Tlaxcala, Tlax. Con las elecciones a la vuelta de la esquina; algunos ciudadanos recuerdan uno de los proyectos más citados y prometidos de la candidata Anabell Ávalos durante su paso por la presidencia municipal: La construcción de un teleférico. Sin embargo, dicha obra no pudo siquiera comenzar.
La primera vez que se menciona la obra es hace seis años; en mayo del 2015 por la actual candidata Adriana Avalos; posteriormente, al año siguiente se reafirmó la intención y seriedad del proyecto. En 2017, se anunció que comenzaría con la primera etapa de teleférico que abarca entre las comunidades de Tizatlán y Ocotlán.

Inclusive, la presidenta municipal, Anabell Ávalos Zempoaltecatl, refirió que sería a partir del mes de enero del año 2018, cuando su administración iniciaría con la primera etapa del teleférico, una promesa que fue de campaña y que habrá de cumplir para atraer más turismo a la capital.
Así el 2018 se concretaría como el año de la promesa y realización. Para ello, Tlaxcala capital tenía por deuda por 30 MDP; la cual, ocuparía 20 millones para nuevas patrullas, 10 MDP para camiones y parte del dinero se solicitaría para el periférico. No obstante, también se barajó la opción de que la obra pudiera financiarse con recortes de personal y ahorros. Ambas opciones no parecían muy viables; por lo que, la secretaría de turismo del estado indicó que el proyecto debería ser sometido a una revisión.
Entonces, la obra pasó de una posposición a una cancelación por inviabilidad económica. Este proyecto de campaña no avanzó. En junio de 2018, Tlaxcala contó con 100 MDP para obras prioritarias; de las cuales, no estaba el teleférico entre ellas y se dejó de lado esta propuesta.



En noviembre del 2019, Anabell Ávalos reconoció que el proyecto del teleférico no podría cumplirse: “no por mí; yo toqué todas las puertas, porque se requiere inversión privada pero no se arriesgaron los inversionistas, porque en cuatro años ocho meses no cubren su inversión y yo no puedo dejar compromisos posteriores a quien me suceda”.
La población se mostraba muy interesada en esta obra pública, mucho lo veían como una oportunidad para modernizar la capital; así como facilitar la movilidad; sin embargo, otra parte de la población añadía que la capital tenía problemas más grandes que priorizar y resolver.

Estas decisiones y problemas de gestión y financiación, contribuyeron el la inconformidad de la ciudadanía; siendo denominado como uno de los compromisos inconclusos de los políticos.
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