Tlaxcala, Tlax.– El carnaval de Tlaxcala atraviesa una encrucijada entre su origen comunitario y una visión institucional que pretende capitalizarlo como un potencial producto turístico de alcance global. Para la edición 2026, se plantearon proyecciones con un enfoque de intercambio cultural con países como Colombia y Bolivia, con la intención de posicionar esta festividad en otras latitudes.
La derrama que genera el comercio informal y en la inversión comunitaria refleja un sistema más profundo y complejo que sostiene tanto en la identidad cultural como simbólica de las finanzas de miles de hogares tlaxcaltecas. Mientras la Secretaría de Turismo (Secture) estimó para 2026 una derrama económica de 11 millones de pesos en esta festividad, los datos se contrastan con la inversión interna que realizan las propias comunidades para que esta tradición se realice.
Al mismo tiempo, esta tradición que antes se realizaba en el centro histórico fue trasladada hacia el recinto ferial y puesta como una estrategia de logística que se contrapone con los tiempos y costos de las diversas camadas que existen en nuestra entidad.
Frente al espejismo de los grandes eventos
El carnaval es una economía viva que se mueve desde la comunidad. De acuerdo con cifras oficiales de Secture, para 2026 se proyectó una derrama económica de 11 millones de pesos, con una inversión pública de 5 millones. No obstante, esta cifra es apenas la punta del iceberg frente a una inversión comunitaria que, entre todas las regiones del estado, puede superar los 100 millones de pesos.
Para Arturo, integrante de la camada «Metztitlán», de la comunidad de San Rafael Tepatlaxco, sostuvo que la tradición «se mantiene gracias a los danzantes» que acuden desde distintas comunidades y municipios del estado. «Es por ellos que la tradición se mantiene«, afirmó.
No obstante, planteó un cuestionamiento que trasciende lo económico y se centra en lo simbólico, «cuánto están valorando esta tradición, cuánto la están fracturando, cuánto la están manteniendo o cuánto la están apoyando«. Añadió que, aunque existe un desfile como evento principal, «no hay un impulso suficiente para atraer público al recinto«, lo que se refleja en la baja asistencia en pistas y gradas.
En contraste, eventos como el Mundial de Voleibol de Playa 2023 recibieron entre 50 y 125.8 millones de pesos de inversión pública y reportaron una derrama de 49.5 millones de dólares, mientras que la Copa Mundial de Tiro con Arco 2022 generó 100 millones de pesos, aunque su inversión pública no fue informada.
| Evento | Inversión Pública (Estatal/Federal) | Derrama Económica Reportada |
| Carnaval Tlaxcala 2026 | 5 millones MXN | 11 millones MXN (Proyectada) |
| Mundial de Voleibol de Playa 2023 | 50 a 125.8 millones MXN | 49.5 millones USD |
| Copa Mundial de Tiro con Arco (2022) | Información no pública | 100 millones MXN |
En Tlaxcala, entre enero y noviembre de 2025 el turismo formal representó cerca de 2,810 millones de pesos. Si se compara esta cifra con los 11 millones proyectados para el carnaval, la festividad representaría apenas el 0.39% del turismo anual.
A diferencia de eventos deportivos que requieren inversión externa o recursos que radican fuera del estado, el carnaval opera bajo una lógica distinta: el dinero circula dentro de Tlaxcala y fortalece la economía interna de las familias tlaxcaltecas. Además, la estimación oficial no contempla a los miles de visitantes locales que acuden y regresan el mismo día, ni a los puestos y comercios instalados en múltiples comunidades que no siempre son cuantificados en las estadísticas.
La inversión que nace en las camadas
Para una familia tlaxcalteca, participar en una camada va más allá del gusto personal, es una práctica ritual, esta tradición es parte de una expresión de identidad y un elemento de prestigio social dentro de la pluriculturalidad del estado. Escenario Tlx realizó un sondeo en el recinto ferial, donde identificó testimonios que evidencian el gasto e inversión para poder realizar esta festividad.
En el rubro musical, existen al menos 297 camadas registradas ante la Secretaría de Educación Pública del Estado (SEPE). Una orquesta o banda suele cobrar entre 150 mil y 300 mil pesos por los días de fiesta; si se toma como base 297 camadas con un pago mínimo de 150 mil pesos, la inversión asciende a 44 millones 550 mil pesos, recursos que se redistribuyen entre músicos locales y regionales.
Víctor Castañeda, encargado de la camada de San Bartolomé, en San Pablo del Monte, comentó para Escenario Tlx que «la comisión sí paga todo el gasto del vestuario de los basarios y de las doncellas«, y que este desembolso, que es costeado por su familia y por él, representa «un gasto muy grande«. En su caso, tiene a cargo 16 parejas, cada una de ellas le «salió en 7 mil pesos», lo que representa más de 100 mil pesos invertidos únicamente en vestimenta.

En cuanto al vestuario, cada pluma suele rondar bajo un costo aproximado de 250 a 400 pesos, mientras que un penacho puede integrar entre 5 y 50 plumas. Para un solo integrante, la inversión puede rondar los 20 mil pesos. A ello se suman otros elementos artesanales como la máscara que puede costar entre 2,800 y 12,000 pesos. Estos recursos se diriguen de manera directa hacia los talleres de artesanos tlaxcaltecas, consolidando una red económica que gira en torno al carnaval.
Don Victor afirmaba que la elaboración de los vestuarios son costosos, sobre todo, de danzantes de la región sur del estado, los cuales involucran plumaje y capas que rodan «arriba de 30 o de 50 mil pesos» además, esto depende del «tipo de figura que tenga y el costo que sale. Hay capas de hasta 70 mil pesos» concluyó.
Así, más allá de las cifras oficiales, el carnaval de Tlaxcala se sostiene sobre una economía comunitaria que hila a familias y artesanos durante todo el año. Actividades como el bordado de capas con chaquira, lentejuelas o bordados a mano así como plumeros que rebasan el metro de altura y las mascaras de madera son elementos que trascienden los presupuestos públicos y mantienen viva una tradición con más de dos siglos de historia.
¿Un traslado que dignifica o destierra una tradición?
En lo que va del sexenio de la presidenta Lorena Cuellar Cisneros se decidió trasladar las presentaciones al recinto ferial «Adolfo López Mateos», lo que encendió alertas entre danzantes e integrantes de diversas camadas. Aunque la medida fue presentada como una mejora logística, en la práctica evidenció una fractura entre quienes tomaron la decisión y quienes viven la festividad desde el desfogue y baile.

Pese a tratarse de una expresión que nace del pueblo y permanece en él, los testimonios de los huehues advierten que el traslado limita la afluencia tanto de público local como de visitantes. Al referirse al cambio de sede, un integrante de la camada Sobre la Arena, de San Miguel Xaltipan, señaló que «realmente es un problema muy fuerte, porque antes estábamos más cerca del centro histórico de Tlaxcala. Aquí, lamentablemente, no viene gente, no vienen a visitarnos«.
Por su parte, Evelyn, integrante de la camada «Flor de Chiautempan», consideró que el traslado representa un cambio complejo tanto para quienes se presentan como para quienes acuden a observarlos. Señaló que es necesario mirar «hacia y desde el público«, pues ante las limitaciones para llegar al recinto muchas personas han dejado de asistir.
«Lamentablemente este cambio de locación no nos es grato, ya que hay poco público. Hay camadas que luego no tienen el público que nos gustaría y otras que a lo mejor sí«, expresó. Esta situación, añadió, genera desánimo entre los danzantes ante la escasa presencia de espectadores en los espacios habilitados para bailar.
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