Tlaxcala, Tlax.- Cada 25 de noviembre, conmemoramos el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Pocas personas saben que esta fecha nació como una demanda del primer Encuentro Feminista de América Latina y el Caribe en 1981, realizado en Bogotá, Colombia. El día se eligió para honrar la memoria de las hermanas Patria, María Teresa y Minerva, asesinadas brutalmente en 1960 por oponerse a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana. Su martirio se convirtió en un símbolo ineludible de la violencia ejercida contra las mujeres.
Aunque la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció oficialmente esta fecha hasta 1999, hoy 25 años después el camino hacia la erradicación de la violencia sigue siendo un reto urgente. En Tlaxcala, pese a que el Ejecutivo estatal insiste en que estas problemáticas “ya son parte de la historia”, la realidad contradice al discurso. Las mujeres continúan viviendo violencia en silencio y abandono, no solo por las narrativas oficiales que minimizan lo que ocurre, sino por la omisión y la incompetencia de las autoridades encargadas de atender y sancionar estos casos. Esa negligencia abre camino para que los violentadores sigan actuando impunemente.
En el marco del 25N, la violencia digital también afecta a mujeres y niñas. 🚫💻
Actuemos para construir espacios seguros dentro y fuera de internet. 💜✨#ActúaContraLaViolencia pic.twitter.com/7N7IwDipfS
— Financiera para el Bienestar México (@FinabienMex) December 1, 2025
Las manifestaciones del 25N volvieron a evidenciarlo. Colectivas feministas denunciaron públicamente el acoso por parte de maestros hacia alumnas: casos en los que, abusando de su autoridad, les piden salir a cambio de mejores calificaciones o para aprobar el semestre. Estas prácticas muestran con claridad una relación de poder profundamente desigual: el profesor es autoridad, es adulto y, en la mayoría de los casos, es hombre protegido por un sistema patriarcal que normaliza y tolera estas violencias.
Los datos oficiales refuerzan esta realidad. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a octubre de 2025 se registraron en Tlaxcala:
- 65 llamadas de emergencia por acoso u hostigamiento sexual,
- 43 llamadas por abuso sexual,
- 1,188 llamadas relacionadas con incidentes de violencia, y
- 17 registros de violación.
Mientras las cifras dibujan un mapa de violencia persistente, ésta sigue ocurriendo en escuelas, hogares, calles y espacios públicos, sin una respuesta institucional apropiada.
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En este contexto, se vuelve urgente impulsar el Programa Estatal contra la Trata de Mujeres y Niñas el cual en su eje de prevención busca impulsar una cultura de prevención de la violencia de género en escuelas de todos los niveles educativos. Entre las líneas de acción destacan:
Crear programas de sensibilización y formación para preescolar, primaria, secundaria y nivel medio superior, priorizando zonas más afectadas por la trata;
Capacitar al profesorado, asegurando que su formación incluya perspectiva de género, derechos humanos y masculinidades;
Hacer que el profesorado pueda integrar estos enfoques en su práctica docente, iniciando con las materias de ciencias sociales y humanidades.
No habrá transformación posible mientras el Estado siga actuando como cómplice silencioso. Tlaxcala necesita instituciones que protejan a las mujeres, no discursos que las abandonen. El 25N no es una fecha para conmemorar victorias inexistentes, sino para exigir que el gobierno deje de negar lo que para miles de mujeres es una verdad diaria: la violencia no es historia, es presente.
Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local A.C.

