos elementos grosso modo, generaban identificación. La unión de varios calpultin podían constituir un altépetl (agua y cerro) es decir una población la cual tenía la posibilidad de estructurar una ciudad como Teotihuacán o Tenochtitlan. Es entonces que una idea de nacionalismo, o de mexicanidad, no es un concepto adaptable a una realidad como la europea.

Esto permite establecer, para el caso de Tlaxcala, que NO hubo traición, sólo fue política exterior entre señoríos distintos y rivales. Vale la pena destacar los siguientes puntos:

1.- Al final, la conquista de Tenochtitlan fue una compleja colaboración de señoríos que estaban hartos de los mexicas (como Tlaxcala y demás), y de un puñado de españoles. Cortés supo capitalizar los rencores.

2.- Los antiguos señoríos sometidos a la Triple Alianza como Cempoallan, se levantaron en armas contra sus odiados opresores cuando tuvieron la oportunidad.

3.- Texcoco, aliado vital de Tenochtitlan SÍ traiciona a Tenochtitlan, y en específico, la decisión la toma la nobleza acolhua, la cual tenía fuertes razones para hacerlo, sobre todo la injerencia de los tlatoque mexicas, que establecieron en el trono texcocano a príncipes afines a sus planes.

4.- Michoacán, rival acérrimo de Tenochtitlan, al saber de la llegada de los españoles, niega su ayuda y despide sin mayor esperanza a la embajada enviada por Motecuzoma II. Luego, caída Tenochtitlan, los señores purépechas se rinden sin pelear y se hicieron vasallos del monarca hispano.

5.- Tlaxcala si bien rindió vasallaje a España (no fue una alianza entre iguales como suele suponerse), gozó de ciertos privilegios (no siempre respetados) al ser contada como triunfadora en la guerra de conquista.

6.- Hubo señoríos que resistieron con gran tenacidad a la infiltración española que contó en varias ocasiones a tropas de Tlaxcala y ¡de México! (sobre todo en Zacatecas o en Centroamérica).

Por tanto, no se puede trasladar la idea de Nación y dar campanadas de nacionalismo en el México Prehispánico. La historiografía decimonónica en algún momento intentó vincular a México-Tenochtitlan con la nación mexicana recién independizada, pero la República Mexicana, o si se prefiere los Estados Unidos Mexicano, tuvo su génesis después de 1810 como Estado, marcando territorios que estuvieron fuera de la órbita expansionista de los belicosos mexicas (Chihuahua o Campeche), pero inmersa en un concepto de nacionalismo criollo nacido en el siglo XVIII de pensadores novohispanos, que no es lo mismo a un nacionalismo mexicano, éste tuvo que lidiar con la idea de matria antes… si no me creen pregunten a Texas y a Yucatán y sus intentos separatistas Escenario Tlaxcala no recibe dinero por convenios oficiales y no pretendemos hacerlo. Necesitamos de ti que eres parte de esta comunidad de lectores. Suscríbete a nuestro ejército de guerreros y luchemos juntos por más periodismo independiente y contra la desinformación.

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