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Política

#Opinión El SNTE en Tlaxcala y sus caprichos

Los recientes nombramientos que realizó el Secretario de Educación Pública en el Estado (SEPE), Manuel Camacho Higareda, al interior de esa dependencia estatal, sobre todo, el de la Jefa del Departamento de Secundarias Técnicas trajo consigo, una evidente inconformidad y/o rechazo de un grupo de docentes y del propio Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) de la Sección 31 quienes, para acabar pronto, el pasado 27 de octubre marcharon del edificio que pertenece a esta organización sindical ubicado en la Avenida Juárez hasta el Palacio de Gobierno, ambos, ubicados en ciudad capital.

Las consignas que se dejaron escuchar por parte de los manifestantes versaron sobre esa designación, siendo su principal argumento, el que la profesora a la que se le confirió el cargo, no pertenece al Subsistema de Técnicas y, por tal motivo, desconoce su funcionamiento. Hecho que les permitió a éstos, exigir al Gobernador y al Secretario de Educación, dar marcha atrás al nombramiento, y se buscará la forma o el mecanismo para que pudiera designarse a un docente que emanara de ese Subsistema, como el jefe o jefa de ese Departamento.

Curiosa inconformidad fue esta pero, también, curiosa exigencia que no tenía mayor fundamento, que el que le expreso.

No obstante esta situación, hasta donde mis conocimientos llegan, los inconformes fueron atendidos en las instalaciones de la Secretaría de Educación, y el resultado no fue tan halagador para ellos, dado que la postura del gobierno estatal a través de la SEPE, se mantuvo, y las partes acordaron continuar con el diálogo a partir de esta semana.

Interesante panorama se observó en el medio educativo; porque como lo he escrito y publicado en diversos medios de comunicación locales, existía – y quiero pensar que aún existe – una relación estrecha entre los dirigentes del SNTE Secciones 31 y 55 y el Gobernador de la entidad. Tan es así que si usted revisa un poco lo que sucedió en plena campaña electoral, los líderes de esa organización sindical, apoyaron las aspiraciones del entonces candidato Marco Antonio Mena, hoy repito, Gobernador del Estado.

Pero, ¿qué pasa entonces?, ¿a qué se debe que de un momento a otro esos “lazos” de amistad se hayan “fracturado” y todo por la designación de una funcionaria o servidora pública cuando en los hechos la misma normatividad le confiere esta facultad al Secretario de Educación?

De buenas a primeras podríamos pensar que son cosas que suceden, que ante los cambios, la resistencia a los mismos es un hecho ineludible pero, ¿esto es cierto? Por principio de cuentas tendría que decir que así es, un cambio generalmente trae consigo el rompimiento de ciertas “estructuras” que hasta ese entonces, se habían sedimentado, ¿es algo lógico y normal ese proceso? De eso no hay duda. No obstante, permítanme ser más quisquilloso al respecto.

Por un lado, el cambio suele llenar de incertidumbres a los seres humanos, en este caso, de los docentes adscritos a ese Subsistema educativo. Es obvio, las formas con que realizaban determinadas acciones cambiarían de un momento a otro, dada la visión y propósitos bajo los cuales se conducirían en lo sucesivo los mentores. Pero, por el otro lado, esta situación propició que se ventilaran una serie de situaciones, llamémosle “intereses”, que por más que se diga lo contrario, están ahí, a la vista de todos, como un secreto a voces que más de uno llegamos a escuchar pero que muy pocos se atreven a decir.

En ese sentido llamó mi atención, las formas a través de las cuales fueron obligados los docentes  – por representantes de sus centros de trabajo y/o delegados sindicales – a dejar sus espacios de trabajo no importando el desarrollo de sus respectivos Consejos Técnicos (CT). Sí, así como lo leyó usted, muchos de estos profesores, con la amenaza de que se pasaría lista en cierto lugar, fueron obligados a dejar las actividades que tenían programadas para ese día. Vaya, muchos de ellos, ni siquiera sabían el motivo por el que se estaban manifestando, salvo aquellos, que por obvias razones, fueron “informados” sobre el suceso.

Es claro que las viejas prácticas clientelares y corporativas siguen permeando algunas organizaciones sindicales, como la que refiero. No obstante, sigo pensando en la incongruencia que evidenció este hecho porque, por un lado, como hemos visto y conocido, los dirigentes de estas Secciones sindicales, no han movido un dedo para defender al gremio ante lo punitivo de la reforma educativa impulsada por el gobierno peñista pero, por el otro, éstos se inconformaron porque un Secretario de Educación, en uso de sus facultades, nombró a un servidor público al interior de la dependencia que él dirige, exigiendo además, que se evaluara su perfil profesional y la clave presupuestal que ostenta, ¿no es un absurdo hablar de una defensa de los derechos de los trabajadores? ¿Qué defendieron con esta protesta?

La exigencia de querer directores, supervisores, jefes de sector o jefes de departamento “a modo” ya quedó atrás; personalmente, considero que hubiera sido favorable que las exigencias de los inconformes se basaran en el rechazo al plan de trabajo que la recién nombrada jefa hubiera elaborado, pero no, lamentablemente esto no fue así, y el grupo de supervisores que encabezaron el movimiento – arrastrando consigo al Secretario General de la Sección 31 y cuyo costo político habrá de observarse en un futuro no muy lejano –, evidenciaron su poca visión y profesionalismo.

Ahora bien, un asunto que no debe perderse de vista en este conflicto, es la injerencia de otros actores en dicho problema. Desestabilizar el sector educativo trae beneficios para aquellos que están en lo oscurito. La pregunta que queda en el aire es: ¿quién o quiénes se beneficiarían con esa desestabilización? Porque pecaría de inocencia quien pensara que detrás de este asunto, no hubiera alguien que desde fuera, moviera los hilos para lograr su objetivo: ocupar la Secretaría de Educación Pública.

Resta pues, ver cómo termina este enredo. Por lo mientras, repito, el Gobierno del estado ha mantenido su postura, mientras  el SNTE… ¿qué ganó el SNTE con esto?

Tiempo al tiempo.

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