Imagina un lienzo que no solo marca caminos, sino que late con la memoria de un pueblo que cruzó valles y libró batallas para encontrar su hogar. El Códice de Huamantla es ese documento excepcional: una obra del siglo XVI donde la mitología, la cartografía y la resistencia se funden para narrar cómo los otomíes transformaron el paisaje al pie de la montaña Matlalcuéyetl en su territorio eterno. Este tesoro pictográfico es, en esencia, la declaración de orgullo de una cultura que supo ser frontera y corazón de la provincia tlaxcalteca.
La gran peregrinación: Un viaje bajo la protección del fuego
El corazón de la pintura, y el tema que ocupa el espacio central, es la travesía épica de los otomíes. No fue un simple desplazamiento, sino un movimiento sagrado guiado por la voluntad divina y la pericia de sus líderes.
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Desde Chiapan hasta el oriente: El códice registra el largo camino emprendido desde Chiapan (en el actual Estado de México) hasta la zona de Huamantla durante el periodo Posclásico.
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Guías divinos: La marcha no fue solitaria; los peregrinos avanzaron bajo el amparo de Xochiquétzal y de Otontecuhtli, el señor de los otomíes y del fuego, cuya presencia garantizaba la supervivencia del grupo.
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Huellas en el tiempo: La trayectoria está marcada por la clásica iconografía mesoamericana de huellas de pies, conectando lugares sagrados. Un detalle fascinante es la representación de Teotihuacan: las pirámides aparecen cubiertas de vegetación, señal de su abandono, junto al mito nahua del nacimiento del sol.
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La resistencia en Atlancatepec: El camino no estuvo exento de conflictos. La batalla de Atlancatepec, donde los migrantes se enfrentaron a otros defensores de la frontera, se simboliza con el atl-tlachinolli (la trenza de agua y fuego), la metáfora mesoamericana por excelencia para la guerra.
Cuauhmantla: El lugar donde se extiende el bosque
Cuando los peregrinos finalmente llegaron a las faldas de la montaña hoy conocida como La Malinche, fundaron Cuauhmantla. El códice captura la geografía y la organización social de este nuevo asentamiento con una precisión poética.
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Toponimia visual: La representación de Huamantla incluye una montaña habitada por un venado, una serpiente y una flora diversa, elementos que explican su nombre original: «donde se extiende el bosque».
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Los cuatro barrios: El asentamiento se dividió en cuatro secciones principales, representadas por casas y sus respectivos jefes. Entre estos líderes destacan personajes con nombres tan evocadores como Señor Buitre Real (Cozcacuauhtli) y Señor Pavo (Huexolotzin), cada uno identificado por su glifo onomástico y una flor emblemática.
Guerreros de frontera: El choque con el mundo español
En la parte superior del códice, una mano distinta —posiblemente en el año 1592— añadió las escenas de la conquista y la vida colonial. Aquí, el documento se convierte en un registro de valentía y adaptación frente a los invasores europeos que llegaron en 1519.
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La Batalla de Tecóac: Como guardianes de las fronteras tlaxcaltecas, los otomíes de Huamantla fueron los primeros en enfrentar a las tropas de Hernán Cortés. La pintura muestra la crudeza del combate en Tecóac, con guerreros heridos frente a españoles como Pedro de Alvarado, reconocible por su barba rojiza.
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El nuevo orden: Tras la caída de Tenochtitlan (ciudad que los peregrinos evitaron originalmente), el códice muestra la transición hacia la vida colonial. Se observan los tributos entregados a la Corona: pavos, huevos, collares de turquesa y forraje para los caballos.
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La fe franciscana: El documento también rinde homenaje a la llegada de la nueva religión, mostrando la iglesia, el monasterio y la figura de Fray Pedro Meléndez, quien inició estas construcciones hacia 1570.
Información útil para tu visita
Si deseas conectar con este legado histórico en tu próximo viaje a Huamantla, toma en cuenta estas recomendaciones:
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Ubicación: Huamantla se encuentra al oriente del estado de Tlaxcala, aproximadamente a 45 minutos de la ciudad de Tlaxcala.
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Qué visitar: Aunque los fragmentos originales del códice se encuentran bajo resguardo del Museo Nacional de Antropología e Historia, puedes visitar una copia en el Museo de la Ciudad de Huamantla e ir el Convento Franciscano para entender el contexto en el que fue creada la obra.
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Especialidad local: No dejes de observar los glifos toponímicos en la arquitectura y monumentos locales; muchos de ellos están inspirados directamente en la iconografía de este códice.
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Recomendación de experto: Visita el municipio durante las festividades de agosto para ver cómo la herencia de los «guerreros del bosque» se mantiene viva en el arte efímero de las alfombras y tapetes.
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