¿Educar en línea? Tres maestros tlaxcaltecas de diferentes niveles cuentan su experiencia

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Tlaxcala, Tlax. La pandemia por el Covid-19 ha modificado la vida del mundo entero; hacer cuarentena y tomar medidas de sana distancia, no son los únicos factores nuevos en nuestras vidas, para muchos, por ejemplo, la educación de manera digital ha sido todo un reto, por lo que entrevistamos a tres maestros de diferentes niveles para que nos compartan sus experiencias con esta modalidad.

Claudia, maestra de primaria

Para Claudia, la enseñanza en línea ha sido un proceso complicado, sobre todo porque trabajar con niños implica también involucrar a los papás, para ella existen muchas perspectivas de donde analizar este contexto, “lo que pasó en mi escuela es que en un principio se había considerado enviar videos con la clase grabada  y así los niños harían sus actividades, pero entonces hubo padres de familia inconformes que no les pareció, se negaron a pagar colegiaturas, y por otro lado había padres que estaban conscientes de la situación, de que no era en este momento lo más importante meter a los niños a clases en línea desde las 8 de la mañana”.

Su carga de trabajo se triplicó, pero no sólo para ella, también para los estudiantes, “recibía comentarios de los niños en nuestras sesiones de Zoom, donde me decían que estaban muy cansados, que ya querían salir, que tenían mucha tarea, pero al par de ello había niños que todo lo acababan muy rápido y no se les dificultaba, al final, cada cabeza es un mundo, las experiencias se viven de manera particular”.

Ella trabaja en una escuela particular impartiendo clase de arte, tiene alumnos de 6 a 12 años, de primero a sexto de primaria, y señala que la mayoría de ellos tomaban las sesiones en línea con sus padres, excepto los de quinto y sexto grado, “tengo la experiencia de dos niños de segundo de primaria; una niña que me dijo que no podía hacer la actividad porque estaba sola y no podía ingresar a hacer una búsqueda, le dije que pidiera ayuda de su papá, mamá o el adulto que la acompañara, ella me dijo que no podía porque estaba sola en su casa ya que su mamá trabaja y su papá también, para mí eso fue increíble, que tomara sus clases sola. El otro niño no podía prestarme atención porque le dejaron encargada a su hermana mucho más chica que él, no lo dejaba trabajar, le quitaba la libreta, llamaba su atención y el niño se mostraba un tanto frustrado, por lo que tratamos de integrar a la niña a la clase”.

Asimismo, señaló que muchos papás se desesperaban y terminaban haciendo las actividades de los niños, y cree que la realidad es que nadie estaba listo para una situación como está, comenzando por los docentes, pues muchos de ellos no utilizaban aplicaciones tan básicas como WhatsApp, por lo que tuvieron que descargarla y adaptarse, o incluso comprar dispositivos móviles compatibles con las herramientas que necesitaban para impartir sus clases, “Al final, el docente lo que más hace en su computadora son los exámenes y las planeaciones”.

Por último, señaló que al regresar a las aulas es importante reforzar el trabajo presencial en torno a la optimización del aprendizaje, pues sólo de esa manera se podrán agregar los factores como los digitales, además añadió que es de suma importancia “trabajar en el hoy, en lo valioso de la vida, apreciar al otro, a mi compañero, mi compañera, cuidar la naturaleza, y ya después añadir estas modalidades a nuestras vidas”.

Edher, maestro de secundaria

El director de la secundaria pública donde trabaja Edher, fue muy empático desde el inicio de la contingencia, sin embargo, señala, que no todos los maestros fueron responsables ya que tomaron la situación como otro periodo vacacional y no se prepararon para dar clases, esto, porque no visualizaron que posteriormente existiría una mudanza total a la educación en línea y a distancia.

“Primero trabajamos mediante grupos de WhatsApp, organizábamos a los niños para tener  contacto, adaptarnos y empezar a mandar evidencias. Noté también, que los maestros más grandes no ponían mucha atención, no estuvieron al pendiente de que los niños hicieran sus actividades, en realidad, de mi escuela sólo tres o cuatro maestros utilizaron Zoom o Classroom”.

