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Tras casi 11 años al frente de Cacaxtla-Xochitécatl, la arqueóloga Yajaira Gómez denuncia que fue cesada después de señalar actos de violencia laboral, hostigamiento institucional y violencia de género presuntamente ejercidos por el titular del Centro INAH Tlaxcala, José Vicente de la Rosa Herrera.
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Tlaxcala, Tlax. La arqueóloga Yajaira Gómez, quien hasta el pasado 28 de mayo se desempeñó como responsable de la Zona Arqueológica de Cacaxtla-Xochitécatl, denunció haber sido víctima de violencia laboral, hostigamiento institucional y conductas presuntamente constitutivas de violencia de género en el ámbito laboral por parte de José Vicente de la Rosa Herrera, titular del Centro INAH Tlaxcala.
La exfuncionaria sostiene que su cese es consecuencia directa de las denuncias que presentó contra el funcionario ante instancias internas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Según su testimonio, las diferencias laborales que surgieron entre ambos a partir de 2023 escalaron hasta convertirse en una serie de actos de persecución administrativa, descalificación profesional e invisibilización de su trabajo, situación que denunció formalmente mediante el expediente CE-INAH-015-2024. Gómez afirma que sus señalamientos no fueron atendidos oportunamente por las instancias responsables y que las decisiones adoptadas por funcionarios involucrados en el proceso terminaron por profundizar el conflicto hasta derivar en su salida del cargo.
Yajaira Gómez ingresó al INAH en junio de 2015 tras obtener la plaza mediante un concurso nacional del Servicio Profesional de Carrera, proceso en el que compitió con diversos aspirantes y resultó seleccionada con base en criterios de evaluación académica, experiencia profesional y méritos técnicos. Desde entonces estuvo al frente de la Zona Arqueológica de Cacaxtla-Xochitécatl, donde desarrolló proyectos de investigación, difusión cultural y vinculación comunitaria.
Su separación ha generado preocupación entre organizaciones civiles, colectivos culturales y actores comunitarios que colaboraban con la zona arqueológica. Entre ellos, el Centro Fray Julián Garcés, el Colectivo de Estudios sobre el Patrimonio Biocultural de Morelos, el Museo Comunitario San José Atoyatenco y el colectivo LEENCO, cuyos integrantes han manifestado públicamente su respaldo a la arqueóloga y su preocupación por el impacto que su salida podría tener en proyectos culturales y comunitarios desarrollados en la región.
Expediente CE-INAH-015-2024: la denuncia contra José Vicente de la Rosa Herrera
De acuerdo con la arqueóloga, el conflicto comenzó en 2023 durante los trabajos relacionados con el Museo de Sitio de Xochitécatl. A partir de entonces, asegura, comenzaron desacuerdos con José Vicente de la Rosa Herrera respecto al reconocimiento institucional de las actividades desarrolladas desde la zona arqueológica.
«Empezó una invisibilización sistemática de nuestro trabajo. Las actividades que organizábamos desde aquí no recibían difusión institucional, pero sí había una exhibición constante de aspectos de mi desempeño profesional»
Frente a lo que consideró un patrón de hostigamiento laboral, Gómez presentó una denuncia ante el Comité de Ética del INAH, registrada bajo el expediente CE-INAH-015-2024, donde expuso actos de violencia laboral, descalificaciones públicas, exclusión institucional y un trato diferenciado respecto de otros funcionarios.
No obstante, para Yajaira Gómez, la violencia laboral denunciada no puede analizarse únicamente como un conflicto administrativo. Sostiene que existe un componente de género porque, según afirma, las principales afectadas por las medidas de hostigamiento fueron mujeres que ocupaban cargos estratégicos dentro del Centro INAH Tlaxcala.
En esa línea, Gómez señaló que la salida de la entonces responsable del área jurídica, Patricia del Carmen Báez Portillo, ocurrió el mismo día en que ella fue notificada de su cese. A su consideración, ambos casos forman parte de un patrón que afecta particularmente a mujeres que ocupaban cargos de responsabilidad dentro del Centro INAH Tlaxcala.
«Solo a nosotras nos daban ese trato. Había otros jefes de área y no observábamos la misma conducta hacia ellos. Por eso sostengo que existe una dimensión de género en lo que vivimos»
La exfuncionaria afirmó que dentro de la institución existen antecedentes de inconformidades por presuntos actos de hostigamiento laboral hacia trabajadoras. De acuerdo con su testimonio, algunas empleadas de base tuvieron que recurrir a representación sindical para frenar situaciones que consideraban indebidas, hechos que, sostiene, permiten entender que su caso no se trata de un episodio aislado.
Aunado a ello, Gómez compartió a este medio de comunicación, que solicitó apoyo psicológico al propio instituto debido al desgaste emocional derivado de la situación. Entre las evidencias presentadas se encuentran reportes relacionados con agotamiento emocional, estrés y afectaciones a su salud mental. Sin embargo, no hubo una respuesta efectiva por parte de la institución.
Tras presentar la denuncia, Gómez asegura que comenzó una serie de acciones administrativas en su contra, caracterizadas por auditorías, revisiones y requerimientos constantes relacionados con la operación de la zona arqueológica, las cuales considera parte de una estrategia de persecución institucional.
