Tlaxcala, Tlax.- El costo de la vivienda en Tlaxcala registra uno de los incrementos más altos del país durante 2025, en un contexto donde los créditos hipotecarios muestran una disminución en su colocación. El valor por metro cuadrado crece tanto en vivienda económica-social como en la media-residencial, impulsado por un mercado que modifica su perfil y por la llegada de nuevos compradores provenientes de otros estados.
De acuerdo con los registros de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), el metro cuadrado de vivienda económica-social en Tlaxcala superó los 11 mil pesos por primera vez este año. En el primer trimestre de 2025 se ubicó en 11,480 pesos, en el segundo en 11,713 pesos y en el tercero llegó a 11,805 pesos.
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— Infonavit (@Infonavit) December 10, 2025
En 2021 el valor rondaba entre 9,735 y 11,201 pesos por metro cuadrado; para 2025 ascendió a 12,500 pesos en el primer trimestre, 12,803 pesos en el segundo y 13,070 pesos en el tercero.
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En la Zona Metropolitana Puebla-Tlaxcala, el aumento anual llegó a 8.6%, convirtiéndola en la quinta región con mayor encarecimiento del país.
De acuerdo con Erick Minor, delegado de Canadevi Tlaxcala, el alza está relacionada con la llegada de compradores externos interesados en vivienda de mayor precio, lo cual modifica los promedios estatales sin que necesariamente aumente la demanda total.
En entrevista para Escenario Tlaxcala, Josefina Huerta, asesora inmobiliaria explicó que el aumento de precios ya supera la capacidad crediticia de muchos trabajadores.
“Si un trabajador podía adquirir una casa de un millón, con el incremento ya no le alcanza para la vivienda que tenía considerada”, señaló.
De acuerdo con Josefina, los créditos hipotecarios —ya sea de Infonavit, Fovissste o esquemas bancarios— se otorgan según el salario y la edad del solicitante. Sin embargo, el encarecimiento afecta la posibilidad de compra aún cuando las personas cuentan con precalificación vigente.

Tlaxcala registró un aumento nominal cercano al 14.7%, cifra superior al promedio nacional reportado por SHF, lo que agrava esta diferencia entre capacidad crediticia y valor de mercado.
Josefina explicó que el tipo de vivienda que está quedando fuera del alcance de compradores locales es la ubicada en fraccionamientos con acabados semirresidenciales o con mejor ubicación dentro de la ciudad. Agregó que los municipios más buscados para adquirir vivienda son Apizaco y Tlaxcala capital, y señaló que este interés responde a necesidades proyectadas a mediano plazo.
“Los trabajadores quisieran una vivienda más grande o en zonas más estratégicas, pero con el salario ya no les alcanza y deben buscar en zonas más alejadas o menos urbanizadas”, dijo.
También señaló que, pese al incremento en el costo de materiales y en el tamaño promedio de las viviendas nuevas, el poder adquisitivo local continúa siendo uno de los más bajos del país. Por su parte, de acuerdo con datos del Gobierno de México, el salario promedio mensual en el primer trimestre de 2025 fue de $5,380.00.
Una de las alternativas para acceder a las viviendas es el aumento en la modalidad de créditos compartidos. Misma que permite compensar parcialmente el incremento de precios, aunque no resuelve las limitaciones estructurales del mercado. Josefina señaló que, aunque Infonavit ha ampliado modalidades de acceso, también ha endurecido requisitos y trámites, lo que genera desánimo entre compradores.
“Ahora dos personas pueden unir sus créditos, no necesariamente parejas casadas: pueden ser amigos, primos o familiares. Eso les permite incrementar el monto y acceder a una vivienda”, explicó Josefina.
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Sin embargo, refirió que la reducción de acceso a viviendas también responde a la exigencia de regularizar escrituras antes de vender una vivienda, lo que implica costos adicionales para las personas, quienes en ocasiones no continúan con el proceso.
Explicó que la valoración depende del poder adquisitivo y las oportunidades económicas de cada estado. Por lo que una posible vía para estabilizar los precios sería una reducción en los costos de materiales de construcción, lo que permitiría desarrollar viviendas más amplias para familias de entre cuatro y seis integrantes. Lo anterior, debido a que las viviendas que actualmente se construyen no satisfacen las necesidades que las familias demandan, así como el número de integrantes.

El modelo de construcción masiva de vivienda que comenzó a expandirse en México desde el año 2000 se ha consolidado como un éxito económico para desarrolladoras y fondos públicos, pero también como un profundo fracaso social. Así lo señala Luis Alberto Salinas Arreortua, investigador del Instituto de Geografía de la UNAM, quien menciona que las condiciones de vida de quienes adquieren un crédito hipotecario se han deteriorado en lugar de mejorar. Para el especialista, es urgente replantear la vivienda desde una lógica distinta: dejar de verla como mercancía y recuperar su valor de uso, es decir, su función social y habitacional.
Aunque las estrategias del gobierno estatal y federal buscan ampliar el acceso a la vivienda en Tlaxcala, la urbanista ambiental Dafne Lucina Borromeo Badillo sostiene que la apuesta por este tipo de viviendas que se implementan, no garantiza dignidad ni inclusión. Diversos casos en el país han demostrado —explica— que estos modelos habitacionales, lejos de facilitar el acceso, terminan excluyendo a amplios sectores de la población.
Borromeo Badillo recalca que la vivienda es un derecho fundamental y que el Estado tiene la obligación de asegurar su acceso de manera adecuada. No obstante, afirma que en Tlaxcala, como en el resto del país y gran parte de Latinoamérica, persiste una crisis habitacional que supera las tres décadas y que aún no encuentra solución estructural.

