Tlaxcala, Tlax. En el marco de la entrega de la restauración de la obra “Historia de Tlaxcala y su aportación a la mexicanidad” del muralista Desiderio Hernández Xochitiotzin, Margarita Bretón, una de las restauradoras del proyecto mural, compartió para Escenario Tlaxcala algunas de sus impresiones sobre los retos que enfrentaron para remozar la obra.
Retos de la restauración: Margarita Bretón
Margarita Bretón, restauradora con 22 años de experiencia, ofrece una panorámica de cómo fue trabajar en la obra mural de Desiderio Hernández.
Ha trabajado en la restauración del Camarín de la Virgen de Ocotlán, en la restauración de la obra de caballete de San Miguel del Milagro y en San Matías Tepetomatitlán.
Cuando llegó al proyecto de restauración en 2023, participó en la restauración de la arcada y del vestíbulo. La obra del vestíbulo se encontraba deteriorada por la humedad, se llenó de sales, perdió color y fragmentos de pintura.
El trabajo consistió en identificar en dónde se encontraba la humedad, después se hizo una limpieza manual superficial con brocha de pelo suave para retirar el exceso de polvo y las sales que están en la superficie.
Los restauradores retiraron las sales con papel secantes. Es un proceso lento porque las sales se deben impregnar en el papel. Los procesos podían durar semanas.
Cuando las sales han sido retiradas, el muro debe ser inyectado por materiales parecidos con la manufactura original- en este caso, de cal-, este proceso se llama consolidación. Después se resana con mezclas y continúan con el enlucido para después reintegrar el color.
El maestro Desiderio, opina la restauradora, tiene la particularidad de utilizar líneas gruesas y delgadas, hasta en los mínimos detalles. Cerca del andamio se puede apreciar como la técnica era llevada hasta en las más diminutas proporciones. Es una obra que debe apreciarse sentado, con calma.
Desde 2021, especialistas del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Histórico Mueble (Cencropam) realizaron visitas al proyecto mural realizado entre 1956 y el año 2000, donde se encontraron afectaciones por humedad debido al nivel freático del subsuelo, además de que en los arcos existía infiltración pluvial.
La restauración de la obra mural fue gestionada por la Secretaría de Cultura en conjunto con el Gobierno del Estado de Tlaxcala. A la entrega de la obra acudieron la gobernadora Lorena Cuéllar, Alejandra Fraustro, secretaria federal de Cultura y Citlalli Xochitiotzin, presidenta de la Fundación Desiderio Hernández Xochitiotzin, entre otras personalidades.
La obra: fin del muralismo mexicano
Historia de Tlaxcala a través de los tiempos es una obra mural con una superficie total de 450 metros cuadrados, realizada desde 1957 y hasta inicios del siglo XX. Fue parte de la última obra generada por el Muralismo Mexicano.
De acuerdo con el trabajo terminal de la historiadora Mariana Bolaño, la obra de Xochitiotzin forma parte de la última etapa del muralismo mexicano.
“Mientras los críticos del centro y aún las mismas instituciones oficiales mayores reconocían en el muralismo un hecho histórico del pasado, éste seguía vigente a lo largo y ancho del país”, apunta el texto.
Es en Tlaxcala donde Xochitiotzin continúa con su prolífica carrera- iniciada en Puebla- con la diferencia sustancial de que no contó con ayudantes, a diferencia de los tres grandes muralistas mexicanos- Orozco, Siqueiros, Rivera-, y fue sólo hasta su vejez que recibió ayuda de su hijo Cuauhtlatouc H. Xochitiotzin.
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