«Todos los días era la sensación de que me iban a correr. Era una persecución constante. Parecía que me estaban cazando. En 2025 me la pasé defendiéndome administrativamente»
Pese a esa persecución, Gómez señaló que nunca se opuso a la fiscalización de su trabajo, incluso su desempeño fue evaluado por el Órgano Interno de Control de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno. Según explicó, dicho procedimiento concluyó sin responsabilidades administrativas en su contra y únicamente derivó en recomendaciones.
Un cese sin explicaciones y una entrega bajo vigilancia
La mañana del 28 de mayo, Yajaira Gómez acudió a una reunión de trabajo relacionada con proyectos que se encontraban en desarrollo para la Zona Arqueológica de Cacaxtla-Xochitécatl. Sin previo aviso, durante ese encuentro le dieron a conocer que dejaría el cargo.
La arqueóloga asegura que la decisión le fue comunicada sin que se le entregara el expediente correspondiente, las pruebas que sustentaran la medida o información detallada sobre el procedimiento que derivó en su separación del cargo. Asimismo, sostiene que nunca fue notificada formalmente sobre el inicio o desarrollo de una investigación en su contra, por lo que cuestiona la legalidad y transparencia del proceso.
«Me notificaron el cese, pero no me entregaron la investigación, ni las pruebas, ni las fechas de inicio del procedimiento. Me dijeron que tenía que ir a la Ciudad de México para revisar mi expediente»
Gómez también denunció que, tras ser notificada de su cese, el proceso de entrega-recepción que vivió junto a Patricia Báez; se desarrolló bajo una constante vigilancia por parte de personal enviado por el Centro INAH Tlaxcala. Según su testimonio, varios funcionarios permanecieron supervisando sus movimientos mientras realizaba la entrega de documentos, oficinas y bienes institucionales, una situación que calificó como intimidatoria y desproporcionada.
Comunidades y trabajadores reconocen el trabajo de Yajaira Gómez, quien a impulsado desde Cacaxtla-Xochitécatl
La salida de Yajaira Gómez también provocó preocupación entre actores comunitarios y trabajadores vinculados a la Zona Arqueológica de Cacaxtla-Xochitécatl, quienes destacan el trabajo realizado durante casi once años al frente del complejo arqueológico.
Javier Delgadillo Osorno, expresidente de comunidad de San Francisco Tequixcatla (2021-2024), aseguró que Gómez impulsó proyectos que acercaron la arqueología y la cultura a espacios públicos y educativos. Destacó que exposiciones, actividades y procesos de divulgación permitieron que habitantes y jóvenes se apropiaran de un patrimonio que durante años percibieron como distante.
Delgadillo afirmó que gran parte de los proyectos se desarrollaron mediante gestión y colaboración comunitaria, pese a las limitaciones presupuestales. Además, sostuvo que durante el tiempo que trabajó con la arqueóloga nunca observó conductas irregulares, sino una constante disposición para construir proyectos colectivos y fortalecer el tejido comunitario.
Al respaldo comunitario se sumó el de trabajadores vinculados a la zona arqueológica, quienes solicitaron mantener el anonimato. De acuerdo con sus testimonios, Gómez impulsó una renovación museográfica basada en criterios de inclusión, accesibilidad y perspectiva de género, incorporando herramientas para personas con discapacidad visual, espacios para exposiciones temporales y nuevas formas de interacción con el patrimonio.
Las fuentes consultadas coincidieron en que durante su gestión se mantuvo una actividad constante en Cacaxtla y Xochitécatl mediante exposiciones, conferencias y actividades educativas. Asimismo, señalaron que su salida representa una pérdida para diversos proyectos culturales, comunitarios y de divulgación que permanecían en desarrollo.
Por su lado Gómez presentó una nueva denuncia administrativa contra José Vicente de la Rosa Herrera ante el Órgano Interno de Control, en la que solicitó que los hechos denunciados sean analizados bajo una perspectiva de género. La exresponsable de Cacaxtla-Xochitécatl sostiene que el conflicto laboral que derivó en su cese no puede entenderse sin considerar los antecedentes de hostigamiento, descalificación e invisibilización que asegura haber enfrentado durante los últimos años.
Asimismo, informó que las denuncias y procedimientos relacionados con su caso serán revisados por áreas centrales del Instituto Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México. De acuerdo con su testimonio, el seguimiento de las investigaciones ya no quedará bajo la competencia del Centro INAH Tlaxcala, sino de instancias nacionales encargadas de analizar los señalamientos y determinar las acciones correspondientes.
Durante la entrevista, la arqueóloga precisó que sus señalamientos no están dirigidos contra el conjunto del Instituto Nacional de Antropología e Historia, institución en la que desarrolló gran parte de su carrera profesional, sino contra decisiones y actuaciones de funcionarios específicos que participaron en el procedimiento que derivó en su separación del cargo.
Hasta el cierre de esta edición, el Centro INAH Tlaxcala no había emitido un posicionamiento público respecto a las acusaciones realizadas por la exresponsable de la Zona Arqueológica de Cacaxtla-Xochitécatl.
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