Tlaxcala, Tlax. La tarde del jueves 29 de abril, pobladores del municipio de Papalotla cerraron la vía corta Tlaxcala-Puebla para denunciar una crisis ambiental y sanitaria provocada por las descargas de aguas residuales municipales e industriales provenientes de San Cosme Mazatecochco, las cuales atraviesan barrancas, comunidades y zonas habitacionales, afectando directamente la salud, el entorno y la vida cotidiana de cientos de familias del sur del estado.
La movilización, encabezada por vecinos, madres de familia, representantes comunitarios y autoridades municipales, respondió a meses de inconformidad por una problemática que, de acuerdo con testimonios ciudadanos, se agravó desde noviembre de 2025, cuando el flujo de aguas contaminadas aumentó considerablemente. Desde entonces, habitantes han vivido entre olores insoportables, residuos textiles, contaminación visible y afectaciones respiratorias.

“No podemos abrir ventanas ni puertas por el olor, no podemos respirar tranquilos. Esto ya no es solamente un problema de drenaje, es una emergencia sanitaria y ambiental”, denunció Ángeles Rugerio, originaria de Panzacola e integrante del Grupo Cihuatl, quien ha acompañado la organización vecinal frente a esta problemática.
Aunque la contaminación en la zona tiene décadas, pobladores señalaron que la situación empeoró drásticamente tras la llamada “rehabilitación” de la planta de tratamiento de aguas residuales de Mazatecochco, infraestructura que opera mediante una tasa de oxidación y que, según denunciaron, se encuentra tecnológicamente obsoleta, esto pese a que a diciembre de 2025 fue rehabilitada.
De acuerdo con la placa oficial colocada en la obra, el municipio informó la conclusión de la “Rehabilitación de Planta de Tratamiento de Aguas Residuales” ubicada en calle Prolongación Principal, realizada con recursos federales del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS) en su componente municipal del ejercicio fiscal 2025, con un monto de 1 millón 200 mil 39 pesos con 86 centavos, destinada a beneficiar a más de 11 mil habitantes.

Sin embargo, para la ciudadanía afectada, la inversión no representa lo que actualmente viven, pues se puede observar cómo las aguas residuales corren a cielo abierto, afectando casas que se encuentran aledañas a la barranca que colinda con Mazatecochco y Papalotla.
“Nos dicen que rehabilitaron la planta, pero lo único que vemos son barandales pintados. Los tanques están secos, llenos de maleza y residuos. Solo pintaron herrería, mientras la contaminación sigue corriendo a cielo abierto”
Vecinos sostienen que durante la supuesta rehabilitación no se instalaron mecanismos alternos para contener o redirigir las aguas residuales mientras se intervenía la planta, lo que permitió que el flujo contaminado fuera descargado directamente hacia barrancas y zonas habitacionales.
“Fue una intervención irresponsable. Si realmente iban a rehabilitarla, debieron implementar sistemas provisionales. No lo hicieron. Solo dejaron correr toda la descarga”, explicaron.
En ese sentido, pobladores señalan que la presión de estas aguas, sumada al deterioro de la infraestructura, provocó afectaciones crecientes en viviendas cercanas, donde es notable el retorno de olores fétidos y el colapso en drenajes, los que los deja en una exposición directa a contaminación.

Durante décadas, explicaron vecinos, las barrancas de la región han recibido descargas residuales; sin embargo, en los últimos meses el problema alcanzó niveles insostenibles. Las aguas, que en ocasiones corren blancas, rojas, verdes, moradas o cafés debido a residuos industriales textiles, avanzan por territorio de Papalotla afectando viviendas, vialidades y espacios públicos.

La gravedad del problema va más allá del territorio municipal. Las descargas provenientes de Mazatecochco continúan su recorrido hasta desembocar en la Cuenca del Alto Atoyac, una de las más contaminadas del país, ampliando el daño ecológico y sanitario a nivel regional.