Asimismo señaló que a partir de la cuarta semana, el trabajo de los alumnos se empezaba acumular, “eran muchas actividades, son 8 o 10 materias y cada materia pedía una evidencia por día, entonces por semana si cada materia pedía dos evidencias, pues eran 20 actividades que entregar,  por cuatro semanas, ya eran 80 actividades, era muchísimo trabajo; yo se los hice saber a mis alumnos, trataba de motivarlos, no para mi materia, sino para todas, para que le echaran ganas a todo”.

Comentó también que una de las grandes desventajas de la educación en línea en escuelas públicas, es con los alumnos que no tienen los recursos económicos para poder acceder a herramientas como los dispositivos móviles, “Muchos no tienen recursos, a pesar de pertenecer a una escuela de la capital del Estado, donde podrías pensar algo totalmente distinto, la verdad es que había muchas complicaciones, no tenían teléfonos para estar comunicándose, o no tenían datos, o no tenían internet en casa, eso fue un problema muy grande. El grupo con el que más tuve cumplimiento fue uno donde el 60% del salón entregó evidencias, eso es muy poquito, y el extremo fue uno donde ningún alumno me mandó evidencias durante dos semanas, y son 23 jóvenes en ese salón”.

Enfatizó en que las herramientas de cada generación deben ser tomadas en cuenta con seriedad y no con prejuicios, “la radio y la televisión han sido herramientas educativas, ahora también los teléfonos y el internet, de los cuales, antes de la pandemia renegábamos, no permitíamos teléfonos en la escuela porque pensábamos que eran factores de distracción, y ahora son el medio por el cual se efectúa la educación,  por lo tanto, debemos adaptarnos”.

Por último mencionó que uno de los aspectos más importantes para el aprendizaje en línea es el vínculo familiar, los jóvenes que más aprendieron fueron los que acompañaron este proceso con sus padres.

Anaid, docente de universidad

Para Anaid no fue complicado mudarse a la educación en línea, ya que ha tomado cursos y diplomados, además de impartir clases bajo esta modalidad, sin embargo, donde encontró dificultades, fue al notar que a los alumnos de la universidad donde trabaja les costaba usar la plataforma y ser autogestores.

“Toda la vida están metidos en redes sociales, están metidos en internet, todo lo quieren bajar de ahí, entonces ahorita que se mudó todo a la manera digital, ya no supieron qué hacer; con esto nos damos cuenta que realmente les gusta la parte del copiar y pegar, no tienen al 100% desarrolladas las competencias y las habilidades para poder hacer trabajos de autogestión, ahí fue donde ya empezó el caos”.

Considera que lo más complicado para los alumnos de los primeros semestres, sobre todo, fue ser autogestores de sus actividades y por lo tato de su tiempo, además, era muy complicado que externaran sus dudas a pesar de tener toda su disponibilidad para ayudarlos, muchos simplemente decían que no tenían acceso a la plataforma de la institución y dejaban de lado sus materias.

“Existe mucha empatía, porque entendemos que la situación afecta a todos, pero yo creo que tú eres empático con la persona que realmente se te acerca y te expresa qué pasa, si alguien se acercaba conmigo y me decía ‘es que no me dio tiempo o sabe qué, mi computadora no funciona, no tengo internet’, pues como maestro entiendes, pero ciertamente, hay personas que siendo universitarios hacían berrinches o te daban explicaciones ilógicas”.

Asimismo señaló que para algunos colegas fue un cambio muy drástico, pues muchos no saben manejar plataformas; platicando entre docentes, coincidieron en que los alumnos se quejaban mucho por las entregas, a pesar de dejar las actividades con el suficiente tiempo,  “La primera semana con las videoconferencias también vulneraron a los maestros, salieron una infinidad de fotos, memes y demás, yo no sé si realmente alguien habló con ellos y les dijo que esto no un chiste pero se fue reduciendo, incluso se eliminó, al final, creo que el sentir de todos fue que un 50% de los alumnos se comprometió y el otro 50 se la paso quejándose”.

Por último, menciona que aunque el semestre se cumplió en tiempo y forma, no se llegaron a cumplir las expectativas ni los conocimientos esperados, sin embargo, cree que esta pandemia dejará cambios positivos tanto en alumnos como profesores, “Este es el parámetro para valorar la parte presencial, que finalmente la interacción en persona sí es mejor para el aprendizaje, incluso porque muchos se apoyan de sus compañeros; pero está la otra parte, creo que, como muchos alumnos ya vieron que esta modalidad es cómoda puede que haya deserciones y mayor demanda en la educación en línea”.

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