Fe y ciencia: La historia frente a la aparición de la Virgen de Guadalupe

La gran debate de la Fe versus la Ciencia estriba en el problema epistemológico de creer en un hecho y jamás cuestionarlo, aceptarlo con una confianza y decir que es verdad absoluta e inamovible. Sin embargo, la Ciencia puede cuestionar y criticar un hecho y demostrar su plausibilidad y establecerlo como una verdad histórica, no monolítica y si cambiable.

En el caso de la aparición de la Virgen de Guadalupe, expongo algunos puntos que históricamente demuestran una serie de cabos sueltos que, por el momento, no permiten asegurar una aparición mariana. Sería muy interesante un debate, e invito a un fiel creyente, los refute a la luz de la historia, con testimonios documentales, para desarrollar un diálogo, en un clima de respeto y cordialidad.

Estos serían 10 hechos históricos que ponen entre dicho la aparición guadalupana

1.- El fraile franciscano Toribio de Benavente nunca la menciona en su crónica, pese haber llegado a Nueva España en 1524.

2.- El obispo Montúfar, casi diez años después a 1531, manda a colocar la pintura de una imagen de una virgen en el Tepeyac. En el testimonio que se tiene, se asegura que la pinto un indígena y otro indio mencionó haber recibido un milagro (Testimonios inquisitoriales).

3.- El franciscano Francisco de Bustamante, líder de la orden en el siglo XVI, puso en duda la tesis de la aparición de la Virgen de Guadalupe y apuntó hacia la manipulación del clero secular.

4.- Fray Bernardino de Sahagún, el más célebre de los cronistas franciscanos, tilda de sincretismo el culto guadalupano en su obra Historia de las cosas de Nueva España. Es muy fuerte su condena.

5.- Fray Juan de Zumárraga, obispo de México y a quien la tradición señala que recibió la tilma de Juan Diego en la casa del obispado, no hace mención alguna del “milagro” en la documentación hecha por él.

6.- El Nican Mopohua, texto en náhuatl que describe el suceso, aparece aproximadamente después de 1580.

7.- No hay reporte del virrey Antonio de Mendoza sobre la aparición.

8.- Bernal Díaz del Castillo hace mención de la capilla del Tepeyac (no de la aparición), pero él escribe después de 1570.

9.- Fray Juan de Torquemada habla del culto a la virgen, no obstante su crónica fue hecha en el siglo XVII.

10.- Durante la época colonial hay testimonios de que la tilma fue cambiada, la primera no tenía una corona, la segunda si la tiene.

11.- Joaquín García Icazbalceta, erudito mexicano del siglo XIX, pese a su fe, no pudo demostrar su aparición pese la ardua investigación histórica que hizo.

12.- En el siglo XX aparece el estudio de Edmundo O’Gorman Destierro de sombras, en el cual analiza una querella entre fray Francisco de Bustamante y el obispo Montúfar, lo cual pone en tela de juicio la aparición.

Ahora bien, en la historia de México, los siguientes hechos, dieron por sentado la aparición y apoyaron a construir el guadalupanismo:

1.- Entre 1629 y 1631, la ciudad de México vivió terribles inundaciones, en ese año el obispo de la capital mexicana con una procesión con la Virgen Guadalupana acontece un “milagro” y el agua empieza a bajar, es declarada patrona de la urbe.

2.- Servando Teresa de Mier aseguraba que la tilma estuvo en México desde tiempos prehispánicos y que los aztecas ya la veneraban desde antaño. Hay que ubicar el comentario, fray Servando declara eso como un “argumento” de que la virgen no se apareció en 1531, y de que al llegar la imagen antes de la conquista española de América ya no se justificaba la presencia española en el Nuevo Mundo. Por su comentario, fue llevado preso y empezó una larga vida de escapes y persecuciones.

3.- Miguel Hidalgo sabía del peso que tenía para la población novohispana, que por eso no dudó en tomar a la Guadalupana como estandarte. Hernán Cortés tomó como emblema a otra virgen, que se le llamó la “Conquistadora”.

4.- Emiliano Zapata, en su lucha armada, tuvo a la virgen de Guadalupe, como poderoso símbolo entre sus huestes.

A manera de conclusión, se vuelve polémico que la tilma, supuestamente aparecida en un ayate (tela de un material perecedero), pese al paso de los años, no se ha desintegrado. La Historia pone en tela de juicio la aparición, no obstante la Fe le concede fuerza y lo asegura. Vivir el mito es vivir en la creencia. La Historia no puede probar la aparición. La fe es dogmática, se cree y no se juzga.

Creer es acto de fe, no de ciencia.

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