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Las construcciones de género favorecen la explotación sexual de mujeres y niñas

El ser mujer u hombre en la sociedad implica echar una mirada a la construcción social que se ha venido sosteniendo, aceptando y practicando por varios años. Se enseña que los niños son los fuertes, no lloran, se pelean, son proveedores, reprimen emociones (dolor o tristeza), quienes toman decisiones; a las niñas se les enseña a ser dependientes, buscar su príncipe azul quien la amara para toda la vida, se les permite mostrar sus emociones como llorar o estar tristes, se les designa el cuidado de los hijos y las labores de la casa.

Estas tareas denominadas estereotipos, dominan y condicionan la forma de ser mujer y hombre, influyendo en todos los espacios en que nos relacionamos, la familia, la escuela y el trabajo, trayendo como consecuencia la violencia de género, algunas tan graves como la explotación sexual de mujeres y niñas.

Los tratantes Tlaxcaltecas han sabido aprovechar estas construcciones sociales, crean el modelo de hombre exitoso como aquel que posee casas, autos, ropa, dinero y mujeres, idea que siembran en los niños y adolescentes generar aceptación de los tratantes y para asegurar su reproducción social; por otro lado, se valen del amor romántico como mecanismos de enganche y control de mujeres y niñas.

Estas construcciones sociales aportan en los hombres ideas falsas sobre el ejercicio de su sexualidad, generan discursos y crean justificaciones para el ejercicio impuesto de la sexualidad, por ejemplo, que tenemos “necesidades sexuales”, colocándolas casi en un nivel de necesidades vitales. Este pensamiento provoca en gran medida la demanda de mujeres y niñas que son tratadas en lugares de explotación como bares, tables, por mencionar algunos.

Siendo que estas ideas son construidas y creadas por los hombres y para el privilegio de los hombres, es importante reconocer que pueden ser modificadas, esto implica la voluntad de diversos actores y la aplicación de planes y programas que vayan desestructurando las ideas que violentan y dañan a las mujeres.

Bajo este tenor el gobierno del estado de Tlaxcala ha dejado mucho que desear en la activación de mecanismos o políticas públicas de prevención, debido a que ha sido omiso en la aprobación del Programa Estatal contra la Trata de personas, el cual contiene elementos para la prevención implementada desde las escuelas, lo que permitiría dar atención a uno de los sectores más vulnerables como son los adolescentes, ya en otros artículos hemos compartido que es la etapa donde se gesta la idea de ser consumidores de cuerpos de mujeres o se va incorporando la idea de ser tratantes.

Es urgente la implementación de políticas públicas que generen en los hombres reflexión sobre el ejercicio de la sexualidad y que contribuyan a generar transformación respecto a los privilegios que tenemos, que nos permita transitar a la vivencia de una masculinidad que aporte un trato igualitario, que no violente, ni someta a las mujeres a la explotación sexual.

Como sociedad es necesario reconocer que las mujeres y niñas que están siendo tratadas no están porque lo decidieron libremente o porque optaron para tener dinero fácil y rápido, es resultado de un gobierno que no ha garantizado los derechos, como trabajo digno, vivienda, educación y que ha permitido que se continúen reproduciendo construcciones sociales que trata diferente a mujeres y hombres, que permiten violentarlas, violarlas, asesinarlas, desaparecerlas o explotarlas sexualmente. Escenario Tlaxcala no recibe dinero por convenios oficiales y no pretendemos hacerlo. Necesitamos de ti que eres parte de esta comunidad de lectores. Suscríbete a nuestro ejército de guerreros y luchemos juntos por más periodismo independiente y contra la desinformación.

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