Tlaxcala, Tlax. El Consejo Empresarial Agroalimentario del Estado de Tlaxcala presentó el informe de actividades 2025 y el plan de trabajo 2026 el pasado 23 de enero en Apizaco, Tlaxcala, donde señalaron que el sector agropecuario se consolida como uno de los pilares de la economía nacional.
En regiones como Tlaxcala, esta industria no solo genera más de 86 mil empleos directos, sino que representa el 12 % del empleo formal, con un impacto que alcanza distintos sectores de la economía local. Sin embargo, advirtieron que el desafío actual para los productores va más allá de la siembra, por lo que hicieron un llamado a dejar de ser únicamente productores y convertirse en transformadores que generen valor agregado, con el objetivo de que el campo continúe aportando más del 25 % del producto interno directo.

«Hoy el campo aporta más del 25% del Producto Interno Directo. Hemos logrado que 86 mil empleos directos tengan una base sólida en la organización empresarial y la coordinación con el gobierno» – Luis Alberto López Lópezes el Presidente del Consejo Empresarial Agroalimentario del Estado de Tlaxcala (CEAT)
En el ámbito internacional, señalaron que el panorama presenta retos estratégicos ante la dependencia comercial con Estados Unidos, país al que se destina el 80% de las exportaciones. Frente a las tensiones y la postura de los socios comerciales del norte, indicaron que México ha optado por una estrategia de diversificación, buscando abrir mercados en Japón y otras regiones de Asia.
«Decirles que esto es por ustedes, para ustedes, y que todo lo que hagamos es por el bien de nuestros productores, por el bien de nuestros empresarios, por el bien de nuestras industrias, por el bien del campo mexicano. – Luis Alberto López López, presidente del Consejo Empresarial Agroalimentario del Estado de Tlaxcala (CEAT)
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También mencionaron que, aunque se prevé una renegociación del Tratado de Libre Comercio, prevalece un clima de tranquilidad, al considerar que la región de Norteamérica es una de las más autosuficientes del mundo, además del manejo de las relaciones exteriores por parte de la presidencia.
Para 2026, el liderazgo del sector enfatizó la importancia del relevo generacional, e instó a las familias a involucrar a sus hijos en la toma de decisiones para transformar el campo con nuevas visiones. Indicaron que el trabajo del consejo se basa en la coordinación entre productores y gobierno, y reconocieron el esfuerzo de quienes, pese a barreras como el idioma o dificultades personales, logran colocar productos mexicanos en mercados internacionales.
Las intervenciones coincidieron en señalar que el campo mexicano atraviesa una crisis estructural, caracterizada por el abandono institucional, la falta de apoyos efectivos, la desigualdad en la competencia internacional y el alejamiento de las nuevas generaciones de las actividades agrícolas.

En ese contexto, se reconoció al sector agropecuario como generador de empleo, arraigo comunitario y estabilidad social, aunque actualmente enfrenta una “tormenta perfecta” derivada de la caída de precios internacionales, el cambio climático, el encarecimiento de insumos y problemas de inseguridad y control del crimen organizado en rutas y transporte.
Uno de los principales señalamientos fue la desventaja de los productores de granos, quienes compiten con países como Estados Unidos y Brasil, que destinan miles de millones de dólares en subsidios, mientras que en México los apoyos son insuficientes o carecen de resultados medibles. Advirtieron que, pese a la asignación de recursos públicos al campo, no existe claridad sobre su destino ni sobre sus impactos, lo que se refleja en una menor autosuficiencia alimentaria y una mayor dependencia del extranjero.

Por otro lado, se expuso que el modelo actual mantiene a los pequeños productores en condiciones de pobreza, ya que con superficies promedio de dos hectáreas y bajos rendimientos, los ingresos resultan insuficientes para garantizar una vida digna. Ante ello, se planteó la necesidad de innovación tecnológica, el uso de semillas mejoradas y cambios en las prácticas productivas, al advertir que sin estas transformaciones el abandono del campo continuará.
Otro eje recurrente fue la desconexión entre quienes diseñan políticas públicas y la realidad del campo, ya que señalaron que muchos funcionarios carecen de experiencia directa en actividades agrícolas, lo que deriva en estrategias poco efectivas. Esta falta de políticas integrales, indicaron, ha profundizado el desencanto de los jóvenes, quienes no ven en el campo una opción viable para construir un proyecto de vida.

Finalmente, el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) y los consejos estatales señalaron que solo mediante la organización, la coordinación interinstitucional y el trabajo conjunto entre productores, industria y Estado será posible revertir la crisis del campo mexicano.

