- De acuerdo con registros médicos entre 2021 y agosto de 2024, se documentaron 481 casos de leucemias agudas en menores de 20 años en Puebla y Tlaxcala, de los cuales el 41 %, equivalente a 197 casos, corresponde a residentes de la Cuenca del Alto Atoyac.
Tlaxcala, Tlax.- El 2º Informe estratégico de la Cuenca del Alto Atoyac (Tlaxcala y Puebla): problemática socioambiental, avances y pautas para su atención desde un enfoque de justicia e integralidad advierte que la región enfrenta una crisis ambiental y de salud pública persistente, derivada de la contaminación industrial, agrícola y urbana acumulada durante décadas.
El estudio fue elaborado por investigadores, especialistas en salud, ambiente y ciencias sociales, así como organizaciones comunitarias e instituciones académicas que participan en los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces), impulsados por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt), así como el Centro de Estudios e Invetsigación en Biocultura, Agroecología; Ambiente y Salud (CEIBAAS). El documento reúne el trabajo de más de 100 especialistas que dan continuidad al análisis iniciado en 2023 para documentar los impactos socioambientales en Puebla y Tlaxcala.
El informe señala que los principales ríos de la cuenca, como el Atoyac y el Zahuapan, funcionan actualmente como colectores de aguas residuales con una capacidad mínima de autodepuración, lo que ha deteriorado en los últimos años los ecosistemas, además de generar riesgos sanitarios para la población. Por lo que advierten que la recuperación del sistema hídrico ya no sólo requiere de saneamiento, sino de acciones remediación ambiental y restauración socioecológica para devolver a los cuerpos de agua su capacidad de sostener vida.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la presencia de compuestos tóxicos, metales pesados y contaminantes químicos que han deteriorado la calidad del agua superficial y subterránea. El monitoreo de 22 pozos que abastecen a 17 comunidades de Tlaxcala y Puebla detectó concentraciones de cromo, cadmio, plomo y manganeso por encima de los límites máximos permisibles para agua potable, situación que se agravó entre 2022 y 2023 al identificarse nuevos contaminantes que superan la normativa vigente.
Por su parte, el análisis de calidad del agua incluyó la medición de 48 parámetros fisicoquímicos y microbiológicos, entre ellos coliformes fecales, nitrógeno amoniacal, demanda química de oxígeno, toxicidad biológica y la presencia de metales como arsénico, mercurio, cobre y níquel. Los resultados evidencian un deterioro generalizado del ecosistema acuático y confirman la persistencia de descargas contaminantes en la región.
El informe identifica la actividad industrial como uno de los principales factores de presión ambiental en la Cuenca.
En la Región de Emergencia Sanitaria y Ambiental (RESA), es decir, territorios donde la concentración industrial, sumada a débiles regulaciones ambientales, genera afectaciones simultáneas a los ecosistemas y a la salud de la población, fenómeno vinculado a procesos globales de deslocalización industrial de Tlaxcala, se registraron 2,193 unidades económicas manufactureras distribuidas en 21 subsectores, mientras que en la RESA del Valle de Puebla se contabilizaron 6,789 unidades en 28 subsectores industriales.
Entre las actividades con mayor impacto metabólico en el territorio destacan la industria textil, química, petrolera, automotriz, metalúrgica, del plástico y del hule. Estas actividades, forman parte de un proceso de industrialización regional que ha intensificado la contaminación del agua, suelo y aire.
Incremento de enfermedades vinculadas a la exposición ambiental
El informe documenta un incremento preocupante de enfermedades no transmisibles asociadas a factores ambientales. Entre la población joven de la cuenca, las principales causas de muerte son las neoplasias, enfermedades del sistema circulatorio y enfermedad renal crónica.

Entre 2000 y 2019, la mortalidad en jóvenes aumentó 124% en enfermedades circulatorias, 58% en padecimientos renales y 34% en enfermedades digestivas. También se reportó un incremento del 182% en muertes relacionadas con enfermedad hipertensiva renal y del 164 % por infarto agudo de miocardio.
En niños, adolescentes y jóvenes, la leucemia linfoide figura como una de las principales causas de muerte. De acuerdo con registros médicos entre 2021 y agosto de 2024, se documentaron 481 casos de leucemias agudas en menores de 20 años en Puebla y Tlaxcala, de los cuales el 41 %, equivalente a 197 casos, corresponde a residentes de la Cuenca del Alto Atoyac.
El análisis epidemiológico también muestra que la insuficiencia renal crónica es la principal causa de muerte en adolescentes y jóvenes, mientras que en la población adulta predominan enfermedades metabólicas como diabetes, neoplasias y padecimientos cardiovasculares.
La crisis ambiental de la Cuenca está relacionada con el desarrollo desigual entre Puebla y Tlaxcala. La región poblana concentra la mayor actividad industrial y mantiene una relación económica dominante sobre el territorio tlaxcalteca, aunque ambos estados comparten el sistema hidrológico y sus impactos ambientales.
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El informe concluye que la recuperación de la cuenca requiere políticas públicas que integren saneamiento hídrico, restauración ambiental, vigilancia de emisiones industriales, monitoreo permanente de contaminantes y participación comunitaria.
Asimismo, advierte que las estrategias implementadas hasta ahora han sido insuficientes para revertir el deterioro ambiental, por lo que plantea la necesidad de un enfoque de justicia socioambiental que priorice la salud de las comunidades afectadas y garantice el cumplimiento de la normatividad ambiental.
Finalmente, se recomienda fortalecer los sistemas de monitoreo, transparentar la información sobre descargas industriales y coordinar acciones entre los distintos niveles de gobierno para enfrentar una problemática que afecta directamente a miles de habitantes de la región Puebla-Tlaxcala.