Esta situación coloca a Papalotla entre dos focos permanentes de contaminación: las descargas locales y la degradación histórica del Alto Atoyac.
“Estamos atrapados entre las aguas negras de Mazatecochco y la contaminación del Atoyac. Respiramos contaminación todo el día.”
La contaminación que hoy afecta a Papalotla también revive una denuncia constante del Centro Fray Julián Garcés: las plantas tratadoras impulsadas por autoridades han sido insuficientes para contener residuos industriales en una de las zonas económicas más activas de la región.
Aunque la planta de tratamiento de Mazatecochco fue rehabilitada en diciembre de 2025 con recursos federales, la solicitud de información 292976626000010 revela que, de acuerdo con la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento, de las 30 plantas reportadas como activas en Tlaxcala, la de Mazatecochco no figura en operación.

Situación que ha sido denunciada por habitantes de Mazatecochco y municipios afectados, quienes aseguran que la infraestructura no opera de manera eficaz, permitiendo que descargas municipales e industriales continúen su paso por barrancas y comunidades hasta desembocar en la Cuenca del Alto Atoyac.
“Hoy tenemos un río de colores. Antes aquí había agua limpia, había charales, ranas, libélulas; la gente venía incluso a lavar. Hoy lo que vemos es contaminación industrial corriendo por nuestras comunidades”, lamentaron habitantes.”
Actualmente, el gobierno de Lorena Cuéllar en Tlaxcala ha invertido $59,071,721.94 en la rehabilitación de Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) como parte de su estrategia para el saneamiento del río Zahuapan-Atoyac.
Bloqueo en la vía corta: Alcalde de Mazatecochco evade protesta ciudadana, pobladores denuncian ya tenía conocimiento
La protesta del 29 de abril fue resultado de meses de denuncias ciudadanas y múltiples notificaciones dirigidas al presidente municipal de Mazatecochco, Emilio González Cortés, quien, de acuerdo con pobladores y autoridades locales, no respondió de manera efectiva ante el incremento de descargas contaminantes provenientes de su municipio.
Incluso, el problema ya había sido abordado previamente en sesión de cabildo en Papalotla, donde autoridades municipales y ciudadanía reconocieron la gravedad de la situación y la falta de acciones concretas por parte del gobierno vecino. Ante la ausencia de respuesta, habitantes decidieron cerrar la vía corta Tlaxcala-Puebla como medida de presión para exigir atención inmediata.

La manifestación reunió a diversas autoridades estatales y federales, entre ellas Emilio Minor Molina, director de Gobernación y Desarrollo Político; Carlos Alberto Gómez Hernández, director general de Obras y Desarrollo Urbano; Manuel Guzmán, subrepresentante federal de la Secretaría de Gobernación; y Rafael Coca Vázquez, secretario de Vinculación y Análisis Político del gobierno estatal.
No obstante, pobladores acusaron que muchas de las intervenciones oficiales estuvieron marcadas por respuestas burocráticas, evasivas y discursos insuficientes frente a una crisis ambiental y sanitaria que consideran urgente.
Mientras el presidente municipal de Papalotla, Sergio Lara Muñoz, permaneció presente durante el cierre respaldando a la ciudadanía y acompañando sus demandas, el alcalde de Mazatecochco, Emilio González Cortés, no acudió al llamado, pese a ser señalado como responsable directo de las descargas municipales e industriales que afectan a territorio papalotlense.
Entre las principales exigencias ciudadanas se encuentra la firma de acuerdos institucionales que regulen el paso de estas aguas por territorio de Papalotla, monitoreos periódicos sobre la calidad de las descargas, reparación del daño ecológico en barrancas y acciones integrales de salud pública.
“Esto no es vandalismo. Es una lucha por justicia social, ambiental y sanitaria. No queremos seguir siendo el drenaje de otros municipios”
Tras horas de bloqueo, presión social y negociación, autoridades acordaron instalar mesas de trabajo entre ciudadanía, dependencias estatales, federales y municipios involucrados.
Sin embargo, para las familias afectadas, el riesgo permanece. Con la llegada de la temporada de lluvias, temen inundaciones, mayor dispersión de residuos tóxicos y una profundización de una crisis que, aseguran, ya no puede seguir postergándose.
Los barrios y comunidades afectados por esta situación son Xolalpa, Xilotzingo, Potrero, Chaltipa, La Quinta, Los Reyes, Panzacola y San Buenaventura.


